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Alfonso Pascual (Arnedo, La Rioja, 1998) ha hecho de su pasión por la música una vía de negocio. Este joven ingeniero, que aprendió a tocar la trompeta en el Conservatorio de Calahorra, siempre ha soñado con dedicarse a la música. “Me hubiese gustado muchísimo que hubiese sido mi profesión”, asegura sonriente en su conversación en Radio Rioja Cadena SER. La música está muy presente en su vida. De hecho, reconoce que practica “todos los días”, además de formar parte de la charanga La Veleta de Alfaro y la Agrupación Musical de Santa Cecilia en Arnedo (15.000 habitantes), donde reside. La música es el hilo conductor que le ha llevado a montar musicRioja, la empresa desde la que fabrica boquillas personalizadas para instrumentos de viento, que se comercializan en la actualidad en 44 países en cinco continentes. “Nunca imaginé dedicarme a la música de esta manera y conocer a toda la gente con la que me he encontrado gracias a este proyecto”, cuenta Pascual.
Según la vida social de tus hijos, por lo menos una vez al mes te encontrarás atrapado en un cumpleaños infantil, lo que acaba suponiendo a la vez unas tres horas de diversión y desmadre infantil y de padres medio socializando o medio escondidos tras el móvil mirando el reloj.

En ese momento, parece una buena idea. Estás disfrutando tanto del viaje, que quieres alargar lo máximo posible esa sensación y llevártela contigo a casa. Para eso, existen los souvenirs. Los hay de tantos tipos como modalidades de viajero.









El tema de las pensiones o, para ser más precisos si tenemos en cuenta lo que dicen algunos economistas, “el problema de las pensiones”, viene de lejos por más que ahora parezca actual por obra y gracia de la campaña electoral en España, esa campaña en la que los hechos demuestran lo que ya se sabía: que la pretendida derecha civilizada se ha echado al monte con los que añoran el franquismo.
La Bolsa brasileña perdió el lunes más de 180.000 millones de euros de valor tras la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva como presidente del país sudamericano. El índice bursátil de referencia, el Bovespa, cayó un 13,4%. También se desplomó la divisa local, el real brasileño, y la valoración de su deuda pública. Los mercados habían descontado el triunfo de su rival, el senador ultra Flávio Bolsonaro, considerado más próximo a las empresas. Pero, tras el castigo inicial, los inversores parecen haber dado una tregua a Lula, mientras escudriñan con lupa los primeros pasos en política fiscal, especialmente los nombramientos del área económica del Gobierno. Ayer martes, el real y la Bolsa brasileña cotizaron con tímidas subidas.
Me ronda últimamente la idea de esos nombres que cambian el aire de un aula antes de que su profesor entre. Quienes damos clase a adolescentes lo sabemos: basta mencionar a un docente para que aparezcan la estima, la confianza, el respeto. O justo lo contrario. No se trata de miedo ni de pompa; me refiero más bien a esa autoridad que no necesita anunciarse.
Ya lo hacía antes, pero en la campaña para las elecciones del próximo martes se ha desatado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cada vez con menos filtros cuando habla en público, parece obsesionado con los brazos, los hombros, las manos y la cara de sus aliados. A la hora de ensalzar a los candidatos republicanos, Trump, en lugar de destacar su inteligencia o visión política, saca a relucir sus virtudes físicas.
Se estima que cada gramo de alcohol consumido aporta alrededor de siete kilocalorías ―una cifra muy cercana a la de las grasas― sin ofrecer a cambio al organismo ningún nutriente esencial como vitaminas, minerales, proteínas o fibra. De ahí el concepto de calorías vacías asociado a las bebidas alcohólicas. A esas calorías, además, habría que añadir, en el caso de los cócteles y combinados, las que aportan los refrescos azucarados. Por eso, el consumo de alcohol siempre se ha asociado con la ganancia de peso.
Levantarse ha sido difícil en estos últimos días para Damián Bernabéu (Jaén, 63 años). Este profesor de Formación Profesional (FP), que llevaba 36 años ejerciendo hasta que se quedó en paro este verano, decidió unirse el 19 de octubre a las protestas de los docentes madrileños que están en huelga indefinida por la educación pública. La policía cargó contra Bernabéu y otros participantes frente al Palacio de Santoña, en el centro de la ciudad, a las puertas de un acto de la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, mientras los profesores pedían mejorar las condiciones de un trabajo que él espera recuperar algún día. Un agente le empujó con un escudo policial, se cayó al suelo y se dio contra una pared. El impacto le dejó un gran moratón e hinchazón en la espalda que le provoca dolor cada vez que intenta levantarse de una silla o de la cama. Ahora ha presentado una denuncia en un juzgado de guardia por lo que considera una “fuerza bruta contra una gente totalmente pacífica”.
En una sola semana, Christopher Lloyd, el científico loco de la trilogía ochentera Regreso al futuro, ha celebrado sus 88 años y ha publicado sus memorias, In My Own Time: A Memoir. Son más de 250 páginas en las que el actor recorre su solitaria infancia en Waveny (Connecticut); los inicios de su carrera actoral en el Nueva York de los años sesenta y su lucha contra la adicción al alcohol y a la cocaína, aspectos de su vida de los que rara vez ha hablado en público. En su libro cuenta que la primera ocasión que consumió drogas fue a las afueras de un club de comedia en Los Ángeles en los setenta. Se acercó al coche de una mujer a la que acababa de conocer y se metió “un par de rayas”. Según escribe: “Eso fue todo lo que hizo falta. Me enganché casi de inmediato. Me encantó, y ahí fue donde comenzó mi abuso de la cocaína”.