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Han ocurrido muchas cosas en los 13 años que José Mourinho ha pasado fuera de España, algunas de ellas con Vinicius Jr. como triste protagonista. Un juzgado condenó a tres aficionados del Valencia por un delito contra la integridad moral con agravante de discriminación por motivos racistas. Ocho meses de cárcel para cada uno por “gritos, gestos y cánticos” proferidos contra el futbolista brasileño “con evidente desprecio al color negro de la piel del jugador”. No fueron las únicas personas que lo insultaron aquella tarde. Ni tampoco fue el único partido, ni el único estadio, en los que Vinicius Jr. se sintió agredido, no por jugar en el Real Madrid, sino por ser negro. Hace poco más de un año, otro juzgado condenaba a cuatro miembros del Frente Atlético a penas entre los 14 y 22 meses de prisión por colgar un muñeco con su camiseta de un puente.
Francia, verano de 1966. Junto a los superéxitos de la angelical Mireille Mathieu y de ídolos yeyé tan pulcros como Sheila o Salvatore Adamo, hay otra canción bastante más gamberra que las radios están pasando en bucle para alborozo de los oyentes. En ella, un niño de ocho años escribe una carta a sus padres desde un campamento vacacional. El estribillo parece inofensivo: “Las bonitas colonias de vacaciones / gracias, mamá, gracias, papá / Todos los años quisiera que volvieran a empezar / ¡Yucaidí, aidí, aidá!”. Sin embargo, aquello pronto adopta otra deriva: “Toso un poco porque respiramos el humo de la fábrica de al lado / Pero jugamos justo enfrente, en el vertedero municipal”. Y después: “Por la mañana vamos a rebuscar en la basura / Los monitores no son malos: / se pasan roncando tres cuartas partes del tiempo de la cogorza que llevan”. No a todo el mundo le hace gracia, así que habrá consecuencias.
Aunque muchos descubrieron el producto estrella de Charlotte Tilbury la semana pasada gracias a una promoción de la revista Elle, el Beauty Light Wand lleva casi una década en circulación. Charlotte Tilbury lanzó la primera versión en 2017 como un iluminador líquido con aplicador de esponja. Dos años después amplió la gama con Goldgasm, Pinkgasm y Peachgasm, tonos que ya se movían entre el iluminador y el colorete. Pinkgasm terminó convirtiéndose en el gran fenómeno. En 2021, Vogue US hablaba de 41.000 personas en lista de espera y Allure de más de 50.000, después de meses agotado.

Si hablamos de deporte, ir bien equipado siempre es importante. Para salir a correr, se necesita una riñonera de running donde guardar las pertenencias; para jugar al pádel, unos grips para la pala. Cada disciplina tiene sus propios accesorios y todos cumplen su función, pero hay algo que tienen en común: ninguno sirve de mucho sin una buena base. Y ahí es donde entra en juego la ropa deportiva ligera. Junto con el pantalón corto, una camiseta de manga corta es uno de esos básicos imprescindibles.




Las nuevas balas huelen a pólvora vieja en Bruselas, una ciudad que, en los últimos años, ha sufrido múltiples tiroteos ligados a bandas de narcotraficantes que se disputan una ciudad clave en un país estratégico para la distribución de la droga en toda Europa. Pero la última oleada de incidentes armados —hasta siete tiroteos en apenas una semana, uno de ellos contra una comisaría capitalina— ha hecho brotar una ira ciudadana muy fresca ante una clase política a la que acusan de inacción, mientras esta anda enzarzada en acusaciones mutuas sobre quién es responsable de la insostenible situación (en eso sí que coinciden todos).
Si tuviese que formar un comando letal en plan Los mercenarios, no iría a buscar gymbros ni contrataría Miamis como aquellos que supuestamente contactó Ana Obregón para dar una paliza a Jaime Cantizano (esta anécdota no debe caer nunca en el olvido); iría a las colonias felinas urbanas y reclutaría a sus cuidadoras. Hablo en femenino porque en los desempeños que implican cuidados y aportan poco reconocimiento social, el número de mujeres siempre es superior. Tendría que mentirles y decirles que el objetivo final es salvar un minino, pero una vez cameladas, su fiereza y fidelidad están garantizadas. Son implacables. Llueva, nieve o turre el sol, nunca desatienden a los gatos, esos que nos pirran en reels cuquis, pero molestan en las ciudades porque molesta todo. Suelen visitarlos a horas intempestivas para evitar que, a pesar de tener permiso municipal, las insulten o agredan y muchas veces se encuentran a sus protegidos heridos o envenenados porque el ser humano es el peor animal sobre la tierra. No tienen ayudas y no es su trabajo, es un voluntariado. Lo hacen por amor.

Blanca Suelves (Lima, 58 años) era tan joven cuando debutó como modelo que llegó a su primer desfile vestida con el uniforme del colegio Sainte Bernadette. A sus entonces 16 años, nunca se había puesto un traje largo ni se había subido a unos tacones. Tampoco se había maquillado ni había ojeado una revista de moda. No sabía nada sobre esa industria, pero aceptó sin pensarlo la invitación del diseñador Jorge Gonsalves para desfilar en la semana de la moda de Madrid. “Estaban todas las tops del momento, que en esa época eran muy altas: Celia Forner, Paola Dominguín, Olatz, Helena Barquilla, Mónica Boada… Y luego estaba yo”, recuerda. “Como no sabía con quién hablar, me senté en el suelo. De repente, una de ellas me preguntó si había desfilado alguna vez. Le respondí que no. Me llevó a un pasillo y me hizo practicar. Desfilé por primera vez con un vestido largo azul y con mucha gente conocida de Madrid invitada a aquel desfile”.
Los hermanos Lucía y Alberto Villanueva (24 y 27 años, respectivamente, Comunidad Valenciana) pensaron que era buena idea recopilar la información que los ancianos comparten en sus conversaciones y tomarla como base para una atención personalizada en las residencias. Aunque parece simple, supone un cambio profundo en la manera de operar de los asilos, asegura Lucía. “Cuando una persona llega a un centro, se registran las pastillas que debe tomar y sus patologías. Todo se reduce a un diagnóstico, pero hay una trayectoria de vida que ahora la IA permite recuperar y preservar”, expone Alberto.

¿Cómo denominar el alma de un negocio hostelero cuando no hay una etiqueta que se adapte a tu propuesta? Esta es la situación: decides emprender en Bueño, en una casona con un gran balcón en la plaza del pueblo de Asturias con más hórreos y que está a menos de diez minutos de Oviedo. Tu idea está clara: quieres que en los fogones se rinda culto a la cocina del suroccidente, que sea un espacio de calma y hospitalidad, donde los vecinos convivan con los visitantes y el producto tenga nombre y apellido.








En la mayoría de los viajes a Dinamarca, todo se limita a Copenhague… y poco más. Es comprensible: en la capital danesa están los grandes museos, los iconos de la arquitectura contemporánea, los restaurantes que han marcado el rumbo de la gastronomía local y una animada vida urbana. Pero merece la pena cruzar alguno de los grandes puentes que unen las diferentes islas danesas para descubrir otro país: uno mecido por los vientos del Báltico, donde los ferris forman parte de la vida cotidiana y el paisaje cambia de puerto en puerto, de playa en playa, y alterna iglesias románicas con castillos renacentistas.
Más información en la guía Dinamarca y Islas Feroe de Lonely Planet y en la web lonelyplanet.es.