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Sergi Arola (Barcelona, 58 años) vuelve a tener restaurante en Madrid, una ciudad a la que viaja con frecuencia porque sus hijas residen en ella y en la que irrumpió en 1997 con un aire fresco y desafiante. Alcanzó lo más alto de la gastronomía al conseguir dos estrellas Michelin, primero en La Broche, que abrió ese mismo año, y más tarde en Sergi Arola Gastro, inaugurado en 2008. Tocó el cielo, pero también el subsuelo: en 2016 tuvo que echar el cierre. Tampoco se le cayeron los anillos y volvió a reinventarse con diferentes asesorías gastronómicas en varios países. Lleva siete años viviendo en Chile, donde es una estrella de la televisión, con una sección, El menú de Chile, en el espacio Sabingo de Chilevisión, con la que recorre diferentes regiones del país para descubrir la historia, los orígenes y los secretos de la cocina tradicional. Allí regenta el restaurante Lola Tapas Bar, ubicado en San Francisco de Mostazal. La semana pasada conversó y cocinó para EL PAÍS algunos de los platos que servirá en Austral, el restaurante que abrirá en el barrio de Salamanca de Madrid, a primeros de noviembre, de la mano del grupo chileno Los Lirios, que dirige José Luis Ansoleaga, propietario, a su vez, del asador La Cabrera, también en la capital.


Dirección: Velázquez, 61. Madrid
Horario: Pisco Bar, desde 14:00 a 2:00; gastronómico, de lunes a sábado, de 13:00 a 16:00 y de 19:00 a 22:00.
Web: www.australmadrid.com (la página estará operativa a principios de noviembre)
Hay restaurantes o bares en los que siempre pensamos para celebrar algo. En algunos, nos apetece muchísimo alargar una comida o cena y estirar la sobremesa hasta la hora de cierre del local, porque hemos perdido la noción del tiempo charlando en una de sus mesas o barras. En otros, sin embargo, el tiempo fluye lento, las conversaciones son difíciles y el espacio vital es un bien quizá demasiado cotizado sólo para que las cuentas salgan. Pero en la mayoría de estas circunstancias, no sabemos explicar demasiado bien por qué en algunos lugares nos sentirnos tan a gusto como para repetir sin parar y a otros los hemos relegado a la lista de sitios a evitar, aunque lo que nos ofrezcan en los platos o cestas de la compra nos guste. Estudiar esa relación entre el entorno construido y nuestro bienestar es precisamente el objetivo de la neuroarquitectura, una disciplina que comienza a abrirse camino también en el sector gastronómico.
¿Harto de nuevos palabros, nuevas modas, añagazas de la industria alimentaria y conceptos que hacen furor en las redes sociales? Pues atento, que vienen curvas. Ya tienes un nuevo término, estrategia comercial y punto de palanca de fantaciencia para incorporar a tu vocabulario: hola fibermaxxing, adiós hiperproteinizado. Bueno, lo más probable es que ambos términos terminen coexistiendo en una marquetiniana relación simbiótica.



