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Una inmensa ola de sarampión está golpeando el globo. Auspiciado por las bajas tasas vacunales derivadas del parón que supuso la pandemia en algunos países y del auge de movimientos antivacunas, el virus, extremadamente contagioso y potencialmente mortal, se está cebando con la población no inmunizada. En la zona del Mediterráneo Oriental, los casos en 2024 aumentaron un 84%; en Europa, un 47%; y en Estados Unidos, pasaron de cerca de 300 en 2024 a más de 2.000 el año pasado. Nadie se libra de la onda expansiva de este azote global de sarampión e incluso en España, un país donde no hay casos endémicos y las coberturas vacunales están por encima del 93%, se han disparado los diagnósticos: según los boletines epidemiológicos del Instituto de Salud Carlos III, en 2025 se registraron cerca de 397 casos, casi el doble que el año anterior (217 en 2024) y muy lejos de los 11 reportados en 2023.

La descomunal derrota de los ejércitos napoleónicos en Rusia en 1812 obligó al emperador Bonaparte a retirar parte de sus fuerzas de España para enviarlas al centro de Europa. Esta situación fue aprovechada por la alianza hispano-británica en la larga guerra que se venía librando en España desde 1808. El contrataque aliado desde el frente levantino abrió la posibilidad de avanzar para intentar reconquistar Barcelona. Por eso, en el puerto de Ordal (Subirats, Barcelona), a unos 40 kilómetros de la capital catalana, se desarrolló una “feroz” batalla entre franceses y aliados. Hasta ahora solo se tenían datos de este enfrentamiento por fuentes escritas. Pero los resultados de los análisis arqueológicos llevados a cabo por Pablo Carrasco Gómez, doctorando de la Universidad de Barcelona, muestran un panorama que se aleja del romanticismo que envuelve muchas veces a las guerras napoleónicas: la lucha se realizó cuerpo a cuerpo, a bayonetazos y utilizando los fusiles como garrotes, mientras “los supervivientes arrastraban a los heridos para sacarlos del campo de batalla en un ambiente nocturno y caótico”.




Pilar Miró no quería que su único hijo trabajara en los medios de comunicación. La realizadora y primera mujer en dirigir Radio Televisión Española consideraba que la industria del entrenamiento puede ser un negocio demasiado inestable e ingrato. “Ella quería que fuera médico. Al ver que mis notas no eran lo suficientemente buenas, se conformaba con que fuera farmacéutico. Quería que pusiera una farmacia y que tuviera una vida tranquila, sin sobresaltos”, recuerda Gonzalo Miró (Madrid, 44 años). No hizo caso a su madre. Hace veinte años, Miró debutó en pantalla de la mano de Concha García Campoy y desde entonces se ha desempeñado como comentarista deportivo y tertuliano político en programas como El chiringuito de Jugones o Espejo Público. En septiembre del año pasado saltó a la pública con Directo al grano, magacín diario vespertino de TVE que copresenta con Marta Flich. Directo al grano se ha convertido en el programa de actualidad líder de las tardes, por delante del de Sonsoles Ónega (Antena 3) y Joaquín Prat (Telecinco).
Terapia sin filtro es una comedia divertida. También es un drama muy penumbroso y complicado de digerir por los temas tan reales que trata: psicología, enfermedad, familia, muerte, duelo… Pero para Jason Segel, su protagonista y uno de sus cocreadores, en realidad todo se resume en las “conexiones”: “Mi pensamiento espiritual es que al final de nuestro camino lo único importante será las conexiones personales que hayas tejido”, explicaba a EL PAÍS el pasado diciembre: “Conversar y vivir en comunidad hace que no nos sintamos tan solos”.
Guatemala atraviesa un momento en el que el Estado está siendo puesto a prueba no solo por la violencia criminal, sino por la fragilidad acumulada de sus propias instituciones. La oleada en enero de motines carcelarios y asesinatos de policías no es solo un desafío de seguridad: recuerda hasta qué punto la corrupción, la captura del sistema judicial y el abandono social han erosionado la autoridad pública durante décadas. El Gobierno de Bernardo Arévalo se enfrenta hoy a las pandillas, pero también a un país que heredó un Estado deliberadamente debilitado.
El pasado día 10, Daniel Ortega cumplió 19 años consecutivos en el poder, superando con creces a Anastasio Somoza García, Tacho Viejo, fundador de la dinastía del siglo XX, quien gobernó Nicaragua durante 16 años y, después de su muerte, continuaron en el poder sus hijos Luis y Anastasio.
La Transición española orbita en torno a dos fechas. La primera, y más obvia, es 1978. Los antiguos griegos daban el mismo nombre al régimen que a la Constitución que lo rige, politeía, de ahí que el 78 se haya convertido en la referencia obligada. Nuestra norma fundamental fue la culminación formal de la que habría de derivarse toda nuestra arquitectura institucional tras años de dictadura.
Trump no es irracional. Es irreverente, obstinado y performativo. Un hombre fuerte, narcisista y con tendencias autoritarias, que solo entiende el lenguaje mercantilista. Utiliza la prueba y el error para condicionar a sus rivales, en una lucha por el poder y el protagonismo. Sus últimas acciones ayudan a definir los contornos de la nueva política exterior de Estados Unidos, y lo que nos exaspera no es la imprevisibilidad de sus acciones, sino que sean consecuentes con sus exabruptos, hablados y escritos.

La propuesta de financiación recién presentada tiene un incierto futuro. No está claro su recorrido legal, ni la disposición de las partes a aceptar cambios que acaben desnaturalizando lo pactado. Pese a los reproches de unos y otros, la propuesta presentada que se conoce no supone un nuevo sistema de financiación. No es singular para Cataluña. No sale ésta del régimen común. No es el fiel reflejo del acuerdo de investidura del presidente Illa. No es un pacto con concierto solidario. No se compromete con la deseada ordinalidad. No es tampoco la propuesta por la que trabajó durante casi un año la comisión catalana de reforma de la financiación que impulsó la Generalitat de Cataluña. No es un modelo basado en las capacidades fiscales de cada Comunidad. No incorpora responsabilidad fiscal efectiva en ingresos, migrando del modelo garantista de estimación de necesidades de gasto. No es cierto que salde los déficits de las balanzas fiscales y salga gratis a las comunidades ricas ya que tarde o temprano deberán pagar con impuestos los déficits públicos adicionales que genere.