Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
El conflicto desencadenado por Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo y su efecto sobre los precios energéticos está impactando en un punto débil del sistema eléctrico español: la operación reforzada que aplica el operador, Red Eléctrica (REE), desde el apagón sufrido el pasado 28 de abril en toda la Península Ibérica. Dicha operación, conocida como escudo antiapagón, consiste esencialmente en la programación masiva de centrales de ciclo combinado de gas que, al ser síncronas, pueden absorber de manera automática posibles alteraciones de tensión en las redes, causa del cero eléctrico del año pasado. Frente a los siete ciclos programados en toda España el día del blackout, REE ha venido programando desde entonces una media de 25 centrales de este tipo (hasta 30, en momentos puntuales) a través de las llamadas restricciones técnicas, que son mucho más caras. Se trata de un mecanismo para corregir en tiempo real los desequilibrios inesperados entre producción y demanda y las incidencias en la red, por el que REE modifica sus programas, con costes adicionales, para asegurar la seguridad del suministro.

Inditex y Mercadona, los dos trasatlánticos de la distribución española, presentaron esta semana unos resultados anuales que confirmaron la efectividad de sus respectivos modelos de negocio. Ambos alcanzaron cotas históricas de ventas y beneficios, rozando en los dos casos los 40.000 millones de euros de facturación neta.

Mi sobrina de trece años se vuelve loca cada vez que nos cruzamos por la calle con una tienda de bubble tea. Se agarra del cuello con las manos, retuerce su torso como una anguila y me mira con cara de llevar diez días de travesía por el Sahara sin ingerir ni una sola gota de agua. “¡Me muero de sed!, ¡por favor!, ¡necesiiiitooooo…!”. Esa bebida de origen taiwanés que mezcla perlas de tapioca con leche, frutas, jarabes y té, adquiere unas tonalidades lisérgicas que me recuerdan a las setas venenosas que afloran alrededor de los árboles con colores llamativos. Mientras que, para mí –un señor nacido en el 1900– beberme un líquido rosa con bolitas negras es un peligro que alerta de una muerte inminente, mi sobrina piensa que se trata de un brebaje divertido y un consumo de fantasía.



Estados Unidos ha golpeado a Irán donde más le duele. Este viernes, Donald Trump ha anunciado el bombardeo de objetivos militares en la isla de Jarg, la principal terminal petrolera del país y por la que pasa el 90% de sus exportaciones de crudo, en un paso como represalia por las medidas de Teherán para bloquear el estratégico estrecho de Ormuz y que representa una escalada de su guerra contra ese país. El mandatario ha precisado que los proyectiles han evitado tocar las instalaciones petroleras. Las fuerzas estadounidenses habían evitado en las primeras dos semanas de guerra golpear un punto vital de la economía iraní y del sector energético mundial.