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Contaba en sus redes sociales el líder de Lori Meyers, Antonio López, Noni (Granada, 45 años), que se habían “cansado de tocar en festivales” y por eso daban el martes 13 de octubre un concierto en la sala El Sol de Madrid para unas 300 personas. El concierto era verdad, pero lo del cansancio era una broma. “Una tontería”, confirmaba él mismo a EL PAÍS en la zona de reservado del mítico local horas antes del recital. Es el primero en 15 años que recuerdan dar en ese formato, es decir, un repertorio completo en una sala de aforo pequeño, cara a cara con su público. En su trayectoria predominan los festivales: más de cien actuaciones en ese tipo de escenarios, del Primavera Sound de 2004 al Benicàssim, Bella Vista o Ebrovisión de este mismo verano. El guitarrista y covocalista, Alejandro Méndez (Granada, 45 años), reconocía tener algo de nervios, “sales de tu zona de confort”, sobre todo en cuanto a cuestiones técnicas. Completa el trío como miembro oficial Alfredo Núñez, batería.

A la medianoche del 15 de octubre de 2026, mientras los reyes Felipe y Letizia le entregaban un trofeo en forma de globo terráqueo y un cheque de un millón de euros ante 4.000 invitados puestos en pie aplaudiéndola durante 10 minutos, los editores de Penguin Random House se enteraban de que Isabel Allende, la reina madre de su catálogo, les dejaba por otra. Por Planeta, concretamente, el gigante de la competencia, a cuyo celebérrimo premio se había presentado Allende anónimamente sin decirles ni media, junto a otros 1.423 escritores, y que, gracias al prodigioso olfato del jurado, había ganado de calle. Acababa así, por las bravas, una relación profesional, y personal, de 44 años que comenzó con la publicación, en 1982, del superventas mundial La casa de los espíritus y siguió con otras 30 obras siempre rentables para todos. Hasta aquí, una de tantas historias de cuernos profesionales, y personales, en los que el cornudo es el último en enterarse. Pero, más allá de guerras editoriales y cálculos de mercado, me interesan las razones íntimas por las que Allende, una mujer de 84 años con la vida resuelta y los suculentos dividendos de sus libros engordándole las arcas cada fin de año, da semejante campanazo. Se me dirá que por dinero, claro, que nunca es suficiente. Por el millón del premio, multiplicado por tres o cuatro, más los derechos del siguiente libro, más equis prebendas, porque cuando se ficha a una grande, se suele fichar el lote, como cuando la muy fina revista ¡Hola! contrata desde la pedida de mano, la boda, la luna de miel, el embarazo, el bautizo y hasta el divorcio de una pareja de famosos, que ahora se divorcian hasta en las mejores familias. Poderosas razones que, sospecho, no explican del todo el volantazo de la chilena.
El actor y presentador Antonio Garrido visitó Santiago de Compostela con sus hijos y tuvo una mala experiencia con la comida: según su propia versión, las alitas de pollo que le sirvieron en una famosa multinacional de comida rápida “sabían a podrido”, algo que difícilmente habría ocurrido en A Noiesa, O Sendeiro o Casa Marcelo, por poner solo tres ejemplos de la siempre valorada gastronomía gallega. Salvando todas las distancias, algo parecido ocurre con el Barça de Flick, a quien muchos aficionados siguen reclamando una versión más industrial con la que asaltar los grandes mercados europeos, a costa, claro está, de vender su alma expresionista al diablo.

