Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Puede que Isabel Peña (Zaragoza, 43 años) sea una de las guionistas españolas con mayor prestigio y mejor carrera: no solo ha coescrito junto al director Rodrigo Sorogoyen todos los largos y las series de este, sino que además ha estado detrás de películas como El llanto, de series como Apagón y La peste, y en el próximo festival de San Sebastián debutará como showrunner con la serie El castillo. Tiene el Goya por As bestas, el respeto de la industria del cine, mañana se estrena en salas españolas su última colaboración con Sorogoyen, El ser querido, que concursó en el pasado Cannes... Y, con todo, en sus respuestas hay muchos sonrojos, un constante quitarse importancia y enormes ganas palpables de pasar inadvertida, algo que imposibilita el éxito de su trabajo y su elevadísima estatura, más de 1,80 metros.
Cuantos más streamers conozco, mejor me caen los Corleone. Que me perdone Maruja Torres por versionar su frase y que me perdonen también los streamers decentes, que seguro son gran mayoría. Pero menuda racha. Todavía le estoy dando vueltas no ya a las repugnantes imágenes donde se ve al streamer Aruberuto Makoto vejando junto a otro tipo a una mujer aparentemente ebria en Tokio, último incidente de su largo historial, sino a sus vacías disculpas, ese intento de control de daños reputacionales que tanto se gastan los perfiles públicos, ajeno a un reconocimiento real del agravio cometido.
En 2014, Bill Gates quedó prendado de How Asia Works, la obra que situó a Joe Studwell (58 años) como autor de referencia en desarrollo global. Tanto le gustó su enfoque —en especial la idea de un reparto masivo de tierras como fuente de prosperidad en los países emergentes— que hizo obligatoria su lectura para el equipo de agricultura de la Fundación Gates.
En 2011, la Unesco declaró la cultura de los cafés vieneses patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. La descripción oficial decía: “Son lugares donde se consumen el tiempo y el espacio, pero en la cuenta solo aparece el café”. Ciertamente, por muy elevado que sea el precio de la factura, nunca llega a pagar la experiencia completa: el derecho a sentarse durante horas leyendo los periódicos, siempre presentes en los expositores de prensa de madera; el asiento de primera fila a la vida, a la gente y al modo de ser de una cultura; el ritual diario de la tarta y el café de media tarde; el poder escuchar la música de un piano o la orquesta que toca en vivo, el sol que se filtra por la ventana anunciando la primavera, la conversación espontánea con el de la mesa de al lado o la posibilidad de encontrar un amigo, un amor, un confidente.

“Espencar” es una acción que ha hecho toda persona que alguna vez haya preparado escalivada, asado en casa pimientos o berenjenas. Este verbo valenciano denomina una acción muy concreta: la de desgarrar los ingredientes con las manos. Así como la escalivada nos habla de la técnica de cocción utilizada para preparar unas verduras, el espencat se refiere a la acción de poner estas verduras en un plato, desmenuzadas con las manos y aliñadas al momento.

Para cocinar durante una escapada, en un camping o en una caravana, no siempre tienes a mano una cocina convencional. En estos casos, los hornillos portátiles permiten preparar desde una comida sencilla hasta recetas más elaboradas ocupando relativamente poco espacio y sin necesidad de renunciar a cocinar cómodamente. Modelos que van desde la independencia de los hornillos de gas hasta la practicidad de los eléctricos.



Cuba parece estancada en su propia zona abisal, sin visos de emerger a la superficie, desde que Trump impuso la asfixia petrolera y las subsecuentes sanciones al país caribeño; la gente, en su mayoría, ha perdido la noción de los días, debatidos entre resolver necesidades básicas como agua, luz y gas, o llevar adelante el trabajo que permita comprar alimentos. Por eso, cada vez menos gente se permite acudir a la poca oferta de ocio, encarecida, que aún hace vibrar ciertos espacios en las ciudades. Por eso, cuando Silvia Pérez Cruz anunció un concierto gratuito en La Habana, como parte de la gira por Latinoamérica de su más reciente disco Oral Abisal, se desató la euforia entre una parte del público habanero, que vio la oportunidad como un soplo de aire fresco para su sofocante realidad.

Puede que Hollywood siga romantizando los robos de guante blanco en museos a base de ingenio, humor y glamur, como hizo en El secreto de Thomas Crown, en la saga de Ocean’s Eleven o, más recientemente, en la versión modernizada de Arsenio Lupin para la serie de Netflix basada en el mítico personaje del “caballero ladrón” del novelista francés Maurice Leblanc. Pero la realidad, como demuestran algunos de los incidentes más recientes, entre ellos el nada romántico y pacífico pero muy real atraco de joyas de la Corona francesa en el Louvre hace un año, dista mucho de la ficción y tiene un tono mucho más siniestro: según Europol, estos delitos son cada vez más violentos.