El fibermaxxing es más que una moda pasajera de las redes sociales. Ciertas multinacionales alimentarias ya están apostando sin disimulo por el concepto:
Quizá lo más significativo sea que el fenómeno no se limita a decisiones individuales de unos cuantos fabricantes: esta es una ola que todo el mundo quiere surfear. En septiembre de 2021 la patronal británica Food and Drink Federation ya puso en marcha su campaña Action on Fibre. Entre sus compromisos figuraban desarrollar nuevos productos ricos en fibra, reformular los existentes y, literalmente, utilizar el poder del marketing para orientar las decisiones de compra de los consumidores. En julio de 2026, la propia organización presumía de haber introducido unas 500 nuevas referencias o reformulaciones con más fibra y haber aportado, siempre según sus propios cálculos, más de dos mil millones de raciones de fibra a través de esos productos.
La campaña cuenta, además, con una vertiente política nada despreciable. La FDF ha pedido al Gobierno británico que reconsidere los cambios previstos en el modelo de perfilado nutricional utilizado para identificar los productos sujetos a restricciones publicitarias y promocionales, argumentando que podrían perjudicar también a determinados productos ricos en fibra. Es decir, el mayor contenido de este nutriente no solo está sirviendo para promocionar alimentos, sino también para defender que determinados productos puedan seguir beneficiándose de estrategias comerciales que las autoridades pretenden limitar por motivos de salud pública. ¿Por qué será?
Aumentar el contenido de fibra de un alimento puede constituir una mejora nutricional real; lo que resulta bastante más discutible es que esa mejora parcial se utilice para presentar cualquier producto como una elección saludable. Porque la calidad nutricional de un alimento no depende de un único nutriente, por mucho protagonismo que le concedan las campañas comerciales.
Amanece en Nusfjord, una diminuta aldea de pescadores levantada sobre palafitos, aferrada a la rocosa costa de las islas Lofoten, un archipiélago en el norte de Noruega. La luz aquí parece tener sus propias reglas y, en un instante, la aldea se tiñe de un naranja intenso que lo envuelve todo, como si amaneciera con más ganas que en otras partes del mundo. Desde agosto hasta abril, cuando las noches se alargan, otra luz aún más mágica, las auroras boreales, se asoma por sorpresa en noches despejadas, dibujando paisajes tan hipnóticos como etéreos.

Para hacer la estancia en casa más confortable, las personas nos hemos provisto de todo tipo de accesorios y dispositivos tecnológicos: desde altavoces inteligentes, pasando por luces con sensor de movimiento hasta robots aspiradores. Pero, ¿qué pasa con la temperatura en el interior del hogar? Los termómetros más clásicos han evolucionado a otros digitales de mayor precisión, como le sucede a este termómetro higrómetro: versátil, de tamaño mini y a un precio asequible en Amazon.




Enfrentarse periódicamente al escrutinio de decenas de miles de personas puede parecer una terapia de choque para la ansiedad social, pero el cantante Mora (Bayamón, Puerto Rico, 30 años) admite que hacerse fotos con seguidores aún se le hace cuesta arriba. “Lo hago porque sé que lo merecen, pero no lo disfruto”, confiesa. “Puedo estar cantando frente a 50.000 personas y no hay problema, porque no interfiere en mi espacio personal. Pero si estoy caminando por la calle y se me acercan dos, ya empiezo a sudar. Hay gente que quizás puede decir: ‘Este cabrón es un huelebicho’, pero no es que yo no quiera compartir, es que no tengo unas destrezas sociales muy buenas, que digamos”. Por eso, antes de convertirse en uno de los claros protagonistas de la escena reguetón moderna, Mora se situaba cómodamente en la sombra, como arquitecto de algunos de los éxitos que catapultaron a grandes nombres de hoy, como Bad Bunny (Dákiti o La difícil llevan su rúbrica), Karol G (la omnipresente El makinón), Eladio Carrión o Anuel AA.
Realización: Agustina Piriz. Asistente de fotografía: Diego Pérez. Asistente de realización: Lidia Lara. Maquillaje: Fidel Fernández (Another Artists Agency). Coche: Vintage Cars.
Andaba ya el Madrid mirando de reojo el resultado como mal menor después de muchos minutos de cierta angustia cuando de repente Bellingham, que lleva una temporada para que se la pinte Velázquez, se inventó una pista de baile y una jugada dentro de ella, casi un claqué, para que el balón saliese despedido como un pez que sacase del bolsillo. Y de repente Camavinga, siempre la gente más inesperada es la que revienta la fiesta, se marcó un autopase delante de Cubarsí y colocó el balón a Mbappé en medio de una salida a ninguna parte de Joan García. Fue el mazazo del Madrid en el Camp Nou, el martillazo frío de la sentencia de un equipo al que esperaban en Barcelona para apuntillarlo con media docena de goles y salió con el escudo y la camiseta intactas después de hacer lo que mejor sabe cuando todos lo dan por muerto: sembrar el terror y el caos.