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En la vía 15 de la estación de Atocha, con estola, alzacuellos y la cruz colgada al pecho, César García Magán, secretario general de la Conferencia Episcopal Española (CEE), se detiene ante la cabecera del tren. Extiende las manos, reza una oración, se santigua y esparce agua bendita. “Que este medio de transporte sirva al bien común”. Está a punto de comenzar uno de los viajes más singulares en el marco de uno de los grandes acontecimientos del año: la visita del Papa León XIV a España.
Los Mossos d’Esquadra investigan la muerte de un hombre a tiros en el centro de Barcelona. Se trata de la segunda víctima mortal por arma de fuego en menos de una semana en la ciudad. Los Mossos investigan el suceso, que además coincide con la visita del Papa en Cataluña. Los Mossos desvinculan lo ocurrido de la cita del Pontífice, y fuentes policiales aseguran que no ha supuesto ningún cambio ni tensión en el dispositivo de seguridad que asiste a León XIV.

Durante la pandemia, un equipo de físicos de la Universidad de Navarra aprovechó para investigar cómo nos comportamos en la fila manteniendo la distancia de seguridad: si el de delante se movía, si toda ella aceleraba, si alguien se iba... Pero por casualidad, descubrieron algo distinto que los dejó desconcertados: cuando cambiaban de dirección, la mayoría de las personas se giraban hacia la izquierda, en sentido contrario a las agujas del reloj. Intrigados, repitieron el experimento con adultos, adolescentes y niños, en España y en Japón. Y dio igual la cultura, la edad, si eran zurdos o diestros: tendían a ir hacia la izquierda. Los investigadores desconocen la causa de este comportamiento antihorario, pero creen que se encuentra en lo más profundo del ser humano.
La conmoción de los madrileños ha sido total desde que su agua no sabe de la misma manera. Mientras el Papa daba una misa en Cibeles frente a más de un millón de personas la mañana de este domingo, miles de madrileños se levantaban y, al beber su primer vaso de agua del día, descubrían un fuerte sabor y olor. Algunos lo describían como de exceso de cloro, otros como salida de un “hospital” o con gusto a plástico. Uno de los primeros comentarios que se publicaron en la red social X, donde los usuarios se lanzaron a la catarsis, fue el siguiente: “Soy el único al que le ha parecido que el agua de Madrid cambió hoy de ‘sabor’ y ahora huele y sabe como si le metieras un chupo al agua de una manguera...”. A partir de ahí, el agua madrileña comenzó a centrar la conversación en la medida en que el extraño sabor y olor se acentuaba. Para la mañana del lunes, la discusión no había acabado.

Dicen por ahí que no se trata de encontrar la felicidad plena, sino de alcanzar una mayor tranquilidad. Por esa razón, este artículo está hecho para todas aquellas personas que necesitan un toque de más practicidad en su día a día.















Torrejón de Ardoz se ha colado en las conversaciones de familias y docentes, preocupados porque los niños se achicharran en las aulas y hartos de reclamar medidas que no llegan. En el municipio de 143.526 habitantes ha ocurrido algo sorprendente: el Ayuntamiento, en manos del PP, ha puesto aire acondicionado en los 21 colegios públicos de la ciudad. Lo anunciaron un día antes de las polémicas palabras del consejero de Cultura, Mariano de Paco, sobre el calor en clase. “Es fuente de inspiración”, dijo, y fue aplaudido por sus compañeros de partido. La Comunidad de Madrid defiende que van “poco a poco” y que han hecho mejoras en 450 centros. En la práctica, son las familias, los profesores y los directores quienes hacen frente a las altas temperaturas. Desde sprays de agua a ventiladores pagados de su bolsillo. La falta de acciones a gran escala por parte del Gobierno autonómico deja en manos de los ayuntamientos aplicar ―o no― medidas concretas.


Para los barceloneses, el conflicto entre la Sagrada Familia y sus vecinos de enfrente no es nuevo. El desacuerdo aparece de manera cíclica cada vez que la finalización del templo acecha: las edificaciones habitadas deberían ser expropiadas y demolidas para encajar la gran escalinata y la amplia avenida previstas en algunos planos.



Casi un tercio de los estudiantes de Medicina se mueve de su ciudad para estudiar el grado de sus sueños y el 95% lo ha ha hecho con una nota media entre el 12 y 14 (lo máximo), cuatro puntos porcentuales más que hace una década. Pero estas cifras están llamadas a menguar en septiembre con la apertura de seis nuevas facultades de Medicina, tres públicas (más una nueva sede en Teruel) y tres privadas, con 477 plazas (un 5% más). Y a estas hay que sumar los puestos que amplíen en otros sitios que han echado a andar en los últimos años y que aumentan su oferta con tiento por la complejidad práctica de estos estudios. Este curso han impartido clase 36 facultades públicas y 16 privadas.
