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Estaciones llenas de bicicletas con las baterías sin cargar. Estaciones que en la aplicación figura que están vacías, pero en realidad tienen vehículos disponibles. Bicicletas sin pedales. Con la cadena rota, las ruedas gastadas. Frenos que no frenan. Turistas con tarjetas de abonado que dicen que les han dado “en el piso turístico” o de “Airbnb”. Problemas de uso derivados del cambio diseño de la aplicación. Desde hace unos meses y sobre todo unas semanas, el servicio de bicicleta pública de Barcelona, el Bicing, pionero en España, recibe un aluvión de quejas, sobre todo en las redes sociales.
Zeinab Bashir al Shafi, una mujer sudanesa de 70 años, carga la extenuación en la voz. Habla con firmeza, pero de forma pausada y amortiguada. Reposada sobre una alfombra, descalza, con las piernas cruzadas y vistiendo un toub de colores, recuerda que hasta hace poco tiempo ella y su familia llevaban una buena vida, cómoda. Que no les faltaba nada.
Lance Armstrong convirtió en polvo sin brillo la cifra mágica de cinco Tours, la frontera de los campeones, pero convenientemente el mismo sistema al que había humillado borró al tejano y sus siete Tours consecutivos en una de las décadas más oscuras del ciclismo (1999-2005). Cinco, como los cinco dedos de la mano, como los cinco Tours de Jacques Anquetil (1957 y 1961-64) que fijó un límite que él mismo no quiso superar, en el que se detuvieron después Eddy Merckx (1969 a 1972 y 1974), Bernard Hinault (1978,1979, 1981, 1982 y 1985) y Miguel Indurain (1991 a 1995). A los cinco se asoma irresistiblemente Tadej Pogacar, más joven que ninguno. Lo hace dos meses antes de cumplir 28 años, a los 27, la edad a la que esperó Miguel Indurain para comenzar su serie porque los antiguos campesinos de la paciencia navarros que le guiaron consideraban que el cuerpo ha alcanzado la madurez necesaria para empezar a rendir al máximo.
Dos días antes de la final del Mundial de fútbol entre España y Argentina, Donald Trump ofreció un cóctel en el rascacielos que lleva su nombre en Manhattan, en pleno corazón de Nueva York. Allí, junto a su amigo Gianni Infantino, presidente de la FIFA, celebró el éxito de organización del mayor campeonato de fútbol de la historia, con la participación de 48 selecciones nacionales que disputaron 104 partidos, más que nunca. Y allí, medio en broma, medio en serio, le dijo a Infantino que Estados Unidos tendría que volver a organizar “de forma inmediata” otro mundial. “Basándonos en las cifras, lo solicitaremos de inmediato”, dijo.

Tras el final del Mundial de Fútbol, la televisión se pone definitivamente en modo verano. Es decir, el horario de máxima audiencia se llena de ficción televisiva, programas grabados hace tiempo que no han encontrado encaje en otro momento y concursos ligeros. El verano se puede entender como una oportunidad para probar novedades que aspiren a quedarse en la parrilla regular o como un trámite que hay que rellenar con formatos que supongan poco riesgo a la espera de que los espectadores regresen a la rutina en septiembre. También hay algunas citas que son imprescindibles año tras año en estas fechas. De todo eso hay en la parrilla veraniega española de 2026. Repasamos las apuestas de los principales canales para las próximas semanas.



Por primera vez en años, siento que es maravilloso ser india. Justo cuando parecía no quedar ninguna esperanza, han aparecido: las jóvenes cucarachas que llegaron con la lluvia. Los descendientes de la unión profana entre un juez y un chiste.
Tengo entre mis manos un libro maravilloso. Por su contenido y por quien lo firma. Hablo de una nueva edición de Las mil y una noches, publicada por Austral; en la cubierta azul marino puede leerse claramente el nombre al que se le atribuye la autoría. Y dice: Anónima.
Chófer, asistenta, niñera… el personal de servicio de los Kennedy ha sido una fuente inagotable de testimonios sobre la intimidad de la familia más famosa de Estados Unidos. Pero la crónica de una testigo había permanecido en la sombra hasta que una escritora francesa dio con sus cartas hace unos años: Andrée Leufroy (1907-1999) trabajó durante 20 años al servicio de Rose Kennedy y Joseph P. Kennedy, y después de su hijo Ted, entre los años cincuenta y setenta. Estuvo presente en algunos de los momentos más tumultuosos de la política americana, desde el asesinato de Martin Luther King a la guerra de Vietnam y las violentas muertes de John F. y Bobby Kennedy. La vida de esta mujer anónima se ha convertido en un best seller en Francia, La cuisinière des Kennedy (La cocinera de los Kennedy, en español), pese a que hasta hace un par de años solo la conocían en su pueblo.
Carmen Avilés (Puerto Lumbreras, Murcia, 1993) está viviendo un sueño doble: el suyo y el de su madre, Mari Carmen, que desde pequeña la empujó a vivir del arte. Con tres años la llevaba con ella a su academia de flamenco, Riá Pitá, para que diera sus primeros pasos de baile y con 10 la lanzó a enseñar a las más pequeñas. Por aquel entonces, ya tenía disciplina, pero sobre todo, talento. De su pueblo natal dio el salto, con 18 años, al Conservatorio de Danza Reina Sofía en Granada, después un año a Sevilla y de ahí a Madrid, a seguir aprendiendo y a bailar con los más grandes. Su compañía pone cara, cuerpo y alma a sus espectáculos, como Carmela, el que está ahora rodando por España y que no para de darle alegrías. Joaquín Cortés le dio una oportunidad en Esencia y Nacho Cano, en Malinche, pero por si a alguien no le sonaba su cara, a principios de 2024 protagonizó, enfundada en un vestido diseñado por Leandro Cano, el anuncio de Cruzcampo que recreaba a Lola Flores y en el que ella daba vida al arquetipo de flamenca.
Pablo Curto
Ángela Esteban-Librero
David López (Another. Artists Agency).
Nubia Soacha
Cristina Serrano
Sandra Angstadt y David Martínez
Lidia Lara y Adriana Guerra
Marina Marco
La mirada se va al soldado, como si fuera el centro de gravedad de la fotografía. El casco azul, el fusil, el uniforme: todo parece diseñado para llamar nuestra atención. Después, casi por accidente, uno descubre a la persona sentada junto a un puñado de judías verdes.