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El Athletic Club encontró en San Mamés algo más que una victoria: un alivio necesario en medio de la urgencia. El equipo bilbaíno llegaba presionado por la clasificación y por un discurso institucional que apelaba a la unidad. Jon Uriarte, tras su reelección, había sido claro: “Necesitamos el apoyo de todos para conseguir los puntos que aseguren la permanencia”. Ernesto Valverde, desde el banquillo, insistía en la misma idea. Y el Athletic, sin brillo pero con oficio, respondió de la mejor manera.
Entre 2013 y 2015, cuando permaneció activa la Operación Kitchen contra Luis Bárcenas, el comisario Manuel Vázquez era el jefe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional, a la que pertenecía el grupo de agentes que investigaba el caso Gürtel y al extesorero popular. Más de una década después, ya jubilado, el exmando policial se ha sentado este martes ante el tribunal de la Audiencia Nacional que enjuicia el despliegue de espionaje contra el exresponsable de finanzas del PP para contar que nunca supo nada de ese operativo paralelo de vigilancia sobre Bárcenas y su familia, a pesar de que era la UDEF la que seguía los pasos del contable por órdenes del juez.
Cada vez que un testigo llega a su asiento, el presidente del tribunal, Andrés Martínez Arrieta, le pregunta: “¿Conoce usted a los acusados?”. Y el testigo les echa una mirada como si fuese una rueda de reconocimiento (“a ver, usted, levántese y dese la vuelta”). “Les conozco de la tele”, dijo uno la semana pasada. Varios afirman que sí, otros aclaran la relación con cada uno. Juan Ignacio Díaz Bidart, exjefe de gabinete de Industria, es uno de estos últimos. Se presenta con un traje azul, se sienta frente al tribunal y automáticamente escudriña a los tres acusados. “Conozco a Koldo”, dice con seguridad. “A Aldama no, y a Ábalos lo he saludado alguna vez”. Y cuando dice lo de Ábalos, levanta la mano para recrear cómo lo saludaba. Así lo saludaba, levantando un poco la mano. Es el momento más loco del juicio. Ese testigo nervioso que, en aras de la transparencia, dice que alguna vez ha saludado a Ábalos y recrea el saludo que le hacía, en plan a distancia. Ábalos lo mira desde el banquillo alucinado.
“¿Queremos acaso una segunda Gaza?” La dura pregunta que el ministro de Exteriores luxemburgués, el liberal Xavier Bettel, planteó este martes a sus colegas europeos en la reunión a puerta cerrada en Luxemburgo sobre la situación en Oriente Próximo reflejaba una buena parte de la frustración de cada vez más países de la UE con un Israel que, pese a los llamamientos y advertencias, sigue saltándose el derecho internacional dentro y fuera de sus fronteras. España, Irlanda y Eslovenia llegaron a la cita con una propuesta contundente: suspender el Acuerdo de Asociación UE-Israel. A pesar de que sigue sin haber una mayoría suficiente para paralizar ni siquiera una parte del mismo, por el no reiterado este martes por países como Alemania o Italia, el tono más duro en la sala dejó claro que el debate ha vuelto a abrirse y que a una Europa cada vez más inquieta con la deriva del Gobierno de Benjamín Netanyahu le urge “hacer algo”. Aunque todavía no tenga claro bien ni qué ni cómo.
Karol G ha anunciado este martes las fechas de la gira Viajando por el mundo Tropitour que la llevará este año y el próximo a 20 países en América y Europa con 39 conciertos confirmados de momento —y que no incluye su ciudad natal de Medellín—. El tour de la colombiana comenzará el próximo 24 de julio en el estadio Soldier Field de Chicago (EE UU) y culminará exactamente un año después en el San Siro de Milán (Italia). Las tres citas en ciudades españolas ocurrirán en junio del próximo año, el 3 en el Estadi Olímpic de Barcelona, el 11 en La Cartuja de Sevilla y el 24 en el Metropolitano de Madrid.
La Comisión Europea ya ha dado luz verde a la adjudicación del concurso para ampliar del metro de Lisboa. Bruselas había detectado en uno de los consorcios candidatos la participación del fabricante de trenes chino CRRC Tangshan, que podría haber recibido ayudas de su país. Eso lo situaban en condiciones ventajosas de forma injusta que, por tanto, “distorsionaban el concurso público”, según argumenta el Ejecutivo comunitario. Finalmente este grupo de empresas, llamado Mota-Engil, se ha comprometido con la Comisión a reemplazar al socio asiático por uno polaco, denominado PESA, y se han eliminado así los obstáculos para que continúe el proceso de adjudicación.