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Francia se ha acostumbrado en los últimos tiempos a vivir la frontera. A un todo o nada infinito que se repetirá este martes 14 de julio, cuando se celebra la Fiesta Nacional con la música de fondo de una semifinal de Mundial contra España. Dos vecinos que se miran con recelo, acumulan una larga lista de agravios históricos y se jugarán en Arlington (EE UU) algo más que un pase a la final. Un colofón a la euforia nacional, en la que participará el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, o a la amargura de una posible derrota, aunque ocurra a 5.000 kilómetros de distancia.
España abre este martes contra Francia en Dallas (21.00, La1 y Dazn) las semifinales de mayor tonelaje de la historia de los Mundiales, que completan este miércoles Inglaterra y Argentina en Atlanta (21.00, La1 y Dazn). Es solo la tercera vez en la que los cuatro últimos equipos son cuatro campeones del mundo. Es la primera en la que se quedan los que encabezan el ranking de la FIFA, en la que se van a jugar el título las cuatro selecciones que comenzaron el torneo como favoritas. Se puede decir que era lo esperado. También, que se trata de algo único que augura dos partidos formidables, cuajados de estrellas y de cuentas pendientes. Dos noches grandes de fútbol en el último escalón antes de la final del domingo. La segunda de España; la tercera consecutiva del rival.


Fue en Múnich, hace poco más de dos años, cuando Europa conoció a un chaval llamado Lamine Yamal. Era la semifinal de la Eurocopa 2024 y todavía no había cumplido 17. Interpretó, sin embargo, cómo lastimar a su rival: “Me di cuenta de que Francia tenía un problema en el medio, dejaban ahí a gente suelta”. Se instaló en el carril central para sacar un precioso y potente disparo que se coló en la escuadra de Maignan. La Roja se impuso ante Les Bleus en Alemania, este martes también su rival en Estados Unidos, México y Canadá. Y, de nuevo, en la antesala de una final.
En la foto oficial de la Berlinale de 1991, Victoria Abril (Madrid, 67 años) sostiene su Oso de Plata con una mano y eleva la otra como ejecutando un saludo torero, o a punto de atusarse el moño italiano (elija usted). Acaba de imponerse, por su trabajo en Amantes, en la categoría de mejor actriz sobre Vanessa Redgrave y la Jodie Foster de El silencio de los corderos. Tiene 31 años y es, posiblemente, la mejor actriz española de su generación. Además, tiene reciente el rodaje de su inminente éxito francés Une époque formidable y va a empezar el de Tacones lejanos, que se convertirá en el primer bombazo de taquilla de Almodóvar en el país vecino. Allí ya se mueve entre las grandes figuras, como prueban sus dos nominaciones al premio César. Y las ofertas de Hollywood tampoco tardarán en llegar. Por todo ello, cuesta imaginar una posición más prometedora para una actriz europea.
Este martes 14 de julio, el día en que la República francesa celebra su nacimiento, veintiséis franceses saltarán al césped de Dallas para enfrentarse a España en una semifinal de la Copa del Mundo. Veintiséis franceses. Por lo visto, hay que recordarlo.
Ahora que a un líder supuestamente incorruptible del PSOE le han encontrado un joyero que pondría los dientes largos a Elizabeth Taylor, ahora que se ha demostrado que los hombres de máxima confianza del presidente no andan muy sobrados de principios, ahora que el Gobierno vive momentos de debilidad máxima, el jefe de la bancada de enfrente ha decidido atacar a la gente trabajadora que enferma y se coge bajas con cobertura social. Ha sido justo después de que al vicesecretario de Igualdad de su partido le diera por arremeter contra la gente trans que no molesta a nadie. Ha pasado justo cuando a la lideresa anarcoliberal en la que los conservadores tienen depositada toda su esperanza le ha parecido prioritario hablar de los abortos ajenos. Después de años de guerra cultural, odio sarraceno y descalificación constante, es muy llamativo que, ahora que ya las fichas han caído exactamente como ellos querían, por fin se atrevan a hacer propuestas. Y que todas conlleven destrucción. Justo ahora que nos ilusionaríamos con cualquiera que nos hablase de construir. Viviendas de protección oficial, centros médicos, quirófanos, residencias, escuelas bien refrigeradas, guarderías con profesores suficientes, polideportivos con piscinas, bibliotecas, refugios climáticos, universidades, albergues, carreteras, vías férreas, parques, paseos fluviales, reservas naturales, brigadas forestales, parques de bomberos. Pues no. Ellos han decidido ir a por los derechos adquiridos y libertades conquistadas. El naturalista, biólogo y escritor E. O. Wilson, al que se suele etiquetar como el Darwin de nuestra época, le dio un nombre a la era en la que vivimos diferente de antropoceno. Él la bautizó como “Eremoceno”, palabra que tiene en su raíz el griego eremos, que significa páramo, desierto, desolación. Se refería a la conducta humana aniquiladora que nos ha llevado al borde de la extinción. Ojalá estuviese vivo para sentarse a hablar seriamente con la oposición.
No le dio importancia. Cuando su hermano le dijo que había fuego en Los Gallardos, Waheed Mumtaz (Gujrat, Pakistán, 35 años) acababa de llegar a la nave en la que guarda a su rebaño de 720 cabras para ordeñarlas. La noticia no hizo que cambiara de plan. Su terreno está en la carretera que da acceso a Bédar, el pueblo que terminó por llevarse la peor parte del incendio, pero en ese momento lo separaban de las llamas más de siete kilómetros. Lo que Mumtaz no intuía entonces es que solo unas horas después se vería junto a su hermano luchando mano a mano contra lenguas de fuego y usando como única defensa una manguera sin presión y un cubo de agua.


