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El feminismo es uno de los movimientos sociales y políticos que más ha cambiado el mundo en las últimas décadas. Estas son las pensadoras feministas vivas que más influyen en la actualidad, según una encuesta realizada entre filósofas, politólogas, periodistas, historiadoras y sociólogas, entre otros muchos ámbitos. La más votada ha sido Judith Butler, iniciadora de la teoría queer. En la lista están representadas otras corrientes del feminismo, desde el clásico al interseccional, demostrando la riqueza de unos debates que siguen contribuyendo a que la mitad del mundo recupere su posición en él y a que todo el mundo sepa cómo construir una sociedad más justa, más inclusiva, más abierta. / Carmen Pérez-Lanzac

Cleveland (EE UU), 1956. Filósofa. Ha cuestionado ideas tradicionales sobre el género y ha hecho importantes aportaciones a la teoría queer. Es autora de El género en disputa (1990) y de ¿Quién teme al género? (Paidós, 2024)

Nacida en Baltimore, EE UU, en 1947, es filósofa y teórica feminista. Es autora de libros como Capitalismo caníbal (Siglo XXI, 2022) y Feminismo para el 99%. Un manifiesto (Rara Avis, 2019), escrito junto a Cinzia Arruzza y Tithi Bhattacharya.

Esta filósofa y activista feminista, antirracista y marxista nació en Birmingham, EE UU, en 1944. Su libro más influyente es Mujeres, raza y clase (1981, Akal).

Filósofa e historiadora marxista, nació en Parma, Italia, en 1942. Analiza el capitalismo desde la reproducción y el cuerpo de la mujer. Es autora de El patriarcado del salario (2018).

La antropóloga argentina, nacida en Buenos Aires en 1951, ha estudiado el poder, el colonialismo y la violencia en libros como La guerra contra las mujeres (Traficantes de Sueños, 2017).

La ensayista britanicoaustraliana nació en Salford, Reino Unido, en 1969. Ha estudiado temas como el afecto, la felicidad y lo queer en libros como Vivir una vida feminista (Bellaterra, 2017).

Valencia, 1944. Catedrática de Filosofía Moral y Política (UNED), recibió en 2006 el Premio Nacional de Ensayo por La gran diferencia y sus pequeñas consecuencias… para la lucha de las mujeres.

Nacida en Madrid en 1950, es profesora emérita de Filosofía en la UNED y fue miembro del Consejo de Estado (2006-2023). Es autora de Sexo y filosofía (1997, Horas y Horas).

Escritora y columnista, nació en Bridgeport (EE UU), en 1961. Es autora de La madre de todas las preguntas (Capitán Swing, 2021), entre otros.

La filósofa australiana nació en Latisana, Italia, en 1954. Es profesora emérita de la Universidad de Utrecht (Países Bajos), donde dirigió su Centro para las Humanidades, y autora de Lo posthumano (Gedisa, 2015).
Si algo ha reflejado la tarea de elaborar esta lista es lo amplio y variado del resultado. El feminismo es lo contrario de un movimiento homogéneo. Hasta 184 personas han sido elegidas, casi todas mujeres. La nacionalidad que prepondera es la estadounidense.
Las que ocupan del puesto 11º al 20º merecen mención especial. La primera es Sheila Jeffreys, feminista radical australiana, que considera la transición de género una forma de sumisión. Le sigue la abogada estadounidense Kimberlé Crenshaw, autora de la teoría de la intersección. Detrás va la ecofeminista estadounidense Donna Haraway, que rechaza los límites rígidos entre lo humano, lo animal y las máquinas. Sigue la filósofa belga-francesa Luce Irigaray, que negó la idea de Freud acerca de la frigidez sexual en la mujer.
En el puesto 15º, la psicóloga estadounidense Carol Gilligan, pionera en la ética del cuidado. Va detrás la teórica británica Carole Pateman, que señaló que ciertas mujeres ceden el acceso exclusivo a su sexualidad a cambio del estatus de su pareja, lo que implica su privatización. Sigue la activista argentina Verónica Gago, que sostiene que el feminismo actúa como un motor de desobediencia que además transforma el trabajo y la reproducción social, convirtiéndose en un “contrapoder”. La primera pensadora del continente africano de la lista viene ahora, la nigeriana Oyérònkè Oyewùmí, que afirma que solo se es negra desde la mirada blanca. Y en los puestos 19º y 20º están la autora francoargelina Hélène Cixous, defensora de la voz femenina, y la lingüista mexicana mixe Yásnaya Aguilar, con su visión anticolonialista y utópica.
Y de entre el puñado de hombres elegidos, destaca el sociólogo estadounidense Michael Kimmel (puesto 90), defensor de los beneficios del feminismo para todos y especializado en el estudio de la masculinidad.
La inteligencia artificial (IA) desempeña un papel cada vez más importante en las operaciones militares de EE UU. Se usó esa tecnología, por ejemplo, como apoyo en las labores de inteligencia que localizaron al ayatolá Jameneí y a otros dirigentes del país en un mismo lugar, sobre el que el ejército estadounidense y el israelí lanzaron un ataque mortal. Estas herramientas sirvieron también para dar con Maduro y simular posibles operaciones hasta dar con la más indicada.

La sección de juegos de EL PAÍS cuenta con una nueva prueba para sus lectores, el Desafío Semanal. El reto ofrece 10 preguntas sobre temas de actualidad de los últimos siete días, con cuatro posibles respuestas en cada una. La información internacional, política, social, cultural y científica se combina en un cuestionario que pone a prueba al público de la web del diario.
Micah P. Hinson (Memphis, 44 años) se ha convertido en un buen vecino del barrio madrileño de Carabanchel. Y, quizá para él, un músico estadounidense criado en Texas que ha trotado por medio mundo y sobrevivido a más de una batalla existencial que casi acaba con él, sea todo un logro. “Llegué a ser capaz de aislarme mucho. Y pensé que era eso la vida”, confesará durante un momento de la larga charla en su piso, un coqueto apartamento de no más de 70 metros cuadrados con amplios ventanales y en el que cuelgan de las paredes ilustraciones hechas por él mismo, un monopatín y sombreros que le gusta vestir. Es un miércoles por la tarde y, después de contestar por el telefonillo con un simple “bajo” en español, aparece por el descansillo sin sombrero, dejando ver una rígida cresta oscura sobre su cabeza rapada y llevando su propia llave para abrir el portal. “Hola. Bienvenido a Carabanchel”, suelta en su español juguetón de marcado acento inglés mientras estrecha la mano con una radiante sonrisa, que se abre como un abanico sobre sus gafas de pasta haciendo titilar los largos pendientes de pluma de sus orejas. “He bajado por las escaleras, pero creo que para subir al tercero es mejor hacerlo por ascensor”, añade ya en inglés. El ascensor es uno de esos antiguos y diminutos elevadores propios del edificio de vivienda social de la parte alta de Carabanchel en el que aguarda la morada de este nuevo vecino del barrio. “Me gusta mucho este vecindario”, afirma antes de abrir la puerta de su casa. “Me siento de Carabanchel”, sentencia.