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Cuando en octubre de 2026 un apolíneo joven enmascarado, sin camiseta y enfundado en un pantalón de chándal gris ondeó una bandera pro-Lula y otra de Palestina subido a una estructura de la estación de metro Trianon-Masp en la Avenida Paulista, en São Paulo, durante una marcha prodemocracia, la imagen corrió como la pólvora. La fotografía del joven en la concentración se convirtió en un símbolo de la campaña electoral brasileña al suponer una receta perfecta cuyos ingredientes son la belleza física, cierto fetiche, la convicción política y un misterio instantáneo, pues los internautas, expertos en identificar a quienes son tocados por la varita de la viralidad, no tardaron demasiado en identificar al joven. Se trata de Israel Augusto, al que se bautizó como “o gostoso da Paulista” (el pibón de la Paulista) y que acumula casi 400.000 seguidores en Instagram.
La huelga de educación de la Comunidad de Madrid llega a su tercera semana sin que ni siquiera haya empezado una negociación entre los profesores de las enseñanzas no universitarias y la Consejería de Educación. Miles de profesores —en Madrid hay unos 65.000, según datos de 2024 del Ministerio de Educación— han secundado la huelga indefinida desde que comenzó el 14 de octubre. En las escuelas se mantienen los servicios mínimos, y las clases pueden sufrir alteraciones dependiendo de cada centro. Estos son los seis puntos principales que los profesores reclaman:

Los precios desbocados están poniendo en riesgo la llegada y permanencia de investigadores a las grandes ciudades como Madrid. Una de las principales causas es la crisis habitacional, como reconoce el Plan Regional de Investigación 2026-2029, que dedica una frase al alojamiento de enorme calado: “El elevado coste de la vida, especialmente de la vivienda, puede dificultar la atracción de personal investigador si no hay apoyos económicos suficientes”. Estas palabras se convierten en historias en las tiendas de la Puerta del Sol, donde en las últimas semanas han dormido algunos científicos en protesta por la precariedad que les dificulta pagar un techo, y que se han encontrado con la indiferencia de la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, que llegó a decir que los acampados estaban ligados al terrorismo.



Los antiguos ocupantes del instituto B9 de Badalona avanzan, aunque con enormes dificultades, en el proceso para acogerse a la regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez. Un total de 97 migrantes han presentado la solicitud y, según datos a los que ha accedido EL PAÍS, 18 de ellos ya han obtenido la resolución que les concede los papeles y, con ellos, la oportunidad de una vida nueva tras un desalojo que, hace diez meses, les dejó en la calle y derivó en una crisis social y política. Otras 43 peticiones han sido admitidas a trámite y 36 más están pendientes de admisión, revelan esos datos.

La ratificación parlamentaria en Libia de un acuerdo firmado con Turquía para delimitar sus Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) y su plataforma continental ha resucitado el conflicto por el control del Mediterráneo oriental, que hace un lustro provocó graves encontronazos entre los países implicados y sus aliados. Grecia, Chipre y Egipto han rechazado este acuerdo, que reduce significativamente sus pretensiones sobre estas aguas. Y la Unión Europea ha condenado su ratificación.
Tuvo que despedirme la Administración Trump en 2025 para que comprendiera de verdad hasta qué punto se había vuelto frágil el tejido de nuestra sociedad en Estados Unidos. Valores que durante tanto tiempo habíamos considerado universales —como acabar con el hambre en el mundo, el VIH, la malaria y las enfermedades tropicales desatendidas— se convirtieron de pronto en moneda de cambio político. Nunca imaginé que llegaría el día en que mi país interrumpiría de forma precipitada y temeraria el suministro de material médico, alimentos de emergencia y kits de atención a víctimas de violación destinados a algunas de las personas más pobres del mundo, con un coste en vidas difícil de calcular.

“Mira, este era de Manhattan Transfer”. Vadym Glynarskyy, de 73 años, lanza al suelo carbonizado los restos de uno de los 25.000 vinilos de su colección que estima se han echado a perder en un bombardeo ruso sobre el popular mercadillo de Pochaina (Kiev). “La guerra es un desastre”, deplora ante el desolador panorama que impera entre decenas de negocios arrasados por el fuego al igual que el suyo. Va mostrando objetos metálicos chamuscados que solo él identifica: un altavoz, una mesa de mezclas, un tocadiscos, un amplificador… y hasta el esqueleto de una bicicleta que corrió el Tour de Francia en 1978 y que le habían regalado a uno de sus hijos. A su evaluación, el comerciante añade varios miles de CD y cientos de cintas de casete que también se perdieron.





Cuando de niña leía La odisea, a Mariana Enriquez (Buenos Aires, 52 años) lo que le gustaba era la parte en que Odiseo bajaba al infierno, y quería saber más sobre los aterradores monstruos Escila y Caribdis. También en la Biblia tuvo claro que su episodio favorito era la matanza de los inocentes. Aunque era chica quería “rock”, recordaba afable y divertida el pasado viernes en Barcelona, en una de las paradas de su gira por España, adonde ha viajado desde Tasmania, donde reside desde hace un año con su esposo.


Nadie ataca tan rápido y tira con tanta efectividad de tres puntos como el Real Madrid, un torbellino en la Liga Endesa. Son cinco victorias consecutivas, líder en solitario por delante de La Laguna Tenerife, y 112,8 puntos de media por encuentro, récord histórico de la competición. El método que el técnico Pedro Martínez ha importado desde el Valencia Basket ha casado con unos jugadores rápidos y muy afilados en el tiro y el resultado es un equipo por ahora arrollador.
Los años secos (Temas de hoy) sigue la trayectoria de Clara, una joven que vuelve a su pueblo después de romper con su novio. Un viaje que le sirve para desentrañar los posibles motivos de su rechazo al sexo. La comunicadora y periodista Raquel Zas (Viveiro, 1989) encontró la inspiración para esta, su primera novela, en el documental Venus: confesiones desnudas, en el que cien mujeres hablan de sus experiencias sexuales. El desequilibrio entre cantidad y calidad de los encuentros que relataban las entrevistadas encendió la chispa de su creatividad y retomó un manuscrito empezado y abandonado en 2020. La autora ha reflexionado mucho sobre “cuánto de lo que consideramos deseo es propio” y a través de Clara indaga en esa cuestión pero también en las diferencias de clase social, el valor de la amistad o las relaciones familiares. Siempre con un poco de retranca, como buena gallega.