La Ley General de Discapacidad, que entra en vigor este viernes, tiene preocupada a la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM). Junto con una veintena de asociaciones autonómicas y especializadas, alerta de que uno de los artículos de la nueva norma podía dejar sin cobertura algunos ingresos involuntarios de pacientes graves. Para aclarar este procedimiento, el Ministerio de Sanidad ha abierto este miércoles una consulta pública previa que desarrollará reglamentariamente ese artículo.
La lechuga y el atún o el bonito hacen buena pareja, y eso lo sabemos desde que se inventó la ensalada mixta allá por el Pleistoceno. Nada que objetar a ese clasicazo, que nos ha acompañado en tantísimas comidas y siempre funciona cuando está bien hecho, pero como también estamos por la innovación, reivindicamos a la vez las fórmulas que se salen de lo corriente. Hace unos años ya publicamos tres ensaladas de lechuga que no son la de siempre. Hoy volvemos a la carga con una receta que une esta verdura con sus amigos el bonito y las aceitunas, y la refresca con un aliño de limón y tomillo.

El País Semanal, la revista dominical del EL PAÍS, nació el 3 de octubre de 1976. Y lo hacía con una portada que era toda una declaración de intenciones. Fue un reportaje que relataba la historia de las españolas que viajaban a Londres para interrumpir un embarazo no deseado. El aborto legal no llegó a España hasta 1985. “Es la constatación de que EL PÁIS nació con la intención de escuchar el clamor de la calle. Este era un clamor extraño: todo el mundo sabía algo del viaje de las jóvenes españolas a Londres, pero nadie hablaba de ello abiertamente”, escribe Elvira Lindo en el artículo que ahora recuerda aquel primer ejemplar.
Un hilo rojo de miles de kilómetros une los rescates desesperados en helicóptero en Valencia tras el paso de la dana Adam con el informe que acaba de publicar el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), con sede en Nairobi. La ONU reconoce por primera vez en este documento que la barrera de los 1,5 grados Celsius de calentamiento se va a superar irremediablemente. Rebasar ese umbral significa olas de calor todavía más mortíferas, además de sequías destructivas y más lluvias violentas como las que han golpeado ahora la Comunidad Valenciana. En el caso de esta última dana, cada décima de calentamiento global supone elevar la temperatura del Mediterráneo y, cuando llegan las cíclicas gotas frías, estas se vuelven más severas porque el mar está más caliente y hay más energía para alimentar la tormenta.

Cuando hace cinco meses caractericé por primera vez el principio rector de la política exterior de Donald Trump como el suicidio de una superpotencia, ya resultaba evidente que su capricho de entrar en guerra contra Irán era una catástrofe estratégica. Ese fracaso es ahora aún más evidente y, lo que es peor, le ha dado a Trump otro pretexto para recompensar a Rusia. La debilidad ha engendrado aún más debilidad.
Las elecciones del 27 de octubre en Israel estarán dominadas por una única pregunta: mantener a Benjamin Netanyahu o deshacerse de él. Pero hay una lucha más profunda sobre la identidad del país, y las fuerzas antiliberales de Israel están ganando.
Belén Carreño, la periodista que escribe en este diario el boletín Inteligencia económica, publicó la semana pasada un artículo de opinión sobre un tema muy distinto a los que suele tratar: su vida sufriendo una adenomiosis dolorosísima, desde una primera regla incapacitante hasta el diagnóstico tardío de este tipo de endometriosis. La frase que más ha escuchado y que articula su relato de terror es “no es nada”. Las redes sociales, escribe, se volvieron su ventana a la enfermedad, informándola. Ahora consigue manejar el dolor de su cuerpo gracias a una red de profesionales privados que le ayudan a ello. No es la única. “Es un infierno. Yo dedico casi 500 euros al mes a mantenerme en pie y seguir trabajando. Hoy he tenido que pedir presupuesto en una clínica privada porque me han desaparecido las citas que tenía en la pública”, le responde en X Aida dos Santos, último Premio Nacional de Ensayo por Hijas del hormigón. La Vecina Rubia, una autora y personalidad digital, inspiró a Carreño a hablar en público tras contar a casi un millón de seguidores de X y tres millones en Instagram que había perdido su útero y diez años de vida “soportando que ginecólogos y ginecólogas normalizasen mi dolor y el resto de síntomas”.