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Tras pinchar en febrero en Aragón y en marzo en Castilla y León, Alvise Pérez lo intenta por tercera vez en unas autonómicas. Esta vez será en su tierra, Andalucía. El partido Se Acabó La Fiesta (SALF), montado por el eurodiputado sevillano, aspira este domingo a dar una sorpresa mayúscula en las elecciones y meterse en el Parlamento. Pérez incluso fantasea con ser decisivo. Con los sondeos en contra, el agitador ultraderechista, difusor de bulos y teorías de la conspiración, inmerso en diversos problemas judiciales, ha elegido fórmula para encarar el desafío: victimismo, toneladas de victimismo. Mientras trata de que los suyos desoigan el desalentador mensaje de que la única utilidad de SALF es quitar escaños a Vox, Pérez eleva al paroxismo su discurso de hombre con todo en contra y reafirma su convicción de presentarse a las próximas generales.

La vivienda está de récord en Andalucía. Según las cifras del portal inmobiliario Idealista, el precio del metro cuadrado está más alto que nunca en Málaga, Sevilla, Cádiz y Granada, donde viven casi seis millones de personas, el 70% de los andaluces. Y en Huelva ronda ya su máximo histórico, alcanzado durante la burbuja que explotó en 2008. La escasa oferta, la alta demanda, la falta de suelo, la exigua promoción pública, el incremento de los costes de construcción o el peso de los fondos de inversión en el mercado inmobiliario son algunos de los factores que les expertos creen que marcan la situación. Pero todos señalan a uno especial: el turismo, que afecta tanto que el 40% de los jóvenes considera que comprar o alquilar una casa le genera un problema que afecta a su salud, según una encuesta publicada el año pasado por la Junta de Andalucía. La comunidad es la tercera donde más suben los alquileres tras la valenciana e Islas Baleares, según los últimos datos del INE.
El próximo 12 de agosto, cuando millones de locales y turistas vayan a disfrutar de un plácido atardecer de verano, en media España se hará de noche aún en pleno día, al filo de las 20.30 y durante un tiempo máximo de 110 segundos. Y quien quiera asegurarse la posibilidad de ver el fenómeno en las mejores condiciones, podrá dirigirse a los más de 500 miradores oficiales que habrá en las 31 provincias en las que el eclipse de Sol será total. EL PAÍS ha elaborado el primer mapa exhaustivo de esos lugares, recopilando más de 130 puntos proporcionados por las administraciones locales, provinciales y autonómicas. En las próximas semanas, se irán incorporando muchos más sitios a este mapa, que ganará nuevas funciones, como la posibilidad de comprobar la ubicación precisa de cada punto.
La opinión pública, a veces, es una perfecta picadora de carne humana: carente de consciencia, en ocasiones, y sin atisbo de empatía, en otras. La consecuencia directa de las profesiones artísticas (con relevancia pública) es convertirse en alguien cercano para miles de desconocidos y prestarse, involuntariamente, a que los puntos de vista ajenos se manifiesten en formato de sentencias para ser difundidos en las redes sociales a la velocidad de la luz. Tanto las críticas constructivas (positivas o negativas) como el linchamiento público contribuyen a la arquitectura de la reputación.
La ministra de Exteriores de Austria, Beate Meinl-Reisinger, advertía ya en septiembre del boicot a Eurovisión que se fraguaba entre varios países, entre ellos España, por la participación de Israel. La jefa de la diplomacia del país anfitrión trataba de disuadir a los críticos y les recordaba que el certamen “no es un instrumento para imponer sanciones”. Pero fue precisamente Austria quien recurrió por primera vez al boicot cuando en 1969 decidió no mandar a ningún representante a Madrid. Ese año, España albergaba el evento tras la victoria de Massiel en Londres con el La la la. Viena rechazó participar para no contribuir al blanqueamiento que el régimen franquista buscaba en Europa mientras en España decretaba el estado de excepción y suspendía la escasa libertad de prensa aprobada con la ley Fraga.
Cuando leyó Ceniza en la boca, de Brenda Navarro, Diego Luna (Toluca, 46 años) sintió una resonancia especial. “En aquel momento mi hijo tenía 14 años, se acercaba a la edad de la protagonista, y pensé que ahí había una película con un punto de vista sobre la inmigración. Vivimos tiempos difíciles en mi país, porque compartimos frontera con un vecino muy poderoso y más en estos días complicados. La novela me atravesó”, cuenta el actor y director en Cannes, donde su Ceniza en la boca, su quinto largometraje como director, se proyecta como Sesión Especial y ha recibido muy buenas críticas. En España se estrenará el 9 de octubre.

