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Apostar en Polymarket es como sentarse a una mesa de póker con las cartas marcadas; hay quien juega convencido de que lo hace en igualdad de condiciones y quien, consciente de que no es así, cede a la fascinación por el riesgo. El resultado ya lo dibujaban los clásicos del cine: los jugadores más sofisticados ganan la partida, mientras el principiante que empieza a apostar su dinero con ilusión se queda desplumado. No es cuestión de suerte, sino el orden natural de las cosas.

La Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) obtuvo la mayor recaudación de su historia el año pasado, con un total de 393 millones de euros, apenas un 1% más que en el ejercicio precedente, que ya fue récord. “Las cifras de 2025 son muy buenas. Nos acercamos muchísimo a los 400 millones de euros de ingresos, lo que nos sitúa en línea con las entidades europeas de un tamaño parecido, como la holandesa o la belga”, presume la directora general de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), Cristina Perpiñá-Robert. La ejecutiva resalta además que “esa cifra proviene únicamente de la recaudación por el repertorio español. Sin contabilizar los derechos de otras sociedades administradas, que hemos dejado de hacer. Eran más de 20 millones de euros y aumentar la recaudación sin ellas denota la fuerza del catálogo español y la eficiencia de la SGAE”.

“Escribe de lo que sepas”. Es el obvio y manido consejo que Niall, aspirante a escritor y coprotagonista de Half Man, recibe de su agente literario en uno de los episodios de esta miniserie de HBO Max. No queremos imaginar qué pasa por la cabeza del creador de esta ficción, Richard Gadd, quien se convirtió en estrella televisiva de primer nivel de la noche a la mañana tras estrenar la biográfica y confesional Mi reno de peluche (Netflix). En su esperada nueva miniserie, incide en asuntos como la obsesión, el trauma, las relaciones ambivalentes formadas por la dependencia mutua y, en definitiva, en una oscuridad pocas veces vista en pantalla.

Chema Madoz por triplicado. El artista de las metáforas visuales expone en Valencia, en el Centre del Carme Cultura Contemporània (CCCC), hasta el 16 de mayo; también prepara una gran muestra para octubre en Madrid, en ese magnífico espacio que es la Sala Canal de Isabel II. “Será un repaso a mis últimos 10 años, con unas 100 obras”, dice con su habitual tono calmo en la galería Elvira González, en la capital, donde este martes inaugura exposición —la quinta en este espacio— con unas 50 imágenes nuevas, dentro de la programación de PHotoESPAÑA. Tanta actividad indica que parece haber aparcado una complicada etapa de problemas de salud.


Frente a los rascacielos de Abiyán suena a un ritmazo magnético la música zouglou. Dos bailarines dibujan coreografías multirrítmicas en el escenario, las brillantes voces de tres mujeres acompañan al cantante y la percusión decide tus latidos. Los focos, el pescado asado, el plátano frito y los reflejos de las luces sobre la laguna Ébrié, que bordea la capital económica de Costa de Marfil, completan el espectáculo. Así es una de las noches de la 14ª edición del Mercado de Artes Escénicas de Abiyán (MASA), un encuentro bienal que ha congregado a más de 570.000 visitantes y que este año ha batido récords con la presencia de 320 programadores de 72 países; en 2024 fueron 115 de 40.
Jacob Mchangama ha escrito una historia del desarrollo y de los ataques a la libertad de expresión, algo que “nunca se pierde ni conquista del todo”. A lo largo de los siglos, los poderosos han empleado argumentos muy parecidos para defender las restricciones a la libertad de lo que se escribe, dice y publica: las acusaciones de mentira y amenaza a la estabilidad.

Laura Morales (Sevilla, 1986) tenía una sólida carrera como bailarina y coreógrafa cuando en 2023 sintió que todo lo construido hasta entonces se tambaleaba. De repente, ni las interminables jornadas de ensayos ni las horas invertidas en su preparación desde que era niña tenían sentido. “Me dio esa crisis de nada es suficiente: y ya no podía trabajar más, porque trabajo todos los días del año. En esa perdición, casi rendición, me apareció por Instagram un anuncio de una escuela de pastores”, rememora. Echó la solicitud con el objetivo de encontrar una alternativa alejada del mundo artístico. “No me iba mal, justo tenía varios estrenos importantes, pero no terminaba de tener un proyecto que me diera una calma profesional para todo el año”, reflexiona sobre aquella decisión, que tres años después se ha materializado en Ser pastora, un espectáculo nacido de “una búsqueda de sanación”, que se estrena los días 8, viernes, y 9 de mayo, sábado, en el Teatro Central de Sevilla.
Dos grandes cañones de bronce presiden la entrada principal del Emirates Stadium de Londres, donde este martes (21.00, Movistar+) Arsenal y Atlético de Madrid se juegan el pase a la final de la Champions League. Las simbólicas piezas de artillería que son la seña de identidad del club londinense han envejecido mejor que un coliseo que fue vanguardia cuando fue inaugurado en 2006 como relevo del entrañable Highbury Park.
El pasado sábado, ante el Fulham (3-0), 45 minutos fueron suficientes para que Mikel Arteta comprobara que Bukayo Saka (Londres, 24 años) estaba ya en plenas condiciones para liderar la tormenta que espera desatar este martes sobre el flanco izquierdo del Atlético de Madrid. Matteo Ruggeri y previsiblemente Ademola Lookman lidiarán con el extremo internacional inglés que ha reavivado las esperanzas de su entrenador de poder terminar la temporada con un título que le reivindique. El Arsenal puja por la Premier League codo a codo con el Manchester City y está ante la oportunidad histórica de alcanzar su segunda final de la Liga de Campeones y el regreso de Saka ha supuesto un alivio para Arteta. Para Thomas Tuchel, su reaparición también ha sido una gran noticia con vistas al Mundial.

Gil Manzano estiraba en el vestuario de Cornellà con su cuadrilla. En 12 minutos iba a llevarse el silbato a la boca y a pitar el comienzo del partido entre el Real Madrid y el Espanyol, un encuentro crepuscular donde uno se jugaba el descenso y el otro, el honor y una supuesta humillación por el posible pasillo al Barça en la siguiente jornada. Y entonces, en una realidad paralela, las cámaras de El Chiringuito captaron a Mbappé bajando por la escalerilla de su avión privado con esa suerte de riñonera cruzada, tan del agrado del seguidor de curva del PSG, y con su pareja actual. Llegaban tranquilamente de una escapada. Y aquí alguien decidió que era un buen momento para colgarle el muerto.