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L a prenda más usada del mundo es un auténtico ecodesastre. En el libro Unraveled. The Life and Death of a Garment (Portfolio, 2021) Maxine Bédat narra la vida de un par de vaqueros, desde la granja donde se cultiva el algodón, el proceso de hilado, lavado y teñido, la costura, la venta en tiendas, hasta su más que probable final en un vertedero. Es un viaje que recorre el mundo de América a Asia, para terminar en África.
Cada vez hay más personas que quieren una relación estable, que desean compartir la vida con alguien, que están dispuestas a implicarse. Personas que no juegan a hacerse las interesantes, que no esperan tres horas para contestar un mensaje. Y que, aun así, o quizá precisamente por eso, se encuentran con silencios, ambigüedad o ghosting. Cuando expresan con claridad que les gusta la otra persona, que quieren conocerla en serio, algo se enfría. Aparecen las respuestas tardías, la indefinición, lo que viene siendo una clásica situationship. A los que se muestran disponibles se les acusa de ir rápido, de ser intensos o de estar demasiado implicados. Mientras tanto, quien se mantiene en una posición difusa despierta más interés, más persecución, más deseo. Es una sensación extendida que invita a preguntarse qué está pasando en nuestra forma de vincularnos.
Cuatro meses y un día después de ganar con claridad las elecciones autonómicas, la popular María Guardiola revalidará el miércoles su cargo como presidenta de Extremadura gracias a la mayoría absoluta que suman su partido y Vox tras el pacto cerrado el jueves por ambas formaciones. Su intención cuando llamó a las urnas era que la política regional no se viese condicionada por la extrema derecha. Ahora todos los electores de esa comunidad —incluidos los casi 229.000 que dieron la victoria al PP— comprobarán que, para seguir al frente de la Junta, Guardiola ha suscrito parte de la agenda más ultra y tóxica del partido de Santiago Abascal. Sobre todo, en materia de inmigración.
España necesita hablar abiertamente sobre la inmigración y el proceso de regularización que acaba de poner en marcha el Gobierno es una muy buena oportunidad para hacerlo. La mejor manera de desarmar los discursos populistas no es evitar las preguntas difíciles, sino afrontarlas con rigor y sin complejos. Porque hay una pregunta que España lleva demasiado tiempo sin formularse con la seriedad que merece: ¿tenemos una política migratoria que de verdad esté alineada con las necesidades y las capacidades del país, respetando a su vez los derechos de los inmigrantes? La respuesta del Cercle d’Economia, como hemos argumentado en una nota reciente que aborda la cuestión desde una perspectiva amplia —modelo productivo, cohesión social, Estado de bienestar—, es que no.

Olvida todo lo que sabías sobre la evolución humana reciente. Por reciente quiero decir la ocurrida durante los últimos 10.000 años, milenio arriba o abajo. Eso es el Neolítico, la era marcada por la invención de la agricultura y la consecuente aparición de la civilización. Eso es solo el doble de lo que solemos llamar Historia. Y nuestra especie, el Homo sapiens, tiene solo 10 o 20 veces esa cifra. Este es el marco temporal en el que se desarrolla nuestro drama evolutivo.
Hay sensaciones que alcanzan su plenitud en la infancia, que después solo se repiten como reflejo, como simulacro o como farsa: la vergüenza alegre al encontrarse a un profesor por la calle, los nervios de la noche de Reyes, la certeza de haber encontrado un alma gemela en el parque o la genuina curiosidad por saber qué ocurre por la mañana, de lunes a viernes, más allá de las puertas del colegio.
Contábamos aquí hace unos días que el péndulo de la historia, del estado de ánimo y del espíritu de nuestro tiempo puede haber llegado al límite y empezado a dar la vuelta. Hoy vemos que esto avanza a marchas forzadas. Trump contamina todo lo que toca y sus mejores pretorianos empiezan a notarlo. La derrota estrepitosa de Orbán el pasado domingo es el mayor aviso a navegantes. Meloni ha aprendido la lección y no ha tardado ni un minuto en virar como ese péndulo: ahora apoya a los palestinos, rompe el acuerdo militar con Israel, defiende sonoramente al Papa y cualquier día deshace el campo de concentración que levantó en Albania para deportar a inmigrantes. Un visto y no visto, porque el viraje no conoce límites.

El Reina Regente fue un crucero de la Armada española que entró en servicio en 1888, pero que el 10 de marzo de 1895 naufragó en algún punto del Atlántico entre Tánger y Cádiz. Toda su dotación (412 marinos) falleció y sus restos nunca fueron encontrados. Las investigaciones que en su tiempo se abrieron para localizarlo no dieron apenas resultados y la ubicación de este gran barco, moderno y con grandes innovaciones técnicas, sigue siendo un misterio. Pero ahora, el estudio Desaparición del Reina Regente: causas de su hundimiento y propuesta para su localización, firmado por expertos de las universidades de Cádiz y Buenos Aires y de la Armada española, propone, gracias al empleo de un modelo físico-matemático y a la recuperación de documentación de la época, su ubicación a no muchas millas de Tarifa, en Cádiz.


Si al alcalde más votado de España, el linense Juan Franco, y a su flamante candidata a las Elecciones Andaluzas, Laura Román, se les pregunta si su formación independiente 100x100 Unidos es de izquierdas o de derechas, responden en un unísono aparentemente espontáneo: “¡De Cádiz!”. Y eso ya es mucho mojarse en una provincia que, de facto, funciona bajo una tricapitalidad identitaria compartida con Jerez y Algeciras. Así que, supuestamente, sin más ideología que la de repetir la suerte que la formación tuvo en la Diputación de Cádiz en 2023, donde pactó sostener al PP a cambio de inversiones para La Línea, Franco y los suyos buscan escalar la carambola a Andalucía: sacar al menos un parlamentario en Cádiz que llegue a ser clave para un Juan Manuel Moreno que pueda perder la mayoría absoluta que ahora ostenta.

En un campo agrícola a 57 kilómetros de Madrid, tres personas montan una mesa, se sientan en unas sillas pleglables y se ponen a contar pájaros. “Equipo 34, haciendo avistamientos en Villarejo de Salvanés”, manda un mensaje de voz uno de ellos con su móvil para avisar del comienzo del conteo, a las ocho de la mañana del pasado sábado. Esta cita de muestreo resulta relevante porque dos de los participantes son los principales responsables de los estudios de la Universidad de Alcalá para el seguimiento de fringílidos (un tipo de aves cantoras) criticados por cuestiones metodológicas y éticas por una treintena de científicos en las revistas Science y Ecological Indicators. “Ahí tenemos dos jilgueros, ¿estamos de acuerdo?“, comenta señalando al cielo Cristóbal Vega, sanitario jubilado que en un año realiza al menos ocho de estas salidas al campo para contar aves cantoras. ”Sí“, valida junto a él Pablo Luis López Espí, ingeniero de Telecomunicaciones y director de este proyecto de la Universidad de Alcalá. “Sí”, confirma el tercero de los integrantes, Lorenzo Marazuela, ingeniero de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid que ha ideado la metodología. Acto seguido, cada uno apunta en sus papeles.



