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Madrugada del 30 de agosto. Militares de Níger lanzan un ataque contra una base militar ubicada en el aeropuerto, el palacio presidencial y la televisión nacional. Un intento de golpe de Estado está en curso. Sin embargo, mercenarios rusos de Africa Corps, estacionados en Niamey pero bajo el mando de Moscú, responden con contundencia y se ponen del lado de las fuerzas leales al presidente Abdourahamane Tiani, neutralizando en unas horas la asonada militar. Posteriormente, cuatro cazas argelinos se posan sobre el aeropuerto acompañados de un destacamento de unos 60 soldados. Rusia y Argelia, ambas potencias militares, la primera global y la segunda regional, se han convertido en los principales protectores no solo de Níger, sino de los tres regímenes castrenses del Sahel, caracterizados por unas políticas y un discurso claramente antioccidental.
Nigel Farage ha cambiado su habitual rictus de mofa por otro de incomodidad. Al político ultraderechista británico, líder del partido Reform UK, se le acumulan los escándalos al mismo tiempo que ve descender su popularidad en las encuestas. La Policía Metropolitana de Londres, conocida simplemente como “la Met” (o como New Scotland Yard), ha anunciado este miércoles la apertura de una nueva investigación, que se incorporará a las que ya están en curso, sobre las donaciones presuntamente delictivas que ha recibido Farage en los últimos años de personajes cuando menos sospechosos.
“Salí aterrorizado de mi reunión con los representantes de AfD”. Son palabras de Jean-Philip Tanguy, peso pesado de Reagrupamiento Nacional, el partido de la extrema derecha francesa, este martes en la televisión BFMTV. Tanguy fue preguntado por la valoración que hacía del triunfo electoral de AfD en el Estado federado de Sajonia-Anhalt, donde el 44% votó por ellos el domingo pasado: “Estoy consternado: que tanta gente haya apoyado a un partido que relativiza el nazismo y que incluso ha dicho que podías ser de las SS y buena persona. Y sus propuestas de lo que llaman remigración, incluso expulsar a alemanes de origen extranjero... Decidimos rápidamente romper cualquier relación con ellos”.
La decisión de 12 países occidentales, ocho de ellos socios comunitarios, de restringir o vetar productos de asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania es una muestra más de la creciente frustración e indignación con las políticas expansionistas de Israel que boicotean cualquier posibilidad de lograr algún día una solución de dos Estados. Pero el paso, realizado al margen de la Unión Europea, es a la vez una evidencia más de la incapacidad del bloque comunitario de actuar con firmeza —y de forma unánime— ante el Gobierno de Benjamin Netanyahu. Ni siquiera en una cuestión como la política de asentamientos que tan duras condenas ha provocado incluso de las capitales más reticentes a criticar a Israel, como Berlín o Viena.

“¿Qué hacías cuando se estrellaron los aviones contra las Torres Gemelas?” Es una pregunta que ha marcado a varias generaciones. Casi todo el mundo que en 2001 tenía una edad suficiente recuerda el momento en el que se quedó clavado ante la televisión con unas imágenes que jamás olvidarían. Ahora, por primera vez, existe una generación que no tiene ningún recuerdo, simplemente porque no había nacido. Unos 100 millones de estadounidenses no habían visto aún la luz el 11 de septiembre de ese año. Estados Unidos se enfrenta al reto de transmitir la memoria a quienes no pueden tirar de vivencias, sino solo de lo que les cuenten sus padres o profesores.




El Gobierno ha publicado este miércoles 40 informes y comunicaciones emitidos entre el 1 y el 31 de julio sobre la situación migratoria en Ceuta y la entrada masiva e irregular de entre 70.000 y 80.000 personas en la ciudad. Los documentos, desclasificados un día antes por el Consejo de Ministros y publicados en la web de La Moncloa pasadas las cinco de la tarde del miércoles, reflejan que varios organismos, entre ellos el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), alertaron días antes de un crecimiento de llegadas por vía marítima. El CNI, de hecho, avisó a Marruecos, a la Delegación del Gobierno en Ceuta y a la Guardia Civil de “convocatorias” en grupos de redes sociales con 180.000 miembros el día antes de la entrada masiva. No obstante, su valoración nunca alertó de la magnitud de lo que más tarde se avecinaría sobre Ceuta. ¿Qué análisis se puede hacer del conjunto documental entregado por el Ejecutivo? ¿Qué tipo de documentos son? ¿Quiénes son los emisores y los destinatarios? ¿Y qué datos relevantes aportan a lo que ya se sabía sobre la avalancha migratoria?

El Gobierno intenta zanjar la guerra interna abierta en el Ejecutivo sobre los avisos del CNI en la crisis de Ceuta después de la publicación de los documentos desclasificados. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, dijo que no hubo “ningún informe” alertando de lo que venía. La de Defensa, Margarita Robles, aseguró el mismo día que el CNI sí avisó a la Delegación del Gobierno de Ceuta. Y la delegación, en un inédito comunicado contra Robles, contestó que no hubo “ningún informe” avisando de lo que venía.
“Se ha tenido conocimiento de la planificación de varias convocatorias para llevar a cabo entradas a Ceuta, tanto a nado como a través de la valla”. Así comienza una nota que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) envió a los servicios secretos de Marruecos el día 29 de julio, un día antes de que más de 70.000 personas atravesaran la frontera y produjeran la mayor entrada de migrantes en la historia de Ceuta. En la documentación que el Gobierno ha desclasificado este miércoles sobre los avisos y alertas que hubo previos a este episodio que el presidente Pedro Sánchez calificó de ataque contra la “integridad territorial de España”, constan mensajes de wasap con los que un miembro del CNI en Ceuta se comunicó tanto con el gabinete del delegado del Gobierno de Ceuta desde el 27 de julio ante la preocupación de las personas que esos días ya estaban llegando como un goteo, así como una conversación con un miembro del Servicio de Información de la Guardia Civil al que avisaba de estas convocatorias. En total, calculaban que se estaban moviendo llamamientos para cruzar la frontera por grupos en redes sociales que tenían 180.000 miembros. El Ejecutivo defiende que la comunicación formal no debería haberse producido por “mensajería instantánea”, sino que tendría que haberse elevado y que nadie pudo anticipar la gravedad de lo que iba a ocurri.
El matemático Diego Córdoba lleva dos días sin dormir cuando contesta a la llamada de EL PAÍS, el miércoles por la mañana: “Estoy aún en shock, la verdad”, dice, y reconoce que no sabe cómo está cuando se le pregunta. El sábado por la noche recibió una llamada de un número de Estados Unidos que no cogió. A las ocho de la mañana del domingo, le llegaron una decena de correos con el mismo asunto: “Diego, tienes que hablar con fulanito. Diego, estate atento”. Alguien tenía que llamarle antes de que se despertara y viera “todo esto”, cuenta este investigador del ICMAT.