Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Una leyenda del deporte, un hombre atormentado. La historia de Tiger Woods puede contarse tanto a través de sus gestas en un campo de golf como por su secuencia de percances al volante. Está el mito, el ganador de 15 grandes, el atleta que revolucionó su disciplina como nadie jamás en el universo deportivo. Está la persona, golpeada una y otra vez por sus demonios. El último episodio, un accidente de tráfico este viernes que acabó en su arresto y encarcelamiento, vuelve a situar a Woods en el ojo del huracán y del debate sobre su comportamiento y su vida cuando ha cumplido ya los 50 años y aún piensa en regresar a la élite. ¿Hasta qué punto Tiger destruirá a Tiger?

Miguel Ángel Benítez nunca firmó un contrato discográfico. Acudió a las oficinas de Virgin España, en Madrid, para rubricar su vinculación como músico profesional con Los Delinqüentes, pero tuvo que firmar por él su padre, Sebastián. Miguel tenía 17 años; por lo tanto, era menor y necesitaba el acompañamiento de un tutor. Para el siguiente contrato, cuando ya tenía edad para suscribirlo, no llegó a tiempo: murió 16 días después de cumplir 21 años. Miguel Ángel Benítez, Migue (con énfasis en la i, como todo el mundo le llama) era el líder de Los Delinqüentes: componía, cantaba y tocaba la guitarra. Se cuentan muchas historias sobre él, pero quizá la frase que mejor le defina sea esta: con 18 años ya sabía casi todo lo que había que saber.





Joan Laporta volverá a dirigir el Barcelona a partir del próximo 1 de julio. Será su cuarto mandato al frente de la entidad azulgrana y buscará coronarse como el primer presidente electo que complete todos sus mandatos, algo que no pudieron conseguir Josep Lluís Núñez, Joan Gaspart, Sandro Rosell ni Josep Maria Bartomeu. En su despacho de la avenida Diagonal en Barcelona recibe a EL PAÍS, tan seguro de lo conseguido como desconfiado de quienes le describen como intuitivo: “También soy trabajador y reflexivo. Preparo las cosas y planifico”, pondera. Y responde a quienes lo acusan de rodearse de sus amigos. “Cuando llegamos al club estaba desorganizado y con pérdidas. Era el momento de ser una piña para salvar al club. Pocas personas hubiesen avalado 125 millones para salvar al Barça”, subraya con más firmeza que enfado. Se muestra relajado y cercano, bromista y desacomplejado. Pletórico. No parece para menos: el pasado 15 de marzo ganó las elecciones con el 68,8% de los votos.
El magnesio es uno de los suplementos del momento. El hecho de que sea un cofactor enzimático que influye en más de 300 reacciones fisiológicas del organismo lo ha convertido en una píldora mágica que sirve, aparentemente, para casi todo. Según el último informe Usos y prácticas de los complementos alimenticios en España (datos de mayo de 2024), elaborado por la Asociación Española de Complementos Alimenticios (Afepadi), un 15% de los españoles habría tomado suplementos de magnesio en el último año. Aún lejos del 33% de la media europea, el magnesio, sin embargo, ha escalado ya hasta el top cinco de los complementos más consumidos en nuestro país ―solo le superan la vitamina D, los multivitamínicos, la vitamina C y los probióticos― y a partir de los 45 años pasa incluso por encima de los probióticos y su penetración roza el 20% de la población. “Siento más presión de mis amigos a los cuarenta para tomar magnesio que la que sentí en la adolescencia para tomar drogas”, escribía con ironía la periodista Marta García Aller en la red social X.
Noelia Castillo era una persona mayor de edad con plena capacidad para decidir sobre su vida y su muerte. Así consta en cinco (¡cinco!) dictámenes de sendos tribunales y en los informes neurológicos, psiquiátricos y psicológicos incluidos en el expediente de la comisión que evaluó su caso y le concedió el derecho a la eutanasia en abril de 2024. Pero una parte de la sociedad española, en la que se incluía a su padre, no le reconoció esa mayoría de edad. Noelia Castillo fue tratada como una niña cuya conducta puede ser reeducada, una niña que solo necesitaba cariño y atención.
La infancia aparece poco por aquí. Digamos que su aparición suele ser estelar en un sentido trágico del término. De vez en cuando, se especula con el número de niños que se sigue cobrando la masacre de Gaza. Ahora se añaden las víctimas de Líbano. Sus vidas se pierden entre el análisis geopolítico y la subida de los carburantes. Ciento sesenta y ocho niñas fueron asesinadas en una escuela de Irán. El dibujante Enrique Flores glosó la matanza en una estremecedora viñeta: los ataúdes conformaban la bandera americana. Con odiosa frecuencia, sabemos también de las criaturas cuando caen bajo la zarpa de la violencia vicaria, término que, siendo efectivo para definir la situación, desdibuja de alguna manera su historia individual.

