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“Rescatar la identidad de un territorio, encapsular en una caja de metacrilato parte de lo que somos”. Así analiza la profesora Natalia Juan el significado de las imágenes que han marcado un nuevo episodio en la historia milenaria del monasterio de San Juan de la Peña (Huesca). En ellas se ve cómo el pasado 13 de agosto técnicos del Gobierno de Aragón y militares de la UME (Unidad Militar de Emergencias) evacuaban en contenedores transparentes los restos óseos de los primeros reyes de Aragón, ante la amenaza del fuego. “Supone conservar la historia de quienes quisieron enterrarse allí cuando se estaba construyendo el Reino de Aragón; es algo muy importante y simbólico”, añade la historiadora, que investiga el pasado del enclave desde hace un cuarto de siglo. El incendio ha arrasado miles de hectáreas, pero el monasterio viejo —y los huesos de los monarcas— han sobrevivido al fuego. Una vez más. “Cuando llegaron los franceses en 1809, incendiaron el monasterio nuevo (ubicado en la parte superior de la montaña), pero respetaron el antiguo porque allí estaban los restos de los reyes de Aragón”, relata Natalia Juan.

A finales de 1956, tras una accidentada travesía a bordo del yate Granma, Fidel Castro desembarcaba en Cuba al frente de un pequeño grupo de revolucionarios, dando así el pistoletazo de salida a tres años de lucha guerrillera contra la dictadura de Fulgencio Batista. Uno de los instructores militares de aquella heterogénea fuerza combatiente era un antiguo oficial del Ejército Popular de la República española, el aviador Alberto Bayo Giroud. No en vano, veinte años antes, el entonces capitán Bayo, jefe de la Aeronáutica Naval de Barcelona, había organizado y liderado otro desembarco en una isla, la Mallorca de 1936.

Han ocurrido muchas cosas en los 13 años que José Mourinho ha pasado fuera de España, algunas de ellas con Vinicius Jr. como triste protagonista. Un juzgado condenó a tres aficionados del Valencia por un delito contra la integridad moral con agravante de discriminación por motivos racistas. Ocho meses de cárcel para cada uno por “gritos, gestos y cánticos” proferidos contra el futbolista brasileño “con evidente desprecio al color negro de la piel del jugador”. No fueron las únicas personas que lo insultaron aquella tarde. Ni tampoco fue el único partido, ni el único estadio, en los que Vinicius Jr. se sintió agredido, no por jugar en el Real Madrid, sino por ser negro. Hace poco más de un año, otro juzgado condenaba a cuatro miembros del Frente Atlético a penas entre los 14 y 22 meses de prisión por colgar un muñeco con su camiseta de un puente.

Si hablamos de deporte, ir bien equipado siempre es importante. Para salir a correr, se necesita una riñonera de running donde guardar las pertenencias; para jugar al pádel, unos grips para la pala. Cada disciplina tiene sus propios accesorios y todos cumplen su función, pero hay algo que tienen en común: ninguno sirve de mucho sin una buena base. Y ahí es donde entra en juego la ropa deportiva ligera. Junto con el pantalón corto, una camiseta de manga corta es uno de esos básicos imprescindibles.




Las nuevas balas huelen a pólvora vieja en Bruselas, una ciudad que, en los últimos años, ha sufrido múltiples tiroteos ligados a bandas de narcotraficantes que se disputan una ciudad clave en un país estratégico para la distribución de la droga en toda Europa. Pero la última oleada de incidentes armados —hasta siete tiroteos en apenas una semana, uno de ellos contra una comisaría capitalina— ha hecho brotar una ira ciudadana muy fresca ante una clase política a la que acusan de inacción, mientras esta anda enzarzada en acusaciones mutuas sobre quién es responsable de la insostenible situación (en eso sí que coinciden todos).
Cuatro gigantes de la industria tabacalera firmaron en 1998 un acuerdo con los fiscales generales de 52 Estados de EE UU en virtud del cual pagarían en los siguientes años más de 200.000 millones de dólares para financiar tratamientos sanitarios a fumadores. Se les acusaba de promover y comercializar productos nocivos para la salud, especialmente entre los menores. El acuerdo incluyó también fuertes restricciones publicitarias, desde la limitación de la cartelería a la prohibición de mostrar a personas fumando. Supuso un golpe importante para su negocio y se consideró un triunfo de la sociedad civil ante algunas de las mayores compañías del mundo.
Prohibir las redes sociales durante más de dos horas al día a los adolescentes. Esa es la medida más importante del acuerdo de Meta con 52 fiscales generales de los estados, territorios y el Distrito de Columbia de Estados Unidos, que habían presentado demandas de miles de millones contra la empresa por el perjuicio para la salud mental de los menores que causaba el diseño adictivo de sus redes sociales: Facebook y, sobre todo, Instagram.
Si tuviese que formar un comando letal en plan Los mercenarios, no iría a buscar gymbros ni contrataría Miamis como aquellos que supuestamente contactó Ana Obregón para dar una paliza a Jaime Cantizano (esta anécdota no debe caer nunca en el olvido); iría a las colonias felinas urbanas y reclutaría a sus cuidadoras. Hablo en femenino porque en los desempeños que implican cuidados y aportan poco reconocimiento social, el número de mujeres siempre es superior. Tendría que mentirles y decirles que el objetivo final es salvar un minino, pero una vez cameladas, su fiereza y fidelidad están garantizadas. Son implacables. Llueva, nieve o turre el sol, nunca desatienden a los gatos, esos que nos pirran en reels cuquis, pero molestan en las ciudades porque molesta todo. Suelen visitarlos a horas intempestivas para evitar que, a pesar de tener permiso municipal, las insulten o agredan y muchas veces se encuentran a sus protegidos heridos o envenenados porque el ser humano es el peor animal sobre la tierra. No tienen ayudas y no es su trabajo, es un voluntariado. Lo hacen por amor.

Blanca Suelves (Lima, 58 años) era tan joven cuando debutó como modelo que llegó a su primer desfile vestida con el uniforme del colegio Sainte Bernadette. A sus entonces 16 años, nunca se había puesto un traje largo ni se había subido a unos tacones. Tampoco se había maquillado ni había ojeado una revista de moda. No sabía nada sobre esa industria, pero aceptó sin pensarlo la invitación del diseñador Jorge Gonsalves para desfilar en la semana de la moda de Madrid. “Estaban todas las tops del momento, que en esa época eran muy altas: Celia Forner, Paola Dominguín, Olatz, Helena Barquilla, Mónica Boada… Y luego estaba yo”, recuerda. “Como no sabía con quién hablar, me senté en el suelo. De repente, una de ellas me preguntó si había desfilado alguna vez. Le respondí que no. Me llevó a un pasillo y me hizo practicar. Desfilé por primera vez con un vestido largo azul y con mucha gente conocida de Madrid invitada a aquel desfile”.
En la mayoría de los viajes a Dinamarca, todo se limita a Copenhague… y poco más. Es comprensible: en la capital danesa están los grandes museos, los iconos de la arquitectura contemporánea, los restaurantes que han marcado el rumbo de la gastronomía local y una animada vida urbana. Pero merece la pena cruzar alguno de los grandes puentes que unen las diferentes islas danesas para descubrir otro país: uno mecido por los vientos del Báltico, donde los ferris forman parte de la vida cotidiana y el paisaje cambia de puerto en puerto, de playa en playa, y alterna iglesias románicas con castillos renacentistas.
Más información en la guía Dinamarca y Islas Feroe de Lonely Planet y en la web lonelyplanet.es.