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En 1977, cuando la dictadura militar argentina ya desplegaba sus prácticas de terror sobre todo aquel que era identificado como subversivo, las madres de aquellos jóvenes que habían sido secuestrados por las fuerzas de seguridad estatales y permanecían desaparecidos comenzaron a frecuentar iglesias, comisarías e instituciones oficiales buscando respuestas. De tanto cruzarse en esos sitios, identificaron que la suya era una búsqueda compartida y decidieron reunirse en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno. Se sentaban en los bancos de a pequeños grupos, disimulando las conversaciones con los tejidos que apuraban en las manos. Un día la Policía les exigió que circularan porque el estado de sitio no permitía las reuniones de tres o más personas en la vía pública y entonces empezaron a caminar en ronda alrededor de la Pirámide de Mayo, agrupadas de a dos, tomadas del brazo. En ese acto inauguraron una tradición que este jueves alcanzó un nuevo hito: a días del 50° aniversario del golpe militar del 24 de marzo de 1976, las Madres de Plaza de Mayo completaron su ronda número 2.500.
El director de la Fundación Miró, Marko Daniel, finalizará su etapa de ocho años al frente de esta institución del arte catalán dejando como legado la apertura al público por primera vez del Jardín de los Cipreses, donde se puede contemplar la escultura Mujer, de 1970. Aunque era un espacio accesible puntualmente, ahora pasa a formar parte del recorrido museístico de la colección, que ha sido reordenada para conectarla mejor con la arquitectura de Josep Lluís Sert y, a la vez, con el público. Coincidiendo con el cincuenta aniversario, se han incorporado préstamos destacados, como seis obras cedidas temporalmente por el Museo Reina Sofía, y una selección de piezas de Alexander Calder. Además, se puede ver la pintura inédita Dos mujeres, de 1931.
El Madrid sacó músculo para apuntarse ante el Valencia un duelo que ha pasado de noche grande en la competición nacional a cita de altura también en Europa. El conjunto de Scariolo exhibió su arsenal de recursos y una defensa que rebajó las prestaciones ofensivas del equipo naranja. La victoria blanca empareja ahora a Madrid y Valencia en la clasificación en una recta final de la Euroliga muy apretada por ganarse una de las cuatro primeras plazas que conceden el factor campo en cuartos. La muñeca de Hezonja y Deck y el poderío de Tavares pesaron más que el omnipresente Jean Montero.
Real Madrid: Campazzo (9), Abalde (6), Hezonja (16), Okeke (7), Tavares (8) —cinco inicial—; Feliz (7), Maledon (5), Lyles (12), Garuba (6), Llull (6), Len (0), Deck (14).
Valencia: Darius Thompson (0), Badio (7), Puerto (11), Key (7), Reuvers (5) —cinco inicial—; Montero (18), Moore (8), Pradilla (8), De Larrea (8), Costello (1), Sako (6), López-Arostegui (0).
Parciales: 20-19, 31-24, 24-22 y 21-14.
Árbitros: Pukl, Latisevs y Kowalski. Sin eliminados.
Movistar Arena. 10.837 espectadores.