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Lo que comenzó como unas simples declaraciones sobre el encargo de una nueva talla para una cofradía ha terminado en un revuelo mayúsculo que incomoda a las demás hermandades del municipio madrileño de Alcalá de Henares. Pese a que el encargo era privado y ya estaba realizado a un imaginero sevillano, será el Ayuntamiento complutense el que destine 28.000 euros de dinero público a este mismo profesional para costear la nueva talla que exhibirá cada domingo de resurrección la Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Resucitado y Nuestra Señora de la Salud y el Perpetuo Socorro y San Diego. Oposición, cofradías y asociaciones vecinales critican este movimiento que el Consistorio defiende como una forma de “mejorar la Semana Santa”.
Según la vida social de tus hijos, por lo menos una vez al mes te encontrarás atrapado en un cumpleaños infantil, lo que acaba suponiendo a la vez unas tres horas de diversión y desmadre infantil y de padres medio socializando o medio escondidos tras el móvil mirando el reloj.

El tema de las pensiones o, para ser más precisos si tenemos en cuenta lo que dicen algunos economistas, “el problema de las pensiones”, viene de lejos por más que ahora parezca actual por obra y gracia de la campaña electoral en España, esa campaña en la que los hechos demuestran lo que ya se sabía: que la pretendida derecha civilizada se ha echado al monte con los que añoran el franquismo.

Chrystia Freeland (Peace River, Alberta, 58 años) ha vivido muchas vidas en una. Trabajó como periodista en el Financial Times, donde fue corresponsal jefa en Moscú, en Europa del Este, en el Reino Unido y en Estados Unidos. Dio el salto a la política canadiense en 2013, primero como diputada del Partido Liberal (centroizquierda) y más tarde como ministra de Comercio Internacional, de Finanzas, de Exteriores y, por último, como vice primera ministra de Justin Trudeau. Compitió con Mark Carney la candidatura para las elecciones del año pasado y, tras caer en las primarias frente al hoy jefe del Ejecutivo, dio el salto a la academia: en Harvard y, ahora, en Oxford. Hija de madre ucrania —habla a la perfección ese idioma y sus tres hijos tienen nombres de ese origen— también es una de las principales asesoras económicas de Volodímir Zelenski.

Ramón Espinar (Madrid, 40 años) se sienta en las escaleras del Planetario de Madrid, posa para las fotos y comienza a hacer bromas con una locuacidad casi supersónica. Dice que empezó en política muy joven y que joven era cuando salió ella, aunque en la conversación todo girará en torno a ella. A veces da la sensación de que es de los que lleva la procesión por dentro y saca el humor como legítima arma de defensa. Habrá hueco para hablar de orfandad y enfermedad, pero enseguida se abrazará a la risa.


La Bolsa brasileña perdió el lunes más de 180.000 millones de euros de valor tras la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva como presidente del país sudamericano. El índice bursátil de referencia, el Bovespa, cayó un 13,4%. También se desplomó la divisa local, el real brasileño, y la valoración de su deuda pública. Los mercados habían descontado el triunfo de su rival, el senador ultra Flávio Bolsonaro, considerado más próximo a las empresas. Pero, tras el castigo inicial, los inversores parecen haber dado una tregua a Lula, mientras escudriñan con lupa los primeros pasos en política fiscal, especialmente los nombramientos del área económica del Gobierno. Ayer martes, el real y la Bolsa brasileña cotizaron con tímidas subidas.
Me ronda últimamente la idea de esos nombres que cambian el aire de un aula antes de que su profesor entre. Quienes damos clase a adolescentes lo sabemos: basta mencionar a un docente para que aparezcan la estima, la confianza, el respeto. O justo lo contrario. No se trata de miedo ni de pompa; me refiero más bien a esa autoridad que no necesita anunciarse.
Ya lo hacía antes, pero en la campaña para las elecciones del próximo martes se ha desatado. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cada vez con menos filtros cuando habla en público, parece obsesionado con los brazos, los hombros, las manos y la cara de sus aliados. A la hora de ensalzar a los candidatos republicanos, Trump, en lugar de destacar su inteligencia o visión política, saca a relucir sus virtudes físicas.
Se estima que cada gramo de alcohol consumido aporta alrededor de siete kilocalorías ―una cifra muy cercana a la de las grasas― sin ofrecer a cambio al organismo ningún nutriente esencial como vitaminas, minerales, proteínas o fibra. De ahí el concepto de calorías vacías asociado a las bebidas alcohólicas. A esas calorías, además, habría que añadir, en el caso de los cócteles y combinados, las que aportan los refrescos azucarados. Por eso, el consumo de alcohol siempre se ha asociado con la ganancia de peso.

El otoño tiene muchas cosas buenas: vuelve el edredón –por fin–, llegan la calabaza, las setas, la col, la granada o los caquis y consigue que miremos de nuevo con ojitos brillantes la olla, la cazuela y el horno. Empieza la temporada de cremas que arreglan una cena rápida sin mucho lío, los guisos que mejoran de un día para otro y se llevan la mar de bien con el congelador o las ensaladas que demuestran que la lechuga no tiene el monopolio de las verduras de hoja.





