Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Una persona envía un mensaje y se queda mirando el móvil esperando una respuesta que no llega. Pasados unos segundos, lo guarda en el bolsillo. Pasan cinco minutos y lo vuelve a mirar. Diez, lo mismo. Media hora, otra vez. No hay respuesta y esa espera activa un mecanismo mental que seguramente les suene a muchos. “¿Habré hecho algo mal?”, “Mi mensaje estaba bien, ¿no?”, “¿Le habrá pasado algo?”. El cerebro del que espera comienza a elaborar teorías más o menos descabelladas para intentar explicar el silencio, para rellenar el molesto hueco que la incertidumbre crea en su interior.

Hubo un tiempo en el que en la muy verde Gran Bretaña surgió un grupo de escritores, dramaturgos, artistas y cineastas que decidieron poner la casa patas arriba. Les llamaron “los jóvenes airados”, jóvenes que, naturalmente, tiempo después fueron absorbidos por el sistema con su tradicional eficacia. De la ira al confort, una evolución que resulta atractiva para quienes llegaron después.
No es la primera vez que Antonio Maíllo (Lucena, 59 años), candidato de la coalición de izquierdas Por Andalucía, se enfrenta como cabeza de lista a una campaña en la comunidad. Lo hizo en 2015, ante un Podemos en auge y tras el final abrupto del Gobierno de coalición en la Junta con el PSOE de Susana Díaz. Ahora el político cordobés se dice “tranquilo”. La experiencia y el cáncer de estómago que superó hace unos años han puesto todo en perspectiva. Después de dos debates televisivos en los que se ha esforzado en diferenciarse de Adelante Andalucía, el coordinador federal de IU reivindica la utilidad de su papeleta, liga su futuro a lo que pase el 17-M y tiene claro que lo que suceda en Andalucía será “determinante para las generales” .


La primera vez que entré en este hospital para cuidar de mi hijo hacía mucho frío. Recuerdo que las auxiliares nos daban calor con detalles como ofrecernos más mantas o preguntarnos simplemente si necesitábamos algo. Hace unas noches volví a entrar y se repitieron escenas similares: desde estar pendiente de ti en cada suspiro hasta calentarte la cena guardada cuando subes muy tarde del quirófano.

En su último libro, La respuesta (Destino), el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga, madrileño de 71 años, recorre los momentos estelares de la evolución humana. Están los vivos —nosotros—, los desaparecidos —como los neandertales—, y los que están a punto de desaparecer —los grandes simios como chimpancés, orangutanes y gorilas—. Al contrario que otras veces, el codirector de Atapuerca se moja: dice claramente su opinión sobre múltiples teorías que intentan responder las preguntas más importantes: ¿quiénes somos?, ¿por qué estamos aquí?, ¿hacia dónde vamos? Contra todo pronóstico, es un libro luminoso, que rezuma admiración por nuestra propia especie (posiblemente el producto más rápido, sorprendente y temible de toda la evolución), y amor a la naturaleza. A pesar de nuestras agresiones, Arsuaga cree que tenemos futuro: “Algo maravilloso va a ocurrir”, escribe. Estos días prepara una gran exposición sobre evolución humana —Crania, cráneos— que se inaugurará en septiembre en Burgos. Dice que no se jubilará hasta que lo hagan Bruce Springsteen, Matías Prats y Marie Claire-King.


El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, inauguró en 2020 un monumento en homenaje a los llamados “últimos de Filipinas”, el grupo de 50 españoles que se atrincheraron durante un año en una iglesia de la isla de Luzón sin saber que España había entregado el archipiélago a Estados Unidos en diciembre 1898, poniendo fin a tres siglos de ocupación colonial. El regidor cumplía así la promesa electoral que hizo a sus votantes, en desquite al rechazo a rememorar aquella “gesta” por parte del anterior Gobierno municipal, liderado por Manuela Carmena. Donde unos hablaban de “héroes”, otros decían “soldados de un ejército colonial”.
[Esta pieza es una versión de uno de los envíos de la newsletter semanal de Televisión de EL PAÍS, que sale todos los jueves. Si quiere suscribirse, puede hacerlo a través de este enlace].
Olvídate de la épica del cuchillo japonés y los platos listos para fotografiar: empezar a cocinar es, sobre todo, una rutina que implica errores, manchas de aceite y algún arroz pasado en el proceso. Hemos preguntado a la plana mayor Comidista y profesionales afines cómo aprendieron ellas y ellos, qué les motivó y cómo solucionaron algunos de los momentos aparentemente más complicados sin desanimarse; y de ahí han salido 12 consejos que nos hicieron –o nos hubieran hecho– la vida más fácil en esa transición. Hoy vamos con la primera entrega, que si las cosas de palacio van despacio, las de la cocina también necesitan tiempo y paciencia.





“Era un hombre único — comentó sobre Rasputín una famosa escritora rusa—. Sin igual, como un personaje de novela: vivió una vida de leyenda, tuvo una muerte de leyenda y su recuerdo está envuelto en la leyenda”. Nadiezhda Lojvítskaya, más conocida por su seudónimo Teffi, gozó de la rara distinción de ser leída y apreciada tanto por el zar Nicolás II como por Vladímir Ilich Lenin. Curiosamente, aunque también fue una de las muchas mujeres a las que Rasputín intentó seducir, con Teffi Rasputín se encontró desde luego con la horma de su zapato.

Podríamos decir que la quiche más que una receta estricta es una fórmula, o al menos esta lo es (alto ahí, puristas de la quiche lorraine). Como tal, entonces, se le pueden hacer distintas variaciones a sus tres partes: la masa y el relleno. Según los estudiosos de la quiche sería correcto distinguir en el relleno la migaine –una mezcla de huevos y algún ingrediente lácteo– de los añadidos que correspondan en cada caso como verduras, productos cárnicos, quesos, etc, pero no vamos a liarnos tanto la cabeza.