“Cuando un cerebro no da para más, ocurren aberraciones como estas“, resume un seguidor de la Gargopedia, un espacio de divulgación en red creado por la historiadora del arte Dolores Herrero, la mayor especialista en gárgolas y quimeras de España. Otros lectores piden dimisiones, alguno exige ver ”la cara” de quien decidió y aprobó tamaño desaguisado. Los comentarios se encadenan a la vista de una de las estampas más repetidas en la prensa gallega en las últimas semanas: un surtidor en forma de varón desnudo que hasta hace unos meses (y desde el siglo XVI) enseñaba, agachado, sus genitales mientras dejaba brotar el agua pluvial por su ano. Era el juego simbólico o burlesco de un cantero del Renacimiento, pero ahora está, según describe la gente, “empalado”, ”colonoscopizado”, “sodomizado” por una larga cañería de cobre instalada durante la millonaria restauración del parador que impulsa Turespaña (Ministerio de Industria y Turismo).
Cuando llega el 15 de mayo, jornada que concentra la mayor parte de los festejos de San Isidro, los madrileños llevan ya un par de semanas en la calle. Las verbenas aparecen tras las Fiestas del Dos de Mayo y, en cuanto llega el verano, buena parte de la ciudad disfrutará del Orgullo. Son meses en los que es casi imposible aprobar una oposición, terminar una novela o beber con moderación. El pintor y dibujante Javier de Juan, retratista de Madrid y de sus habitantes desde los años ochenta, lo describe así: “Mayo en Madrid es una época en la que estamos en la calle. El aire empieza a oler de una forma muy particular que solo está aquí. Los atardeceres empiezan a suavizarse. Identifico San Isidro con un Madrid que se vuelve amable”.

“Hay un madrileñismo un poco artifi cial y no es necesario”, apunta Javier de Juan que, hasta ahora, nunca había visto en las calles “ese Madrid castizo y zarzuelero” por el que no cree que pase el futuro de la ciudad: “Lo importante es que hemos vivido unas décadas en las que la mezcla era espectacular. Todo el mundo se mezclaba, hasta los punks con los aristócratas”. Quizá la fiesta y la verbena puedan ayudar a preservar esa promiscuidad urbana citadas por el artista, y a ello apuntan también algunos testimonios literarios clásicos. Por ejemplo, en su novela Insolación (1911), Emilia Pardo Bazán coloca a su protagonista —una aristócrata gallega— en una romería de San Isidro.
Llevo desde ayer con una cancioncilla martilleándome el pensamiento. Y todo por culpa de un señor del que no sé casi nada: Florentino Pérez. El presidente pidió “que pregunte esa niña, que los demás sois muy feos”, y yo viajé hasta la calle en la que saltaba a la comba de pequeña y ya no he podido dejar de cantar: “Al pasar la barca, me dijo el barquero, las niñas bonitas no pagan dinero”. Ya entonces me parecía una letra inquietante, tal vez porque mi madre venía alertándome sobre el peligro de aceptar caramelos o dinero de desconocidos, más cuando el ofrecimiento es por ser “bonita”. Vamos, que yo veo ahí un pedófilo de manual. Aunque también podría tratarse de un simple paternalista. Menos mal que la afectada le responde al barquero con todas las letras diciéndole que se meta por donde le quepa su viaje gratis (“yo no soy bonita, ni lo quiero ser, yo pago dinero, como una mujer”).

Hoy se cumplen 15 años de una de las mayores movilizaciones ciudadanas a las que hemos asistido en nuestros casi 50 años de democracia. Pero su importancia no fue el número de asistentes, que también. Las manifestaciones contra la guerra de Irak en 2003 o contra la banda terrorista ETA han podido ser mucho más numerosas. En realidad, su relevancia está en que tras esa fecha, nuestro sistema político mutó. Desde entonces, hemos asistido a la primera repetición electoral —que no fue la última—, a la primera moción de censura con éxito, al primer Gobierno de coalición a nivel federal y vamos camino de la primera legislatura sin unos Presupuestos en cuatro años. Han surgido —y desaparecido— nuevas formaciones políticas.