Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia
Acaba de terminar la PAU, y los aspirantes a entrar en las universidades públicas empiezan a recibir sus notas. Muchos de ellos tienen miedo de recibir una llamada en el móvil: no quieren que les llame la FP de Jardinería. Si parece que esto carece de sentido es porque, en efecto, no lo tiene; se trata de un chiste interno de TikTok que ha prendido durante los exámenes. En un par de semanas se han publicado en esa red más de 15.000 vídeos que utilizan el mismo audio, un “efe pé efe pé jardinería, efe pé jardinería, efe pé jardinería jardinería…” tarareado de forma francamente desafinada sobre uno de los fragmentos más conocidos del concierto para trompeta de Joseph Haydn. En la grabación de finales de mayo que dio inicio a la fiebre, Ikero800, un joven estudiante que publica contenido humorístico, observa desde la puerta de su habitación la llamada entrante de ese grado medio bajo la leyenda “suspendes todos los exámenes del curso y ves cómo la FP de Jardinería se acerca”. El resultado es tan pegadizo que los exbachilleres españoles han recogido el meme con ganas. “Para unos es sólo una canción, para otros un futuro no muy lejano”, dice alguien en un vídeo. “Nosotros, cuando nos den las notas”, dicen otros. También están las chicas que usan el soniquete para enseñar cómo riegan una zona verde con los restos de su botellón, o el vídeo de unos jardineros profesionales animando a los chavales a estudiar mientras muestran su trabajo.
La política internacional ha entrado en una fase en la que todos los caminos parecen conducir a Pekín. Las recientes visitas de Donald Trump y Vladímir Putin a China no son episodios aislados, sino síntomas de una realidad más profunda: China se ha convertido en el centro de gravedad de la geoeconomía y la geopolítica mundial. Estados Unidos compite con ella, Rusia depende cada vez más de ella y Europa tiene que adaptar su estrategia. La cuestión no es si hay que relacionarse con China, sino cómo hacerlo.
En la consulta realizada la semana pasada sobre el preacuerdo al que llegaron las organizaciones sindicales con el Departamento de Educación participaron un total de 60.686 personas, de las 99.305 que componen el censo de docentes, el 61%. En las elecciones sindicales de 2023, en las que se eligieron a los representantes que luego negociarían con el Departamento las condiciones laborales del colectivo de maestros y maestras, habían participado 34.950, el 38% del total. Valgan estos simples datos como expresión cruda de la crisis de fondo en la que vivimos y de la que el actual conflicto escolar no es más que una (nueva) muestra. Crisis de intermediación, de representación, de legitimidad. En definitiva, crisis de sistema.
Una vida sin imaginación no es vida. Sin fantasía, sin creación, sin ensoñaciones ni cuentos de la lechera. Y ¿cómo vamos a tener imaginación si no la desarrollamos desde la infancia, jugando con nuestros juguetes, si estamos obnubilados por las brillantes pantallas de los teléfonos? Hace 30 años (en noviembre de 1995), cuando se estrenó Toy Story, esa cuestión era imposible de plantear. Hoy, con tres secuelas de por medio, media docena de cortos, un puñado de minicortos, una serie y especiales para televisión, cuando Toy Story 5 está a punto de estrenarse en los cines, la pregunta es obligada.
Pensó que quería ser ingeniero químico, pero se equivocó. Las estructuras de los aminoácidos que estudiaba su compañero de cuarto en la universidad le fascinaron y le llevaron a la bioquímica, la genética y la investigación. Después, pasó por lugares como el laboratorio Cold Spring Harbor o el MIT de Massachusetts, y desde hace unos años dirige un gran equipo en el Memorial Sloan Kettering de Nueva York, uno de los centros oncológicos más prestigiosos del mundo, donde estudia procesos relacionados con el cáncer y el envejecimiento y lidera el programa de biología y genética.
En las últimas semanas del curso escolar, las aulas y los hogares se inundan de un clima de estrés y actividad continuos. Coincidiendo con el final de curso, llegan los últimos exámenes y, casi sin quererlo, aparecen los nervios, los miedos y un cóctel de emociones difícil de sostener y acompañar por parte de las familias. Sin embargo, gestionar esta tensión es posible si se aborda la situación desde la empatía, la preparación y la desmitificación de la evaluación. Lo primero que tienen que comprender los niños y adolescentes es que se trata de un momento natural, que forma parte de los métodos de evaluación educativa utilizados para valorar los conocimientos que han adquirido en una asignatura a lo largo del trimestre y del curso. No deben percibir los exámenes como un juicio final sobre sus capacidades, sino como una instantánea de su proceso de aprendizaje.
Ha sido modelo, ha jugado con la selección de baloncesto de Senegal, es humorista, actor y, por la suma de todo ello, Lamine Thior (Dakar, Senegal, 36 años) se define como alguien con “más vidas que Hannah Montana”. “Me llamaron para la preparatoria del Mundial de Baloncesto que se iba a jugar en España en 2014, pero mi rodilla no estuvo de acuerdo con hacia dónde iba mi carrera”, resume el showman, que conserva la nacionalidad senegalesa (de forma única, al no existir convenio bilateral con España) pese a llevar en la península desde los dos años, cuando llegó a Algeciras. “Lo hago por honrar y mantener, dentro de lo que cabe, las raíces de mi familia. La verdad es que, a veces, es un poco burocráticamente insoportable. Mi madre me está diciendo todo el rato que me saque la nacionalidad, pero bueno, ¡voy a aguantar hasta que me deporten!”.
El Real Madrid mantiene abiertos tres conflictos judiciales relacionados con la explotación del Santiago Bernabéu. A las causas por el ruido de los conciertos celebrados en 2024 y por los parkings proyectados junto al estadio se suma ahora un nuevo revés sobre las licencias para celebrar espectáculos.