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El parque del Retiro es muchas cosas. Es el pulmón verde del centro de Madrid, es uno de los puntos más turísticos de la capital ―unas 50.000 personas lo visitan a diario― es escenario de eventos multitudinarios, como la Feria del Libro, es un oasis de biodiversidad y es un respiro en los tórridos días de verano. Cuidarlo y protegerlo, por tanto, requiere mimo y políticas específicas. En 2025, el Ayuntamiento presentó para ello un plan director, una especie de hoja de ruta a aplicar en la próxima década. Este documento requiere el visto bueno de la Unesco, porque El Retiro fue declarado Patrimonio Mundial en 2021. Un duro informe de un órgano asesor de la entidad internacional, del pasado noviembre y al que ha tenido acceso EL PAÍS, critica que el programa municipal es incompleto y exigen al Consistorio revisarlo porque no aborda la masificación turística, no han contado con los ciudadanos en el proceso, se habla de edificios, monumentos o estanques de forma “bastante marginal”, y se han llevado a cabo restauraciones “altamente problemáticas”, entre otras faltas de calado.

Galicia, 1988. Un inspector de Educación escucha a un maestro rural maravillado por el talento matemático de una de sus alumnas. El profesor cree que hay que apoyar a aquella brillante niña de 10 años. Su interlocutor le pregunta dónde vive la cría. Tras saber que es vecina de Artes, una pequeña parroquia del municipio marinero de Ribeira (A Coruña), el funcionario dicta sentencia: “Con que sepa las cuatro reglas es suficiente”. La escolar se llamaba Rosa Crujeiras Casais y acaba de ser elegida rectora de la Universidad de Santiago (USC) porque su familia y el maestro ignoraron el veredicto.

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David Moragas (Almoster, Tarragona, 33 años) no se conforma con la imagen de la homosexualidad que ofrece la ficción actual. Su segunda película, Un altre home, se adentra en una Barcelona gentrificada a través de varios personajes gais anclados en lo real. Se acaba de estrenar en el Festival de Málaga y esta semana inaugura el D’A de Barcelona, antes de llegar a los cines el 26 de marzo. También ha publicado Fervor (Letras de Plata en castellano, La Magrana en catalán), una novela que arranca con un flechazo en una charla de Eva Illouz en el CCCB y recorre las formas del amor gay en la Barcelona de hoy. Nos recibe en su casa, cerca de la Sagrada Familia, donde acaba de instalarse con su novio.


Hace unas semanas, en el vagón de metro en el que yo viajaba entró un hombre y alzó la voz. Todos esperábamos escuchar una tímida disculpa, una historia de paro e indigencia y una petición sumisa de unas monedas. Pero no. El hombre, digo, alzó la voz y proclamó enérgicamente: “No les voy a pedir dinero. Sólo les voy a pedir que levanten la cabeza de sus teléfonos móviles y me digan buenos días”. Naturalmente, se trataba de una demanda imposible: la de que al mismo tiempo reconociéramos y negáramos con la mirada su existencia; la de que nos atreviéramos a mirarlo y a borrarlo del mundo con los mismos ojos y en el mismo gesto. El hombre, en realidad, lo sabía y solo quería ponernos en aprietos; era su pequeña revancha de humillado social. Porque hace falta, en efecto, un coraje mayúsculo, un coraje de sobrehumano campeón del mal para dar sólo los buenos días a un hombre que pide pan. “La única manera de testimoniar respeto a un hombre que sufre hambre”, escribía Simone Weil en 1943, “es darle de comer”. La única manera, sí, de reconocer la existencia de un hombre que sufre es aliviar su sufrimiento. Sólo un sádico sin entrañas se atrevería a mirar a los ojos a un hombre débil y desarmado y solo antes de matarlo.
La crisis actual en Irán —desencadenada por los ataques sorpresa conjuntos de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero y que han escalado a un conflicto armado abierto— está generando un impacto profundo y en múltiples ángulos de la economía mundial. Lo que comenzó como una operación militar aparentemente focalizada, se ha convertido rápidamente en una amenaza sistémica para el crecimiento global, la inflación y la estabilidad energética.
Los siglos nunca duran cien años, y el XX no podría entenderse sin Cuba. En 1898, Estados Unidos demostró que ya sabía urdir coartadas bélicas y aprovechó el hundimiento del acorazado USS Maine para iniciar una guerra con España que pondría fin a nuestro imperio colonial. Desde entonces, la influencia de Washington sobre la isla se hizo constante a través de la Enmienda Platt. Luego vendría la revolución del 33, un breve periodo democrático de 12 años, la dictadura de Batista y, al fin, la revolución castrista, que implantaría una dictadura comunista que ha perdurado durante casi 70 años.

Arranca una semana clave para la Generalitat. El próximo viernes ERC decide si permite que se tramiten los Presupuestos para 2026 en el Parlament o bien los bloquea de forma definitiva. La consejera de Economía y Finanzas, Alícia Romero (Caldes d’Estrac, Barcelona, 49 años) les tiende la mano para incorporar sus demandas a las cuentas, pero les advierte de que no hay margen de negociación fuera de ellas.

No hay trampa ni cartón. La nueva ley de Impulso y Desarrollo Equilibrado de la Región del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso (PP) en la Comunidad de Madrid tiene como uno de sus objetivos “promover y facilitar la participación y la colaboración de la iniciativa privada en el ejercicio de la actividad urbanística”; pretende “ampliar la colaboración público-privada en los procedimientos de gestión y ejecución”; y blinda como uno de sus principios rectores “favorecer (...) la colaboración público privada”.