“Mi nombre es Yolanda Pleguezuelos Ruiz. Hace 32 años sufrí una doble agresión sexual. Uno de los hombres que me agredieron fue identificado, juzgado y condenado. Años después, fue excarcelado sin cumplir la condena íntegra. Me enteré por televisión”. Así empieza el vídeo en el que Yolanda rebasa su último límite: el del anonimato. Fue víctima de una violación doble cometida en 1995 en Esparraguera (Barcelona), de la que continúa sin conocer la verdad completa. Ni ella ni las al menos 16 mujeres, varias de ellas menores de edad, que fueron violadas por dos hombres a las afueras de pueblos y pequeñas ciudades en Cataluña entre 1991 y 1995. Por aquello fueron condenados dos inocentes, Abderrazak Mounib, que murió en la cárcel, y Ahmed Tommouhi, a quien el Tribunal Supremo acaba de indemnizar con 2,5 millones de euros por los años que pasó injustamente en la cárcel.

Enma López (Vigo, 40 años) ha revolucionado al PSOE y a la política madrileña. Es concejala en el Ayuntamiento de Madrid desde 2019 y en las últimas tres semanas no ha parado de dar sorpresas. El primer terremoto lo provocó al presentarse a las primarias para ser la candidata socialista en lugar de Reyes Maroto. No gustó a Ferraz ni a la dirección de la federación madrileña. La respuesta fue furibunda: que se había precipitado, que no había respetado los tiempos ni pensado en la ejecutiva. “Hay claramente una falta de lealtad”, afeó Maroto este lunes. El siguiente hito se produjo justo dos días antes de estas palabras, cuando logró los avales necesarios para medirse con la exministra y actual portavoz en Cibeles. “Nos dijeron que no íbamos a ser capaces”, dijo López nada más conseguirlo. La próxima hazaña que se ha fijado es ganar la votación, que se celebra el domingo, contra el aparato de su partido y convertirse en la contendiente socialista para enfrentar a José Luis Martínez-Almeida en 2027.



El candado que se abrió la medianoche del 15 de diciembre de 1982 en la verja de Gibraltar ni era el que se había pasado 13 años sin uso tras el cerrojazo franquista, ni era uno solo. “Estaban oxidados y se cambiaron días antes porque estaban impracticables. No era una puerta, sino tres”, cuenta, entre risas, Juan Carmona, el alcalde de La Línea de la Concepción de entonces, que vivió aquel momento clave para el Campo de Gibraltar. La mayor parte de las veces, la historia es más cómo se escribe que cómo fue. Lo que ocurrirá en la medianoche de otro día 15, pero de este julio, momento en el que se hará efectiva el fin del paso fronterizo gibraltareño, aún está por plasmar. Pero Carmona tiene claro que será aún más icónico que lo de hace 44 años: “Aquello fue importante, pero esto va a ser trascendental”.

