Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia

En EL PAÍS Escaparate siempre andamos a la búsqueda de los productos más profesionales (y de precio ajustado al bolsillo) en un montón de categorías. Entre ellas, la que tiene que ver con el cuidado y el mantenimiento de nuestro vehículo. En esta ocasión, no os vamos a hablar sobre cómo dejar los faros bien pulidos, las llantas limpias o qué hay que hacer para poner el coche a punto antes de pasar la ITV. A cambio, os compartimos una de las soluciones más prácticas para dejar la carrocería con un brillo superior y un aspecto que acaparará las miradas de vecinos y amigos: nos referimos al poder de la cera de carnauba de alta pureza en una tarea tan técnica como el detailing.




Los cerca de 2.500 asistentes a la cena de corresponsales de la Casa Blanca en el hotel Hilton de Washington apenas habían comenzado a degustar el primer plato —una ensalada de burrata y guisantes frescos— cuando sonaron cinco golpes secos, sordos. “Creí que eran unas bandejas”, diría después el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Eran disparos: aparentemente, un nuevo intento de atentado, el tercero, contra el mandatario. Un hombre de 31 años, el presunto tirador, fue detenido, 45 años después de que John Hinckley intentara asesinar al entonces presidente, Ronald Reagan, en este mismo hotel.
La primera información dada a conocer este sábado por la noche sobre el atacante que ha entrado al hotel donde se celebraba la tradicional cena de corresponsales de la Casa Blanca para periodistas con el presidente Donald Trump ha sido su foto. Un hombre joven con el torso descubierto tumbado boca abajo en el suelo, ya reducido por la seguridad, aún en el hotel Hilton de Washington donde se suspendió el evento. Ha sido identificado poco después como Cole Allen, un hombre de 31 años originario de California.


La llegada de la primavera trae consigo una gran variedad de actividades al aire libre que, año tras año, se convierten en ese momento ideal para compartir con nuestros seres queridos. Las barbacoas, por ejemplo, son una oportunidad para reencontrarse con amigos y familiares mientras se disfruta de carnes, pescados o verduras preparadas a la parrilla.













Si conduces a diario para ir a trabajar o porque vives apartado de la ciudad y necesitas el coche para moverte con mayor facilidad, seguro que conoces tu coche a la perfección: los ruidos del motor, el truco para abrir la puerta del maletero, el lugar exacto para colocar el parasol para que no queme el volante, el botón que tienes que apretar más fuerte de la radio o cualquier sonido que hace cualquier parte del coche. Es cierto que de estas cosas hay muchas a las que te puedes acostumbrar fácilmente, pero otras son insoportables: el zumbido constante de la radio en carretera, las vibraciones en las puertas o esa pieza suelta en las paredes del maletero que hace ese ruido tan molesto que te pone de los nervios cada vez que haces un viaje largo.




Hay dos ojos que han condicionado la vida de los venezolanos durante más de dos décadas. Unos ojos simbólicos, que estuvieron en las fachadas, en las camisetas, en las escaleras de la ciudad. Eran los ojos de Hugo Chávez: una mirada diseñada para sugerir autoridad, vigilancia, omnipresencia. Una mirada que, incluso después de su muerte en 2013, seguía allí, como si el poder no necesitara ya cuerpo, solo presencia. Hoy esos ojos apenas se perciben en las calles de Caracas, la capital de Venezuela. Su rastro se ha ido borrando en las fachadas como se diluyó el aura que envolvió al chavismo. Ahora parece que hay otros ojos. Otra mirada que no está pintada en muros, pero que atraviesa decisiones, expectativas, miedos. Una presencia no física, pero igual de implacable: la de Donald Trump. El país que fue observado desde dentro ahora se siente observado desde fuera. Y en ese cruce de miradas, Venezuela sigue viviendo como siempre: mientras tanto.


Si el opositor Leopoldo López, que pasó más de cinco años entre la prisión de Ramo Verde y el arresto domiciliario, tuviera que resumir el paso de María Corina Machado por Madrid, lo contaría “como una gran demostración de la fuerza que tiene la Venezuela que exige la salida del chavismo del poder”. Y si tuviera que elegir una frase, sería la que ella misma pronunció el pasado lunes durante un desayuno con empresarios: la de liderar “una gran alianza nacional que trasciende ideologías y posiciones doctrinarias”. En el fondo, lo que defienden López y Machado es lo que defienden todos los que quieren ver al chavismo fuera del Palacio de Miraflores. Pero en la Venezuela sin Nicolás Maduro, la forma sigue dividiendo a los opositores.
Durante meses el chavismo se preparó para morir, pero no para salir malherido. De todos los escenarios que se plantearon durante la ofensiva de Donald Trump contra Nicolás Maduro, que se lo llevasen vivo no estaba en los planes de nadie. “Yo en mi vida había agarrado una pistola, un fusil… y me preparé en estos meses para asumir cualquier situación que se presentara, pero no esta”, cuenta un miembro destacado del oficialismo. La dirigencia chavista estaba convencida de que Estados Unidos acabaría invadiendo Venezuela por tierra y bombardeando sitios estratégicos, y que entonces reaccionarían como auténticos soldados de la revolución. “Habríamos volado las refinerías y los campos petroleros”, dice. Pero los sorprendieron.

En sus dos años y medio, más de media legislatura, al frente del Ministerio de Vivienda, Isabel Rodríguez (Abenójar, Ciudad Real, 44 años) dice que su mayor espina clavada es la dificultad de traducir en acuerdos parlamentarios “lo que forma parte del consenso social, económico, académico y de las soluciones al problema de la vivienda”. La ministra pone énfasis durante toda la entrevista en palabras como “consenso”, “pacto” o “acuerdo”, aunque no rehúye alusiones a algunas comunidades autónomas con las que su departamento ha chocado. Atiende a EL PAÍS un día después de aprobar el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, que pone el foco en el blindaje a perpetuidad de las casas protegidas, y un día antes de visitar Andalucía en plena precampaña electoral.


