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Es posible que Bad Bunny presuma de ser el primer artista latino en los 68 años de historia de los premios Grammy en ganar en la categoría de Mejor Álbum del Año, pero es poco factible que presuma de otro galardón que le fue otorgado ante el revuelo que generaron las fotografías en las que posaba en calzoncillos para Calvin Klein. Unos boxers que, como indica en Yo siendo yo (Nuevos cuadernos Anagrama, 2026) Hans Laguna, “marcan unos genitales que se adivinan formidables”. Grindr señaló en su anual Grindr Unwrapped que el cantante tiene el “mejor paquete” del 2025. El artista también es considerado el rey del dwerking, término que Urban Dictionary define como “el acto de twerking, pero realizado por un hombre desnudo en el que el pene se mueve al ritmo del baile” (bajo un pantalón, por supuesto). Este tipo de baile, por supuesto, se ha hecho popular en Tiktok.
La decisión de la Denominación de Origen Guijuelo de inscribir una nueva figura de calidad entre sus productos ha reabierto la guerra entre los productores por acreditar la pureza racial o el verdadero jamón de bellota. Guijuelo promueve la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Embutidos Guijuelo, una nueva categoría que incluiría al lomo, el lomito, el chorizo y el salchichón. Las otras tres Denominaciones de Origen (DOP) del jamón en España, las andaluzas de Jabugo y Los Pedroches, además de Dehesa de Extremadura, han puesto el grito en el cielo ante una medida que consideran que rompe las reglas del juego del sector. Estiman que no incluye la información exigida por la legislación española en materia de etiquetado, y que puede tener un coste elevado en forma de pérdida de consumidores.
La Casa Blanca anunció este miércoles el despido fulminante y sin explicaciones del secretario de la Marina de Estados Unidos, John Phelan, justamente cuando los buques estadounidenses están en la primera línea de fuego de un conflicto a gran escala con Irán en el golfo Pérsico y buena parte del suministro de hidrocarburos mundial depende de cómo se resuelva la tensión naval entre ambos países. El cese llega 20 días después del despido, también sin explicaciones, del jefe del Estado Mayor, Randy George. No se ha propuesto sustituto para ninguno de los dos, lo que revela que lo urgente era deshacerse de ellos y no un cambio de rumbo concreto. Cortar cabezas de forma repentina y poco transparente en la cúpula militar añade aún más inquietud a la sensación de improvisación que emana de la Casa Blanca tras semanas de amenazas, exageraciones y rectificaciones de EE UU según el capricho de Donald Trump.
Hay géneros literarios que parecen no pasar de moda. En la política penitenciaria aplicada a los presos de ETA, uno de ellos es el de las cartas. Basta una carta más o menos sentida, más o menos lacrimógena, más o menos bien redactada y con una letra estupenda, y de pronto se nos pide que creamos en un arrepentimiento sincero, profundo, transformador. Una carta, al parecer, puede incluso conllevar premios. Como el de la semilibertad.
En La conversación, esa extraordinaria película de Coppola, una pareja pasea por un parque cuando ella se detiene frente a un mendigo tirado en un banco y dice que cada vez que ve a alguien así no puede evitar pensar que fue un niño querido, alguien al que sus padres abrazaron, alguien que tuvo un lugar en el mundo. “Dónde están ahora sus padres, dónde está su familia”, se pregunta. A lo que el hombre responde que durante una huelga de prensa, en Nueva York, murieron de frío decenas de mendigos que solían cubrirse con periódicos. Pero lo dice como a efectos estadísticos.

“Los jóvenes no quieren ser jefes”, se lee con frecuencia en redes sociales y medios de comunicación, a menudo con intención de criticarlos, quizá, por su falta de ambición. Los miembros de la generación Z, pero también algunos mileniales, esgrimen que no les renta promocionar en sus empresas y asumir (más) responsabilidades porque la mejora salarial no compensa la carga mental que deberán enfrentar. Así, optan por mantenerse en sus puestos y no convertirse en jefes porque en sus actuales puestos tienen un horario y unas tareas con las que se sienten cómodos. Dicho de otro modo: tienen unas condiciones laborales compatibles con su vida personal. “Quiero llegar a casa y ver a mi hijo despierto”, argumentaba a este periódico una consultora que rechazó ascender en una Big Four hace unas semanas.

“Yo sé por lo pronto que no conseguiría respetar a un autor que utilizara los recursos de la inteligencia artificial en sus obras de imaginación”, escribió Juan Gabriel Vásquez en EL PAÍS hace unos días. Y ofreció sus razones: “La inteligencia artificial aprende a pasos agigantados, cierto, pero aprende siempre sobre la base de lo que ya existe; a menos que mucho me equivoque, ignora el accidente y el azar, que son rasgos de lo humano”. Casi al mismo tiempo, Samantha Schweblin declaró en estas mismas páginas: “La mejor ficción pega un salto hacia afuera, descubre algo nuevo, supera al autor. La inteligencia artificial puede ser más brillante, más rápida, estar mejor informada que nosotros, pero no es una inteligencia: es un lenguaje de predicciones. No hay manera de que dé un salto hacia afuera”. Y concluyó: “Dicho de otro modo: tiene todas las posibilidades para producir mala literatura”.

“¡Que se joda el patriarcado!”, gritan al unísono cientos de personas, a las que Mona Eltahawy ha puesto en pie y arengado en la iglesia de San Francesco al Prato de la ciudad italiana de Perugia. La escritora y periodista feminista de origen egipcio, asentada en Nueva York está enfadada. Clama en el desierto desde hace años sobre el daño que el autoritarismo de Donald Trump infligiría a las mujeres y sus advertencias se han cumplido. “Cuando Trump le dice a una periodista “cállate, cerdita”, da luz verde a los misóginos de todo el mundo para que silencien a las periodistas“, sostiene.

El teléfono de la academia Innova está apagado o fuera de cobertura y su sede en la calle de la Reina Mercedes de Madrid, en el distrito de Tetuán, ha bajado la persiana de forma sorpresiva y sin previo aviso a los alumnos, que exigen saber si el dinero abonado por adelantado les será devuelto tras ver el día 10 de abril un mensaje en el tablón de anuncios del campus virtual, donde se anunciaba la interrupción inmediata de las clases al “heredar la empresa de la anterior propiedad y administración una situación financiera extremadamente delicada”. El centro alega en este comunicado que se han esforzado por revertir la situación, aunque reconoce que han llegado a un punto en el que les resulta imposible continuar con la formación: “Os deseamos sinceramente que alcancéis vuestros objetivos, que siempre han sido también los nuestros, y os enviamos nuestros mejores deseos de éxito en vuestro futuro”. Pero los alumnos lamentan no haber sido contactados de forma individual y con antelación. Ahora, no les responden a sus llamadas, tampoco a sus mensajes. Yulissa García, opositora al cuerpo de Tramitación Procesal y Administrativa, de 26 años, calcula que hay más de 1.000 afectados.

El Desafío Semanal es un reto con diez preguntas sobre informaciones publicadas durante los últimos siete días en los distintos canales de EL PAÍS. Anímate a resolverlo cada viernes y déjanos tus observaciones en los comentarios o escribiendo a juegos@elpais.es. También puedes sugerirnos alguna pregunta (con sus opciones) y valoraremos publicarla. ¿Te animas a resolverlo?