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Este sábado, 24 de octubre, termina la estancia de la Familia Real en Asturias con motivo de los Premios Princesa de Asturias. La cita es en Llanes para la entrega de la distinción Pueblo Ejemplar de Asturias 2026, aunque este año el galardón no ha recaído en el municipio en sí, sino en una institución con siglos de historia: la Cofradía de Pescadores de Santa Ana. Sobre las 12.30 —con media hora de retraso sobre la hora oficial prevista—, los reyes Felipe VI y Letizia, acompañados de la princesa Leonor y la infanta Sofía —como viene ocurriendo desde el año 2019—, han llegado al municipio asturiano, donde han sido recibidos por gaiteros, decenas de curiosos y por las autoridades —entre ellos, el alcalde, el ministro Luis Planes o el presidente del Principado— y miembros de esta cofradía vinculada al mar desde la Edad Media. Antes de empezar su recorrido intramuros, los cuatro se han detenido unos minutos a saludar y tomarse selfis con las decenas de vecinos que les esperaban.

En los últimos días hemos leído noticias sobre los riesgos de los parques infantiles de caucho reciclado. ¿Cómo de peligrosos pueden ser para los niños? No hay que alarmarse, pero la evidencia científica muestra que estos entornos contienen sustancias que actúan como disruptores endocrinos, cuya acumulación altera el equilibrio hormonal; aunque por ahora cumplen los límites legales, el principio de prudencia aconseja sustituirlos por otros de tierra o vegetación. Cataluña ya plantea prohibir las zonas infantiles elaboradas con este material, algo que ha incluido en su anteproyecto de ley de residuos, pero ni el Gobierno central, ni las comunidades, ni los ayuntamientos ni la Comisión Europea proponen hacer lo mismo. El sector recuerda que este reciclaje cumple la ley, mientras los expertos critican que la normativa actual es muy laxa y recuerdan lo que pasó con el bisfenol A, cuya cantidad segura se redujo en 20.000 veces.



Vox ha incluido en su candidatura al Congreso por Murcia a una imputada por presunta falsedad documental y suplantación de identidad. Se trata de Aida Peñalver, coordinadora de su grupo parlamentario en la Asamblea regional y ex secretaria general de la Consejería de Interior del Gobierno murciano de coalición entre populares y ultras. Peñalver está citada por el juez de instrucción número 4 de Cartagena (Murcia) el próximo 12 de enero en calidad de investigada. Un día antes debe prestar declaración el asesor de Vox en el Parlamento murciano Álvaro Hernández, también imputado.

En el bastión del bolsonarismo, en Río de Janeiro, una hija de militar que vive de una pensión de la Marina anuncia que votará a Lula en las elecciones de este domingo. Lo dice mientras espera el autobús con su moño estirado y los labios pintados: “Si gana el bolsonarista, a mí no me irá mal, porque van a ayudar a todos los militares”, dice. “Pero el pueblo civil es el que se va a joder”. Bernardette Victor, con dos erres, lleva 68 años siendo la rebelde de su familia. Ve a los Bolsonaro como “marionetas” del presidente de Estados Unidos y teme que Washington acabe interviniendo en Brasil con la excusa del narcoterrorismo, “como pasó en Venezuela”. “Lo único que quieren son nuestras riquezas”. Sorprende que a unas calles de allí, un militar en activo que votará a Flávio Bolsonaro piense lo mismo.


La reñida batalla electoral de Brasil también se libra a golpe de memes en internet, ya plenamente instalados en el debate político del país. Las redes sociales se han convertido en un terreno de disputa en el que los seguidores del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y del senador Flávio Bolsonaro compiten por difundir las imágenes más virales y los vídeos más vistos. En un espacio donde el humor convive desde hace tiempo con la desinformación y los ataques personales, la inteligencia artificial (IA) aporta un nuevo ingrediente: los deepfakes permiten fabricar interacciones tan creativas como absurdas entre los candidatos.
Gary St Pierre está muy preocupado por la imagen que sus vecinos están dando al resto del mundo. Tatuajes nazis, denuncias de maltrato a mujeres, acusaciones de corrupción, dinero sucio e incluso de relaciones incestuosas… “Tengo 76 años y jamás había visto una campaña tan sucia como esta. Mi buzón está lleno de propaganda contra unos y otros. Estoy deseando que todo esto acabe”, afirma este jubilado orgulloso de provenir de una estirpe de ciudadanos de Maine por los cuatro costados que se remonta a varios siglos atrás, cuando sus antepasados desembarcaron desde Francia en este territorio fronterizo con Canadá.