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A finales de los años setenta y principios de los ochenta, el cine quinqui se convirtió, casi sin proponérselo, en el más poderoso documento social de lo que fue la España de extrarradio del momento. José Antonio de la Loma, desde una vertiente más sensacionalista y conservadora, y Eloy de la Iglesia, desde la más absoluta libertad de actuación en todos los sentidos, con la puntual aportación de autor de Carlos Saura en Deprisa, deprisa, retrataron el arrebato navajero, la angustia económica y la falta de expectativas.
Dirección: Luc Knowles.
Intérpretes: Arón Piper, Marta Etura, Marco Cáceres, Greta Fernández.
Género: social. España, 2026.
Duración: 91 minutos.
Estreno: 15 de mayo.
Fatherland comienza con un monólogo amargo y desesperado de Klaus Mann semanas antes de suicidarse en 1949 en una villa de aquí mismo, en Cannes. Al otro lado del teléfono está su hermana Erika en la casa familiar de Los Ángeles junto a ese padre patria al que alude el título, el escritor Thomas Mann, exiliado en Estados Unidos con su familia desde la llegada al poder del nazismo. Lo que sigue a ese prólogo es una road movie concisa, elegante y conmovedora sobre el regreso a las ruinas de Alemania del autor de La montaña mágica. Dirigida por el polaco Pawel Pawlikowski y protagonizada por los alemanes Sandra Hüller y Hanns Zischler, Fatherland elevó el tono del concurso del festival de Cannes en una jornada en la que el iraní Asghar Farhadi presentó su película rodada en Francia, Historias paralelas, con Isabelle Huppert en la piel de una excéntrica y solitaria escritora.
En abril y mayo, después del desembarco y el reinado en la taquilla, las conversaciones y los medios de comunicación de buena parte de las mejores películas del año durante los meses anteriores, se suele producir una curiosa mezcla en la cartelera de cine: aisladas grandes producciones de enorme tirón y éxito popular, junto a un cargamento de títulos menores o interesantes, pero de difícil digestión, que por fin encuentran acomodo en las salas. Así, en las últimas tres semanas, con cifras de hasta 17 estrenos cada viernes, se ha colado un trío de obras de enorme exigencia incluso para el espectador más avezado en el cine de vanguardia (o de arte y ensayo). Todas ellas premiadas en grandes festivales, en torno a las dos horas y media de duración, y distribuidas por empresas amantes del riesgo, tanto en el arte como en los negocios.
Dirección: Ildikó Enyedi.
Intérpretes: Tony Leung, Luna Wedler, Enzo Brumm, Léa Seydoux.
Género: drama. Hungría, 2025.
Duración: 145 minutos.
Estreno: 15 de mayo.
El apneísta rompe la superficie, se quita la máscara, la pinza de la nariz, y hace un gesto con la mano: “I’m ok”. Solo entonces, tras comprobar que está consciente y en plenas facultades, los jueces de la competición validan su inmersión. En los campeonatos de apnea, uno de los deportes de competición más exigentes del mundo, los atletas deciden la profundidad máxima que pueden alcanzar con una sola bocanada de aire, mientras un extenso protocolo de seguridad garantiza que puedan volver de sus límites.
América Latina está reduciendo su dependencia del dólar y lo hace (al menos en parte) como reacción a las políticas de la segunda administración de Donald Trump. La creciente politización de la moneda estadounidense —desde el uso de aranceles y sanciones hasta las tensiones con la Reserva Federal— ha llevado a distintos gobiernos de la región a buscar alternativas más previsibles para financiarse en los mercados internacionales. En ese contexto, el euro ha emergido como la principal opción para hacer frente a la incertidumbre institucional estadounidense.

Revisito el primer programa con el que Aimar Bretos inicia su andadura en La Sexta. Dice el donostiarra que el tiempo de pantalla que dura La noche de Aimar debe servir para aparcar las prisas, las notificaciones del día, las últimas horas. Nos pide ponernos en modo avión y segundos después asoma por la pantalla la quijotesca cara de José Sacristán sentado frente al periodista. Recién arrancada la charla, con esas dos voces que son calor y ASMR, Bretos le pregunta al actor, con cara de asombro, cómo es eso de vivir sin teléfono móvil. Y Sacristán responde con un larguísimo y pausado “maravillosamente”. “Es una gozada que no te puedes ni imaginar, una satisfacción enorme”, añade.
En 2018, Melania Trump realizó un viaje por varios países africanos —Kenia y Egipto entre otros— para limar asperezas por las declaraciones de su marido del año anterior. Según se rumoreaba, Donald Trump consideraba que estaban en una zona “de mierda”. En su visita, la primera dama recibió fuertes críticas durante un safari por vestir un salacot, prenda indisociable de la imagen tópica del viajero por África, pero también una reminiscencia a la indumentaria de exploradores y soldados coloniales europeos de finales del siglo XIX y principios del XX. En Egipto, conociendo el paisaje de las pirámides, eligió un panamá. No le fue mejor. Se le acusaba de insinuar una superioridad blanca con su indumentaria. Melania Trump reclamó a los medios que deberían fijarse más en lo que hacía —ir a colegios, acercarse a la cultura local— y no en lo que se ponía.
Una línea circunda el mundo a una latitud aproximada de 30 grados al norte de México: baja, sube, titubea, separando el mundo por criterios económicos. En Asia, asciende y luego cae para dejar fuera del sur a Japón, Australia y Nueva Zelanda. El mapamundi dividido por la denominada línea Brandt formaba parte del informe Norte-Sur: un programa para la supervivencia, de la Unesco de 1980, coordinado por el entonces canciller alemán Willy Brandt. La línea desdibujaba el mundo de la Guerra Fría. Difuminaba incluso al Movimiento de Países No Alineados nacido tras la cumbre de Belgrado de 1961, impulsado por Yugoslavia, India, Egipto, Indonesia y Ghana, para distanciarse de los dos lados del telón de acero.
Pregunta. Mi hijo tiene un contrato de alquiler que compartía con un compañero desde el 6 de septiembre de 2025. En el mes de enero, su compañero le comunicó al arrendador su intención de abandonar el piso, cosa que hizo un mes después. Desde ese momento todos lo gastos del alquiler los ha tenido que cubrir mi hijo de forma íntegra. El motivo de mi consulta es saber si mi hijo tiene obligación legal de abonarlos durante todo el año o bien tienen que ser asumidos a medias con su compañero. Ante la negativa de este a hacerse cargo de los mismos, ¿qué acciones legales puede emprender? José L.