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Los campamentos de verano suelen ser una opción muy popular, no solo porque son una salida para la conciliación de los padres, sino también porque ofrecen a los niños entretenimiento, estímulos y aprendizaje. “Ya sean campamentos urbanos o en la naturaleza, permiten a los niños salir de la zona de confort y, ahí, está la zona de aprendizaje. Tienen que buscar su sitio en un nuevo entorno, en un nuevo grupo, hacer nuevas amistades…”, explica José del Saz Pancorbo, psicólogo clínico y neuropsicólogo en Centro Klive, que ensalza la importancia de que los niños tengan espacios fuera del entorno de casa, “donde están protegidos en una burbujita”, y que tengan que buscar otras zonas donde aprender, con otros referentes.
Llevo gran parte de mi vida profesional trabajando en el ámbito humanitario, guiado por una convicción profunda: acabar con el hambre es posible. Sin embargo, vivimos tiempos en los que abundan las respuestas simples para desafíos cada vez más complejos. Por eso, cuando me preguntan si podemos lograrlo, sé que no existe una explicación única ni una receta rápida.
Las secuelas de la crisis inmobiliaria ya han llegado al mundo de las citas, que se vuelve especialmente convulso cuando las temperaturas se disparan. “Quedar con alguien en junio básicamente es como si dos personas con facturas de luz elevadas se sentaran la una frente a la otra intentando averiguar qué apartamento tiene el aire acondicionado más potente”, escribe el actor Taye Diggs en sus redes sociales. ¿La respuesta de algunos ante la ola de calor? Pedirle a Cupido que consiga a alguien que tenga aire acondicionado en casa. Así lo asegura la revista Mel Magazine: Olvídate del invierno. Para los que sudan mucho y no tienen aire acondicionado, el verano podría ser la verdadera temporada para ligar, titula a un tema en el que una mujer llamada Dana, de 28 años, confiesa que aguantó a un ligue para sobrellevar el calor. “Me había mudado a un apartamento horrible donde solo podíamos tener aire acondicionado en la cocina, y me moría de calor porque soy la chica que más suda en Estados Unidos. Conocí a un chico que me dijo que tenía el aire acondicionado encendido todo el tiempo porque no tenía compañeros de piso que le gritaran por el gasto. Así que me lancé a sus brazos”, dijo.

Pregunta. Tengo intención de adquirir un piso que actualmente está alquilado. El inquilino dice que está dispuesto a marcharse en cuanto se venda, pero tiene contrato vigente por tres años más. Mi intención sería ocupar el piso inmediatamente tras la compra. ¿Cómo debo actuar? Aunque no tengo razones para desconfiar del inquilino tampoco me gustaría tener problemas. ¿Debería formalizarse de alguna manera la salida del inquilino antes de hacer cualquier pago? F. Atorrasagasti
Poco antes de la crisis de 2008, un inversor anglosajón se interesó por el grupo papelero Miquel y Costas, una compañía catalana histórica que puede trazar sus orígenes tan lejos como 1725. Cuando miró el balance, el inversor se quedó perplejo: “Dijo que no entendía cuál era el plan”, recuerda ahora Jordi Mercader Barata, presidente de la empresa, que entonces era vicepresidente. Los números eran los de una compañía prudente, con poco apalancamiento, con un proyecto industrial que crecía de forma lenta, pero segura. Un perfil de empresa inusual en un mundo que estaba volcado en una carrera a crédito sin fin hacia el abismo. “Después de los problemas que tuvo la empresa en los años noventa, habíamos construido un balance muy limpio que queríamos preservar. Nuestra apuesta siempre ha sido clara por un proyecto industrial, no por uno financiero de crecer por crecer”, señala. A los pocos meses, la quiebra de Lehman Brothers y la crisis financiera que siguió le dieron la razón: “Entonces sí que interesó nuestro balance”, rememora.

Podría hacerse un libro de recetas muy completo solo con las creaciones de padres y madres discurriendo una cena rápida para darles a sus hijas e hijos. En ese intento desesperado de preparar algo decente después de todo el día trabajando, con la cabeza echando humo y una nevera temblando, han salido verdaderas innovaciones culinarias. La tortilla francesa de-lo-que-sea es un clásico. Una vez agotada la de queso y la de chorizo, en mi casa continuaban la de cebolla, la de escabeche y la de sobras. Y para despistar, entre tortilla y tortilla, caía revuelto.


Cuando buscamos una maleta de cabina, o incluso una mochila de viaje, nos solemos fijar en aspectos como el tamaño, el peso o la facilidad para moverla por el aeropuerto. Al fin y al cabo, todas parecen ofrecer más o menos lo mismo: cuatro ruedas, un asa telescópica y un interior con compartimentos para organizar el equipaje lo mejor posible. Sin embargo, de vez en cuando aparece algún modelo que incorpora un detalle pensado para resolver esos pequeños inconvenientes que terminamos normalizando cada vez que viajamos.




Pedir una clara todavía despierta alguna mirada de reojo. Hay quien piensa que mezclar cerveza con limón es una forma de estropearla. Sin embargo, basta viajar a Alemania durante los meses de verano para descubrir justo lo contrario. Allí, estas mezclas forman parte de la cultura cervecera sobre todo en épocas de calor desde hace generaciones y, especialmente en Baviera.

Maxime Carmigac (París, 1979) es la consejera delegada de la filial británica de la gestora de fondos Carmignac, fundada por su padre, Edouard Carmignac, uno de los financieros franceses más célebres. La directiva es la única hija de Carmignac involucrada en la gestión de la empresa familiar, una firma que administra activos por valor de más de 44.000 millones de euros. Con los años ha ido asumiendo más responsabilidades y convirtiéndose en la heredera in pectore de la gestora. De hecho, durante la entrevista muestra su admiración por el grupo de moda español Inditex —matriz de Zara o Stradivarius—: “Es una compañía maravillosa y tiene una bonita historia de sucesión de padre a hija, lo que me toca muy de cerca", reconoce.


Las vacaciones son un buen momento para dedicar tiempo a esas aficiones que durante el año quedan pendientes. Aprender a cocinar es una de ellas. Antes de adentrarse en técnicas más avanzadas, con sopletes, esferificaciones, gelificaciones, ahumados, fermentaciones, emulsiones o maduraciones, conviene empezar por lo básico. Es el primer paso para ganar confianza entre fogones y desenvolverse con soltura ante cualquier receta.