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Levantarse por la mañana con la sensación de que cuesta más pensar con claridad puede deberse a un mal descanso. No dormir lo suficiente, el calor extremo, el estrés o determinados cambios en los hábitos pueden afectar al rendimiento cognitivo y provocar falta de concentración, confusión, espesura o fatiga mental, entre otras. Pero ¿cuáles son las causas y por qué aparece? ¿Se puede medir? ¿Afecta a todos por igual? Y, sobre todo, ¿cómo se puede distinguir entre un cansancio normal y una niebla mental que conviene revisar? Sus causas son variadas y van más allá de dormir mal.
Carlos Franganillo, Matías Prats, Iñaki Gabilondo, Ana Blanco, Pedro Piqueras, Olga Viza, María Escario, Manuel Campo Vidal y Paco Montesdeoca regresan este lunes a TVE. Lo hacen en una edición especial del TD2 titulada El Telediario de nuestras vidas, grabada en Torrespaña bajo la dirección de Carlos del Amor y presentada por la actual conductora del espacio nocturno, Pepa Bueno, y con la participación de Lorenzo Milá.
Odiar Madrid se ha convertido en un género literario. No uno cualquiera, sino uno de esos que aspiran a conferir prestigio y distinción a quien lo ejerce. Como el haiku o las novelas gordas. Renegar de la capital de España, despreciar su atmósfera o denunciar la hostilidad de sus gentes (así, en plural, como harían Yolanda Díaz o Julio Iglesias) ha pasado a ser una pose pretendidamente chic y cultivada. Odiar Madrid es salirse de la masa ejerciendo de masa, es reivindicarse viajero contra los turistas o defender la civilización frente a la barbarie. Odiar Madrid es elegir lubina cuando crees que todos piden chuletón.
El anuncio del PSOE, Frente Amplio y otras fuerzas de izquierda territorial, diez minutos antes de la medianoche de este viernes, sobre su candidatura única al Senado actúa todavía como bálsamo para los sectores de izquierda frustrados por el fracaso de la coalición con Podemos. Una operación de más de seis meses concluyó con un acuerdo para ir en listas conjuntas en la cámara Alta en 43 provincias, al límite del cierre legal de la comunicación de las coaliciones; quedan fuera Cataluña y Canarias, salvo la circunscripción de La Gomera. El temor los ha unido.
- “¿Me puedo levantar?"
Tres estudiantes del instituto público Rosa Chacel del madrileño distrito de Hortaleza han sido expulsados por la directora del centro, Luisa Capell, como represalia por participar en un artículo publicado por EL PAÍS que informaba de las protestas del alumnado por el cierre de los cuartos de baño en este instituto dedicado a las enseñanzas de Formación Profesional. La directora del Rosa Chacel, Luisa Capell, expone en los partes de expulsión que los tres jóvenes difundieron “a través del periódico EL PAÍS informaciones de ámbito escolar y personal relativas a la directora del centro que pueden menoscabar su imagen y consideración”, lo que tipifica como una falta grave que conlleva la expulsión durante cinco días del centro educativo. Tanto la directora del Rosa Chacel como la consejería de Educación de la Comunidad de Madrid no han atendido las peticiones de este diario para recabar su versión de los hechos.
El pasado 12 de agosto se vivió un momento que el rock había dado por perdido. Ritchie Blackmore regresó a Deep Purple después de 33 años de ausencia y décadas de peleas con su gran enemigo, el vocalista Ian Gillan. El encuentro fue breve: apenas seis minutos y medio, los que duró la interpretación de Smoke On the Water, con el fraseo de guitarra más famoso del rock duro, obra de Blackmore. Ocurrió en la parada neoyorquina de la gira de 2026 de Deep Purple. “Histórico reencuentro”, tituló Rolling Stone.
Flaubert es insuperable: “De vez en cuando llega una avalancha de mierda y lo sacude todo”, dice el genio con certera escatología sociológica. En las primeras décadas del siglo XXI, esa avalancha tiende a irrumpir después de un proceso de ajustes y reformas, dos eufemismos recalcitrantes de ese detonador sociopolítico que es la palabra recortes. La tijera suele encender una mecha de malestar. En Francia, la novedad es que ni siquiera hacen falta recortes para atizar el fuego: Macron, que llegó cargado de promesas y discursos a lo Kennedy, lleva años sin conjugar verbos como reformar, ajustar y recortar. Y aun así lo tiene todo patas arriba.
He leído con fascinación la novela La república de Jorge Volpi, cuyo tema es la inteligencia artificial concebida como un ente superior capaz de dirigir la instauración de un nuevo orden político de extrema derecha, guiada primero por quien la ha creado, y luego capaz de tomar decisiones por sí misma, como asesora de seguridad nacional del presidente de Estados Unidos.
No existe probablemente estos días una forma más provechosa de prepararse para acudir a unas elecciones generales que ir al cine. Seguramente cerca de sus casas tengan en cartel la recién estrenada El precio de la red, del director y guionista Aaron Sorkin. La película está basada en una historia real, la de la ingeniera de datos de Facebook Frances Haugen, de quien alguna vez hemos hablado en esta columna. En 2020, alarmada por la pasividad que los responsables de Facebook mostraban ante los daños que sus algoritmos estaban provocando en los procesos electorales, la polarización social o en la salud de los adolescentes, Haugen sacó 22.000 documentos internos de la tecnológica y los filtró al periodista del Wall Street Journal Jeff Horwitz, que ganó el Premio Pulitzer por la serie de reportajes que escribió sobre la cara oculta de Facebook. Estas revelaciones constituyen el cuerpo probatorio que ha sustentado muchas de las demandas que instituciones o padres de familia han interpuesto contra Meta, la empresa matriz de Facebook e Instagram, en todo el mundo.