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El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) nació con la misión de investigar delitos graves vinculados a ciudadanos extranjeros y aplicar la ley migratoria dentro del país. Durante años, su trabajo se centró en casos concretos. Ahora, bajo la actual Administración, el ICE se ha convertido en el brazo ejecutor del Presidente Trump que opera con “inmunidad absoluta”.
Paola Nagovitch y Jimena Marcos
Nicolás Tsabertidis
Ana Ribera
Ana Alonso
Jorge Magaz
Ha hecho una de las películas más controvertidas (en el mejor sentido posible) del año que acaba de irse. En Los domingos, que ha logrado 13 nominaciones a los Goya (incluida la de mejor directora), Alauda Ruiz de Azúa (Barakaldo, 1978) se atreve a preguntarse qué pasa en la cabeza de una adolescente que decide meterse a monja. Pero es que antes osó a reconstruir el mundo de una familia marcada por un padre maltratador psicológico; y antes, se arriesgó a ponerse en la piel de una madre primeriza que de pronto no tiene que cuidar solo a su hijo, sino también a su propia progenitora: “A mí no me interesa el cine que te deja un marco de conversación muy restringido, donde simplemente puedes estar a favor o en contra de algo”. Quizá por eso, está llamada a ser una de las directoras españolas más importantes de nuestro tiempo.
Eric Schmidt ha sido durante casi dos décadas una figura central de Google, desempeñando funciones de consejero delegado y presidente ejecutivo de la compañía y de Alphabet, el conglomerado del que Google es parte, entre 2001 y 2017. Activo sostenedor del Partido Demócrata, mantuvo desde el principio una estrecha relación con Barack Obama. Actualmente es, entre otras cosas, CEO e inversor en Relativity Space, empresa del sector aeroespacial. La semana pasada mantuvo un encuentro con un grupo de periodistas internacionales en Davos, en el cual alertó de que “Europa no tiene una estrategia de IA” y que “a menos que esté dispuesta a gastar mucho dinero en modelos europeos, acabará utilizando modelos chinos”.
Minneapolis amaneció este domingo desierta, con un aire fantasmal y aún incrédula por la versión dada por el Gobierno de Estados Unidos —todo indica que cuajada de falsedades— en defensa de los agentes de la policía migratoria de Donald Trump que la víspera mataron a un enfermero de 37 años mientras estaba en el suelo. También con una mezcla de rabia, indignación y cansancio tras casi un mes de resistencia al despliegue de 3.000 agentes federales que no son bienvenidos en estas calles.
El Mezquital no es un barrio y tampoco una colonia. Surgió como tal, pero ahora es una superposición abigarrada de viviendas grises y techos de lámina en las afueras de Ciudad de Guatemala. Desde aquí, los edificios de la capital se ven a lo lejos como lucecitas, tan inalcanzables como las zonas ajardinadas, los centros comerciales o los centros de salud. Los viejos school bus amarillos irrumpen ruidosos y humeantes por la calle principal, con vecinos silenciosos que viajan con el teléfono móvil escondido. De aquí salieron las pandillas Barrio 18 y Salvatrucha, que han puesto en jaque al país y al Gobierno de Bernardo Arévalo, que ha declarado el estado de sitio. Aunque el decreto cumplió este domingo una semana en vigor, en las calles de El Mezquital solo aplican las viejas leyes de siempre: “Ver, oír y callar”.

Los anuncios han vuelto a la televisión, a los periódicos y a las marquesinas de autobuses. “Comprométete”. “Convierte tus dudas en coraje”. “Francia se sumerge en un mundo inestable donde las crisis se multiplican”, anuncia una voz en el spot audiovisual. Tiene razón. El clima geopolítico es propicio y los teléfonos de la centralita del centro de reclutamiento de París, junto a la escuela militar y al imponente palacio de los Inválidos, donde reposan los restos de Napoleón, no deja de sonar. “Sí, aquí es…”, responde una de las recepcionistas, vestida con uniforme de camuflaje del Ejército de Tierra. En la misma sala esperan dos chicos jóvenes, de unos 20 años, para comenzar las entrevistas. “Quiero servir a mi país en tiempos difíciles”, dice uno de ellos, a punto de entrar en una sala para empezar el procedimiento de reclutamiento convencional para el ejército.



La fecha, 2029, se ha convertido en un estribillo en boca de líderes políticos y militares europeos: el momento en el que Rusia podría estar en condiciones de atacar a un país de la OTAN y la Unión Europea. Es un horizonte cercano, solo tres años, quizá un poco después o un poco antes. Y las amenazas de Donald Trump a la occidental Groenlandia, territorio integrante de un país aliado como es el Reino de Dinamarca, no han hecho más que subrayar la vulnerabilidad en el flanco oriental. ¿Quién da por seguro ahora que Estados Unidos ayudaría a Europa ante una hipotética agresión rusa?
Desde que irrumpió en la escena global, la primera ministra japonesa, la ultraconservadora Sanae Takaichi, ha dado muestras de que tiene casi tanto de estrella del rock —tocó en una banda en su juventud— como de líder política. Calibra la comunicación, cuida cada imagen, se defiende en los tiempos brevísimos que exige la trituradora mediática de nuestra era.

El presidente de Esquerra, Oriol Junquera (Barcelona, 56 años), se pone la armadura para defender el acuerdo de financiación singular alcanzado con el Gobierno. La crisis ferroviaria, desatada por los accidentes en Córdoba y Barcelona, tensiona su relato sobre que vale la pena apoyar a un Ejecutivo si es útil para la ciudadanía. Este domingo ha pedido la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente, y de la consejera catalana de Territorio, Sílvia Paneque.



La salida de vía de un tren de alta velocidad de la operadora Iryo (6189 Málaga-Madrid) el pasado domingo, invadiendo el gálibo de la contraria (vía 2) a las 19.43 horas, deja algunas evidencias y muchas incógnitas, que tratan ahora de despejar los miembros de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). El Alvia de Renfe (2384 Madrid-Huelva) que viajaba de frente no puede eludir de ningún modo el choque, nueve segundos después de que descarrilara el primer convoy, y salir despedido hacia un terraplén de cuatro metros de profundidad. El siniestro deja 45 víctimas y decenas de heridos.