Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia

El mundo literario en español vive estos días una crisis nueva, que otros oficios llevan años afrontando: la llegada masiva de la IA y cómo convivir con ella. EL PAÍS reveló este viernes que Pangram, uno de los detectores mejor valorados, había detectado que el 99% de la novela Donde el agua trabaja, de David Silva Rojas, era texto generado con IA.
Cuando en octubre de 2026 un apolíneo joven enmascarado, sin camiseta y enfundado en un pantalón de chándal gris ondeó una bandera pro-Lula y otra de Palestina subido a una estructura de la estación de metro Trianon-Masp en la Avenida Paulista, en São Paulo, durante una marcha prodemocracia, la imagen corrió como la pólvora. La fotografía del joven en la concentración se convirtió en un símbolo de la campaña electoral brasileña al suponer una receta perfecta cuyos ingredientes son la belleza física, cierto fetiche, la convicción política y un misterio instantáneo, pues los internautas, expertos en identificar a quienes son tocados por la varita de la viralidad, no tardaron demasiado en identificar al joven. Se trata de Israel Augusto, al que se bautizó como “o gostoso da Paulista” (el pibón de la Paulista) y que acumula casi 400.000 seguidores en Instagram.
La huelga de educación de la Comunidad de Madrid llega a su tercera semana sin que ni siquiera haya empezado una negociación entre los profesores de las enseñanzas no universitarias y la Consejería de Educación. Miles de profesores —en Madrid hay unos 65.000, según datos de 2024 del Ministerio de Educación— han secundado la huelga indefinida desde que comenzó el 14 de octubre. En las escuelas se mantienen los servicios mínimos, y las clases pueden sufrir alteraciones dependiendo de cada centro. Estos son los seis puntos principales que los profesores reclaman:
Tuvo que despedirme la Administración Trump en 2025 para que comprendiera de verdad hasta qué punto se había vuelto frágil el tejido de nuestra sociedad en Estados Unidos. Valores que durante tanto tiempo habíamos considerado universales —como acabar con el hambre en el mundo, el VIH, la malaria y las enfermedades tropicales desatendidas— se convirtieron de pronto en moneda de cambio político. Nunca imaginé que llegaría el día en que mi país interrumpiría de forma precipitada y temeraria el suministro de material médico, alimentos de emergencia y kits de atención a víctimas de violación destinados a algunas de las personas más pobres del mundo, con un coste en vidas difícil de calcular.

“Mira, este era de Manhattan Transfer”. Vadym Glynarskyy, de 73 años, lanza al suelo carbonizado los restos de uno de los 25.000 vinilos de su colección que estima se han echado a perder en un bombardeo ruso sobre el popular mercadillo de Pochaina (Kiev). “La guerra es un desastre”, deplora ante el desolador panorama que impera entre decenas de negocios arrasados por el fuego al igual que el suyo. Va mostrando objetos metálicos chamuscados que solo él identifica: un altavoz, una mesa de mezclas, un tocadiscos, un amplificador… y hasta el esqueleto de una bicicleta que corrió el Tour de Francia en 1978 y que le habían regalado a uno de sus hijos. A su evaluación, el comerciante añade varios miles de CD y cientos de cintas de casete que también se perdieron.





Nadie ataca tan rápido y tira con tanta efectividad de tres puntos como el Real Madrid, un torbellino en la Liga Endesa. Son cinco victorias consecutivas, líder en solitario por delante de La Laguna Tenerife, y 112,8 puntos de media por encuentro, récord histórico de la competición. El método que el técnico Pedro Martínez ha importado desde el Valencia Basket ha casado con unos jugadores rápidos y muy afilados en el tiro y el resultado es un equipo por ahora arrollador.
Cuando escucho al Apretao de Amurrio decir con el pecho p’afuera que él se llevaría los desfiles del Orgullo a un polígono industrial y al Lupitas asturiano, con esas ínfulas de dandy negrero, atreverse a cuestionar las sacrosantas pensiones, no sé ni lo que siento: una cosa que pasa mucho con este neofascismo de horteras hiperbólicos que nos ha tocado vivir es que se quedan cortas no ya las palabras sino también las emociones; tanto que deberían hacer una tercera parte de Inside Out, esa película que explicaba a los niños la alegría, la tristeza, la ira, el miedo y el asco. Necesitamos pistas sobre qué es esta mezcla de estupor y despersonalización que sobreviene cuando se escuchan esas burradas que insultan primero a muchos de nuestros amigos y luego a nuestros padres. Pero no hay tregua. Aparece el destructor de Os Peares, cada día más sinsonio, opinando sobre el aborto de las niñas de 16 años y queda claro que la cosa es grave, muy grave, no solo porque de nuevo hay retrógrados queriendo adueñarse de nuestros coños sino porque me siento incapaz de darle importancia a qué llevan puesto: echo de menos cuando los vestidos de Melania eran herramienta de comunicación y Pablo Iglesias, quien presumía de sus camisas de Alcampo, se hacía un esmoquin a medida en las páginas de Vanity Fair. Ahora me doy cuenta de que aquel margen para el soft power era síntoma de salud democrática. Pero estamos a las puertas de los años treinta, y conforme a una tradición capitalista instaurada hace cien años, en esta década el sistema peta porque los billonarios se lo quedan todo, el consumo se gripa y muere el optimismo. Los vaqueros que Pedro Sánchez llevaba otro día eran espantosos y baratos, eso sí lo percibí, lo que me dio paz porque le conferían pinta de hombre normal. Iba con ellos puestos cuando una mujer maravillosa con modos de cupletista le llamó “Pedra”. Fue muy gracioso pero yo no pude reírme porque últimamente no sé ni qué siento.
Los años secos (Temas de hoy) sigue la trayectoria de Clara, una joven que vuelve a su pueblo después de romper con su novio. Un viaje que le sirve para desentrañar los posibles motivos de su rechazo al sexo. La comunicadora y periodista Raquel Zas (Viveiro, 1989) encontró la inspiración para esta, su primera novela, en el documental Venus: confesiones desnudas, en el que cien mujeres hablan de sus experiencias sexuales. El desequilibrio entre cantidad y calidad de los encuentros que relataban las entrevistadas encendió la chispa de su creatividad y retomó un manuscrito empezado y abandonado en 2020. La autora ha reflexionado mucho sobre “cuánto de lo que consideramos deseo es propio” y a través de Clara indaga en esa cuestión pero también en las diferencias de clase social, el valor de la amistad o las relaciones familiares. Siempre con un poco de retranca, como buena gallega.
La ratificación parlamentaria en Libia de un acuerdo firmado con Turquía para delimitar sus Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) y su plataforma continental ha resucitado el conflicto por el control del Mediterráneo oriental, que hace un lustro provocó graves encontronazos entre los países implicados y sus aliados. Grecia, Chipre y Egipto han rechazado este acuerdo, que reduce significativamente sus pretensiones sobre estas aguas. Y la Unión Europea ha condenado su ratificación.

Jaime Martínez Porro (Palencia, 37 años) llegó a Berlín hace una década para estudiar el Irán antiguo, su especialidad académica. Terminó dedicándose también a la política e incluso entrando en la dirección de Die Linke, el partido de la izquierda radical que hace solo dos años parecía condenado a desaparecer y hoy se dispone a gobernar la capital alemana tras ganar las elecciones regionales de septiembre.
