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La vuelta a la rutina será diferente para Julián el próximo mes, cuando tendrá que iniciar un tratamiento de radioterapia para tratar un cáncer de próstata tras un proceso diagnóstico que comenzó con una analítica realizada en 2024. “La proteína PSA estaba alterada y ese septiembre decidieron hacerme una resonancia, pero tardaron más de seis meses en realizarla y no fue hasta septiembre de 2025 cuando me solicitaron una biopsia”, explica. La demora media era de 180 días hábiles en el Hospital Universitario del Sureste y estaba en el puesto 125. Gracias a una reclamación, en enero de este año entró en quirófano y en abril se enteró de su diagnóstico al completo. “No podía esperar más para operarme, mi cabeza daba muchas vueltas, pagué 9.000 euros y me fui a la privada”, dice el hombre de 65 años, mientras afronta una terapia hormonal. La suya es una de las historias que se esconden tras las listas de espera. Julio (el último mes del que se conocen los datos) batió el récord de pacientes pendientes de una operación en la Comunidad de Madrid, con 114.627 personas aguardando una intervención, un 22,12% más que hace un año y un 64% más que en 2020.

Los Mossos d’Esquadra tienen previsto incorporar 14 equipos infrarrojos para analizar muestras de distintas drogas. Para ello, han comprado unos lectores portátiles basados en la tecnología Near Infra Red, NIR. La adquisición pretende aliviar la carga de trabajo de la policía científica de los Mossos, según consta en la memoria justificativa. La intención es que los equipos NIR puedan determinar el tipo de droga y su pureza en un máximo de cinco segundos, mejorando exponencialmente la eficiencia de los procesos tradicionales de los laboratorios de la policía científica.
En la fachada del ayuntamiento de Gori, una capital de provincias georgiana conocida por ser la ciudad natal de Stalin, todavía se pueden apreciar las marcas de decenas de disparos, cicatrices de la batalla que aquí enfrentó a tropas georgianas y rusas en 2008. Tras nueve largos días de ocupación, el Ejército ruso se acabó retirando de la urbe, pero no se alejó demasiado. Sus unidades están desplegadas a unos 20 kilómetros, aunque la frontera rusa reconocida por la comunidad internacional se halla a un centenar de kilómetros. Entre ambas demarcaciones se encuentra Osetia del Sur, una provincia secesionista de Georgia. Sumada a Abjasia, una región en una situación parecida, Moscú ocupa un 20% del territorio georgiano, un porcentaje similar al que controla en Ucrania.
En las localidades de Israel que sufrieron el ataque de Hamás en octubre de 2023, todo lo que llegue desde Gaza genera preocupación. Incluso si se trata, como en las últimas semanas, de cometas infantiles. Entre los kibbutzim de Beeri y Nahal Oz, a menos de un kilómetro de la Franja, han caído una decena en el último mes y el Gobierno de Benjamín Netanyahu ve detrás una estratagema de Hamás para testar sus límites. El domingo, amenazó con asesinar a los responsables y hasta con expulsar a la fuerza a la población de las zonas de donde salen las cometas. Cuatro días más tarde, la Junta de la Paz (el organismo presidido por Donald Trump que supervisa la aplicación de la tregua de Gaza) volvió a alinearse con las tesis de Israel y pidió el fin de “toda actividad militante” en el enclave palestino, “incluido el volado de cometas”. Desde entonces, se suceden en Gaza las imágenes de adultos rompiendo cometas enfadados o de niños llorando por no poder volarlas. Los comités populares (que administran los refugios y campamentos de desplazados) exhortan a los padres a impedir a sus hijos jugar con ellas “a fin de proteger sus vidas inocentes”.


Una niebla fría se eleva cuando Danielle Aparecida da Silva abre la puerta del congelador. Su mano, cubierta con guantes de plástico, toma un pequeño frasco con tapa de rosca. Dentro hay un líquido amarillento y blanco, congelado. Es leche materna.



La Oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), liderada por el director general, Gilbert F. Houngbo, ha informado a su consejo de administración de que “sería necesario ahorrar 22 millones de dólares (18,9 millones de euros)” ante la fuerte crisis de liquidez que atraviesa el organismo. Para lograr este ajuste de costes, Houngbo propone a este órgano recortar 120 empleos. De ellos, 73 corresponden a plazas de funcionarios permanentes, adelgazando una estructura formada actualmente por 1.670 empleados. Con el recorte, la actual dirección de la organización pretende mitigar la crisis de caja que atraviesa la OIT, a la que Estados Unidos adeuda unos 280 millones de euros por el impago de sus cuotas. El descubierto estadounidense supone el 70% de todas las tasas pendientes de pago por los Estados morosos con la organización.
Treinta y cuatro años es un tiempo suficientemente amplio como para que un índice bursátil se transforme. Desde 1992, el año en el que nació el Ibex, hasta hoy, solo 10 de los 35 valores se mantienen en el selectivo español: Telefónica, Endesa, Repsol, Iberdrola, BBVA, Santander, Naturgy, Bankinter, Mapfre y Acerinox. Las otras 25 empresas han salido del índice, han sido absorbidas, se han fusionado o han perdido el tamaño necesario para cotizar entre las mayores compañías cotizadas españolas. En su lugar han llegado otras como Inditex, CaixaBank, Ferrovial, Aena, Amadeus, IAG, Cellnex, Indra, Merlin, Grifols o Puig. Pero más que un cambio de unos nombres por otros, la transformación del Ibex es también un reflejo de cómo ha cambiado la gran empresa española.

The Waterboys puede ser la banda que más músicos ha tenido en sus filas en la historia del rock. Desde su fundación en 1983 hasta ahora, el total de artistas que han actuado o grabado con el conjunto asciende a 96. Es casi el triple de miembros que decía haber tenido Spinal Tap, el grupo surgido de un hilarante falso documental que exageraba los clichés del universo melenudo. Por eso, es inevitable arquear una ceja cuando su líder y única figura permanente, Mike Scott (Edimburgo, Escocia, Reino Unido, 67 años), dice que la formación ya “no necesita cambiar, puede quedarse así”. “A lo largo de los años, he encontrado a intérpretes tan versátiles que pueden tocar muchos tipos diferentes de música”, asegura por videollamada. “Llevamos ya seis o siete años con una formación estable y siempre se nota fresco. Cuando tienes a las personas adecuadas, no hace falta cambiar”. Habrá que creerle.
“Rescatar la identidad de un territorio, encapsular en una caja de metacrilato parte de lo que somos”. Así analiza la profesora Natalia Juan el significado de las imágenes que han marcado un nuevo episodio en la historia milenaria del monasterio de San Juan de la Peña (Huesca). En ellas se ve cómo el pasado 13 de agosto técnicos del Gobierno de Aragón y militares de la UME (Unidad Militar de Emergencias) evacuaban en contenedores transparentes los restos óseos de los primeros reyes de Aragón, ante la amenaza del fuego. “Supone conservar la historia de quienes quisieron enterrarse allí cuando se estaba construyendo el Reino de Aragón; es algo muy importante y simbólico”, añade la historiadora, que investiga el pasado del enclave desde hace un cuarto de siglo. El incendio ha arrasado miles de hectáreas, pero el monasterio viejo —y los huesos de los monarcas— han sobrevivido al fuego. Una vez más. “Cuando llegaron los franceses en 1809, incendiaron el monasterio nuevo (ubicado en la parte superior de la montaña), pero respetaron el antiguo porque allí estaban los restos de los reyes de Aragón”, relata Natalia Juan.

A finales de 1956, tras una accidentada travesía a bordo del yate Granma, Fidel Castro desembarcaba en Cuba al frente de un pequeño grupo de revolucionarios, dando así el pistoletazo de salida a tres años de lucha guerrillera contra la dictadura de Fulgencio Batista. Uno de los instructores militares de aquella heterogénea fuerza combatiente era un antiguo oficial del Ejército Popular de la República española, el aviador Alberto Bayo Giroud. No en vano, veinte años antes, el entonces capitán Bayo, jefe de la Aeronáutica Naval de Barcelona, había organizado y liderado otro desembarco en una isla, la Mallorca de 1936.
