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El grupo hospitalario Quirónsalud está a las puertas de ganar un nuevo contrato público de relevancia en la Comunidad de Madrid: la gestión de un laboratorio operativo desde 2008 donde se analizan las pruebas de casi 1,4 millones de madrileños. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso aún no ha anunciado la concesión, pero el gigante hospitalario se ve ganador después de haber sido el 24 de febrero la adjudicataria propuesta por la Mesa de Contratación tras recibir la mayor puntuación, en parte gracias a que su oferta era la más económica. La prueba de esa confianza en su victoria está en que Quirón publicó hace días ofertas de empleo para ese centro en su web y en portales de trabajo como InfoJobs.

En Sevilla y en otros tantos lugares, como Barcelona o Málaga, el malestar lleva un tiempo haciéndose evidente. La fuente insaciable de dinero para las bellas ciudades españolas que durante años fue el turista ha acabado inundándolo todo. Con la ayuda de Google Maps, Instagram y TikTok, el turista ya no necesita guías: conoce los bares a los que iban los vecinos de cualquier barrio, los trucos para entrar gratis en los sitios y las estrategias que, hasta hace no mucho, permitían sobrevivir en una ciudad que lleva muchos años pensándose para viajeros que gastan más y más rápido. Los términos de toda esta crisis son extensos, así como sus múltiples manifestaciones, y se analizan diariamente en este y otros tantos periódicos. Casi pareciera que el apartado de quejas está saturado y congeladas todas sus soluciones.
Cuando Akinola Davies Junior (Londres, 40 años) tenía 20 meses, su padre murió. “No tengo recuerdos de él. Tampoco se acuerda mucho mi hermano Wale”, explica por videollamada desde Brighton, donde reside, el director de La sombra de mi padre, ya en cines en España. En su filme, dos críos viajan a Lagos con su progenitor y viven en la capital de Nigeria un día muy especial en junio de 1993, en el que la esperanza de que llegue la democracia la acalla un golpe de estado, el del general Ibrahim Babangida.
Comentar series de televisión puede tener su atractivo, convertirse en una pequeña válvula de escape frente a una realidad que no gusta, pero en ocasiones esa realidad se convierte en algo más sugestivo que cualquier ficción. La bronca interna de Vox, sin ir más lejos, puede llegar a convertirse en un buen sainete, incluso alcanzar lo esperpéntico.
Resulta que hemos escrito en latín sin saberlo.
Desde el 3 de enero, Venezuela ha abierto las puertas de sus recursos naturales a Estados Unidos. Primero, fue el petróleo. El crudo sacado de los pozos venezolanos ha vuelto al que por años fue su principal cliente y Washington ha correspondido con las licencias para que esto ocurriera. Luego, el Parlamento al mando de Jorge Rodríguez, el hermano de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, modificó la ley de hidrocarburos y hace unos días se concretó la firma de un primer contrato con Shell. El esquema se repite ahora para la explotación minera.
Hace unos meses, Andrea, de 35 años, caminaba por una tienda de ropa cuando vio una chaqueta que le gustaba. Era de buena calidad, era de su talla y encajaba con su estilo, pero antes de tocarla pensó: “¿Realmente la necesito?”. Probablemente sí que la necesitaba. No obstante, la dejó, respiró hondo y se fue. Esta sencilla escena refleja un fenómeno que muchas personas como ella viven cada día: una especie de ansiedad crónica respecto al dinero, de sensación de vacío frente a los gastos, incluso aunque su situación financiera no sea precaria. Andrea se refiere a lo que le pasa como “mentalidad de pobre”, a pesar de que el nombre no le encanta. Hay quien habla de cicatriz de la escasez o simplemente de inseguridad económica. En definitiva, se trata de nunca conseguir sentirse seguro respecto a la propia economía.
A mediados de febrero, la marca de snacks y frutos secos Grefusa colgó en sus redes sociales un vídeo publicitario creado con inteligencia artificial, acompañado del siguiente texto: “La IA puede resolver la ecuación más compleja del mundo, pero no es capaz de comerse una pipa”. Dejando a un lado el debate de si es más o menos cuestionable utilizar esta herramienta en trabajos creativos —aunque, en este caso, se trate de una burla sobre la propia IA—, desde el punto de vista gastronómico, este anuncio pone sobre la mesa un asunto que tiene su miga: ¿por qué la inteligencia artificial tiene problemas para generar imágenes de ciertos alimentos y gestos relacionados con el acto de comer? Y más concretamente, ¿por qué no sabe comer pipas?

Mercadona acometerá durante los próximos siete años una fuerte inversión para remodelar su red de cerca de 1.600 tiendas en España y Portugal. Hasta 2033, destinará 3.700 millones en renovar su actual modelo de tienda eficiente, la llamada Tienda 8, que a cierre de 2025 tenía instalada en 1.482 supermercados, el 89% de su red, y en la que ha trabajado desde 2016. El nuevo concepto ha sido bautizado como Tienda 9: “No hemos sido muy originales”, reconoció ayer el presidente de la compañía, Juan Roig.
