Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia

El Ñoro, de 30 años, y su novia K., de 25, caminaban por una calle de Madrid un día de agosto de 2024, cuando se encontraron con un grupo de viejos conocidos y estalló un enfrentamiento. Entre ellos estaba un antiguo ligue de ella, que a la vez era enemigo de él. A este hombre lo llamaban Pollo. La hostilidad entre los hombres no solo estaba motivada por los celos sentimentales, sino también porque ambos pertenecían a dos bandas violentas que se han jurado odio eterno. El Ñoro formaba parte de los Ñetas, Pollo era de los Latin Kings. Entre los dos varones estalló un enfrentamiento que acabó con sangre. Ella no empuñó ningún arma, pero se ha convertido en la primera mujer en ser condenada por participar en una agresión de bandas.
Per què el temps s’organitza tan bé? Per què tot va davant i darrere d’alguna cosa en un ordre que el mateix temps ha depurat a la perfecció? Per què faig preguntes tan intenses si això és la meva postal mensual, on només trec a passejar la ironia per fer-me el distant? M’estic fent gran? Allò que tant elevaré ara mateix és el que m’està convertint en un adult melós d’aquells que val la pena fer una volta llarga per no creuar-t’hi pel carrer?
La pequeña ciudad nigeriana de Igbo-Ora presume de un título singular: el de “capital mundial de los gemelos”. Basta un paseo por sus calles, en este territorio de cerca de 200.000 habitantes, para advertir una presencia inusual de parejas idénticas que caminan, compran o juegan en las plazas. Si a escala global se registran en torno a 12 nacimientos gemelares por cada 1.000 partos, según un estudio publicado en 2021 en la revista Human Reproduction, la proporción en esta urbe del suroeste de Nigeria es muy superior.
Poco antes de morir José Guirao —Pepe para los amigos— reunió a su círculo más cercano y le contó dónde guardaba todo aquello que había escrito durante su vida y que nunca había publicado. Las letras dormían en diferentes pendrives y ordenadores, también en todos los cuadernos que le gustaba comprar, en la casa de Madrid, en su pueblo Pulpí, Almería, en La Vera, Cáceres, un refugio donde cuidaba su jardín japonés, paseaba con los perros y escribía para que nadie le leyera. Por ahí se encontraba desperdigada una obra dispersa e inconclusa consistente en poemas de juventud, apuntes, notas, alguna obra teatral, algún intento de novela. “Haced con ello lo que creáis conveniente”, les dijo.
Hace casi 40 años, en 1988, Aitana Sánchez-Gijón (Roma, Italia, 57 años) se subió al escenario del Teatro Español de Madrid para interpretar a Acacia, una mujer de la que se enamora su padrastro en La malquerida, la obra cumbre de Jacinto Benavente. Tenía apenas 19 años, casi nulo recorrido en la interpretación y no auguraba la dilatada y exitosa carrera que le esperaba. “Era una actriz jovencita, era mi segundo montaje teatral. Me sentía un poco apabullada por todo: el elenco, el lugar, el texto…”, recuerda. Este viernes volverá a la misma obra y al mismo teatro, pero con el papel de Raimunda, la madre de aquella a la que interpretó tantos años antes, en una nueva producción dirigida por Natalia Menéndez.
Las cuentas con seudónimos en redes serán más complicadas de mantener en la era de la inteligencia artificial (IA). Un grupo de investigadores reunió miles de publicaciones de foros anónimos como Hacker News y Reddit y pidió a varias IA que identificaran a sus autores. Para sorpresa de nadie, modelos de lenguaje como Gemini o ChatGPT hicieron en minutos lo que a un humano le llevaría muchísimas horas y quizá no lograría nunca: los modelos identificaron al 68% de usuarios anónimos con un 90% de precisión, “frente a casi un 0% del mejor método que no utiliza modelos de lenguaje”, dice el artículo científico. “Los resultados muestran que el anonimato de los usuarios con seudónimo en internet ya no se sostiene”, añade.
El Ministerio del Interior tardó casi dos meses en suspender de empleo y sueldo al comisario Emilio de la Calle, denunciado por acoso sexual y laboral e imputado actualmente en la Audiencia Nacional, desde el momento en el que una subordinada informó a sus superiores de lo que estaba viviendo en la Embajada española en la India donde ambos estaban destinados. La subalterna manifestó entre el 6 y el 7 de febrero de 2025 el terror al que estaba sometida y dijo que estaba recibiendo ayuda psicológica. Además, envió un audio a la Policía en el que De la Calle la insultaba y la agredía supuestamente con una colleja.
Hay apellidos que imponen, sobre todo a sus portadores. El compositor Gabriel Prokófiev (Londres, 41 años) no llegó a conocer a Serguéi, el enfant terrible de la modernidad soviética, pero desde pequeño sintió una gran admiración y respeto por su abuelo. “Cuando mi padre [Oleg, pintor y escultor abstracto] emigró a Gran Bretaña tuvo mucho cuidado de no imponernos esa herencia”, cuenta en conversación telefónica. Su infancia no transcurrió, como cabría imaginar, entre estrictas clases de solfeo. “En casa sonaba siempre su música, pero la asimilábamos con cierta naturalidad”, recuerda. “Me encantaba su ballet Romeo y Julieta y el segundo de sus conciertos para piano”.



Dicen que las últimas palabras que pronunció el poeta alemán Goethe antes de morir fueron “Licht! Mehr Licht!” (“Lluz, más luz!”), aunque no se sabe si se debía a su ansia por adquirir más conocimientos o porque quería que alguien corriera las cortinas. Uno puede levantarse por la mañana, escribir un poema, dejar que la luz entre por la ventana y esperar tranquilamente la llegada de la muerte antes de que se ponga el sol. La figura del spoken word y persona no binaria Andrea Gibson reformula esa claridad poética en torno a la muerte en su documental Come See Me in the Good Light, en el que muestra los últimos momentos y conversaciones junto a su pareja, la también poeta Megan Falley, mientras atraviesan el cáncer terminal de Gibson.



Atendiendo al ruido, la noticia televisiva del trimestre es el paso de Marc Giró de TVE a La Sexta. No diré que se olía, pero sorprendió que, tras la baja de Buenafuente y Abril, no fuese el elegido para presentar las campanadas junto a Chenoa. Con su permanente actitud de cóctel queda fetén explicando protocolos de cuartos y carillones. Parecía más acertado que mezclar a Estopa y Chenoa, la pareja (trieja) con menos química de TVE hasta Tosar y Bandini. Vuelve a un grupo mediático que ya conoce, como Bertín, que retorna a Antena 3 tras más de 20 años, aunque yo habría jurado que nunca se había ido; igual es que lo mezclo con Joaquín, son la misma persona en distinto formato. Menos se ha hablado del acertadísimo fichaje de María Lamela por parte de Telecinco. Atresmedia ficha, pero también deja escapar e infrautiliza talentos. Si esto fuese fútbol, TVE estaría contraatacando con el fichaje de Iñaki López. Déjenme soñar a ser gerifalte.