Para un lector imaginativo no existen barreras, todo le está permitido. Puede romper la ley de la gravedad y toda clase de cadenas morales que le impidan ser libre, porque leer es como volar, es como navegar con el viento a favor. Las páginas de un libro abierto son las alas de un ave listas para llevarlo en su vuelo por selvas, desiertos, cordilleras de vuelta al paraíso y también a la Luna, a Marte, sin abandonar el sofá. El lomo de un libro es la quilla, y las tapas abiertas son los costados de un barco que puede convertir al lector en explorador de mares nunca antes navegados, en capitán de piratas, en ballenero, en náufrago en una isla desierta, que, siempre acaba siendo la isla del tesoro. Con esa navegación o con ese vuelo puede remontar las aguas del curso del tiempo y volver a las dulces praderas de la inocencia, pero en ese retorno hacia el pasado cualquier lector puede detenerse en aquellos días que uno recuerda como los más felices de su vida. Te preguntas cómo eran aquellos días. Por mi parte, los llevo muy asociados al placer de la lectura, que para la gente de mi generación fue a menudo un placer pecaminoso, pero a su vez nada tan excitante como que un librero amigo te abriera la trastienda donde se hallaban a tu merced los libros prohibidos por la censura. En cierto modo, la dictadura tenía una ventaja, puesto que bajo su férrea moral eclesiástica cualquier placer se convertía en un arma de combate por la libertad. Qué maravillosos pecados aquellos que consistían en sentirse rebelde bañándose desnudo a la luz de la luna, navegando en aquel velero con los amigos bajo el sonido del viento en las velas y la voz de Melina Mercouri en alta mar. Para cometer pecados tan maravillosos como aquellos había que ser joven y tener la carne muy apretada. La lectura es un don apacible que te permite volver al paraíso a cualquier edad. Pero el lector puede que ahora encuentre allí bajo el árbol de la ciencia la serpiente que le tentará con la otra manzana de la inteligencia artificial.
Rodrigo Rato y Carlos Cuerpo comparten desde el viernes el honor de haber llegado a ser vicepresidente económico de su país, el máximo nivel para un economista. Pero muy pocas cosas más. Son de generaciones distintas, de ideologías diferentes, y sobre todo de extracciones familiares casi opuestas. Cuerpo es nieto de un hombre que no pudo ir a la escuela porque se vio obligado con nueve años a trabajar en la mina de wolframio de su pueblo, Valle de la Serena, en Extremadura. Por el contrario Rato, cuyo segundo apellido es Figaredo, es nieto por parte materna de uno de los más conocidos propietarios de minas de carbón asturianos, miembro de la misma familia del actual diputado de Vox, José María Figaredo. En la cuenca minera asturiana aún se recuerdan los durísimos conflictos de los trabajadores de Minas Figaredo con la familia propietaria, que desde mediados del siglo XIX explotaba esas concesiones en condiciones durísimas para los mineros. Un vicepresidente es nieto de minero, el otro de dueño de minas.
A las elecciones andaluzas del 17 de mayo están llamados a votar 6,8 millones de ciudadanos, dos millones y medio más de la suma total de los censos electorales de Extremadura, Aragón y Castilla y León, donde el PP ha ganado los tres comicios autonómicos recientes. No hay test electoral más potente, ni medidor más fiable que Andalucía para evaluar la salud electoral de las formaciones políticas en España, principalmente PSOE y PP.

Serigne Mbayé sabe cómo quema el asfalto contra el pecho. Y a sus 51 años, este hombre de Kayar, Senegal, exdiputado de Podemos en la Asamblea de Madrid, secretario de Antirracismo del partido y activista por los derechos de los inmigrantes, lleva grabado un mantra: “Si te resistes, te irá peor”. La clave, explica, para esquivar el golpe seco en las costillas y la cara, es conservar un pedazo de dignidad, iniciar si es posible algún tipo de diálogo: “¿Por qué me detiene, agente?“. Por dentro, solo siente rabia. Intenta que no lo tumben. Respira, cede. Dobla algunas articulaciones. Yace en el suelo. Manos a la espalda, esposas, rodilla en el omóplato. Una vecina graba justo este momento, en el que Mbayé fue detenido en la puerta de su casa la tarde del jueves. Todavía nadie le ha respondido a esa pregunta, critica: “Me quedé tirado boca abajo, como muerto”.
