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La lluvia y el viento arrecian en las inmediaciones del canal Spree, en el centro histórico de Berlín, y Kristine (65 años), en bañador y apoyada sobre una tabla de paddle surf, maldice su suerte. Esperaba poder hacer un poco de ejercicio como acto político junto a la centena de bañistas que se han reunido hoy en el Spreekanal bajo el lema “¡101 años de prohibición!” para derogar una antigua ley que prohíbe el baño en el río.
Es la gran dama del aceite español. Rosa Vañó (Madrid, 63 años), economista de formación, abandonó una exitosa carrera como directiva de Coca-Cola, donde se dedicaba al desarrollo de nuevas líneas de negocio, lanzamientos y reposicionamiento de productos, para dedicarse, junto a su hermano Francisco, al sueño que inició su padre, Luis Vañó: impulsar Castillo de Canena, una explotación olivarera con almazara situada en Canena (Jaén), propiedad de su familia y reconocida con numerosos premios nacionales e internacionales. Anteriormente trabajó en las discográficas Warner Music y Universal, “donde aprendí a gestionar egos y a entender que hay que contar con los medios de comunicación como embajadores y transmisores de la creatividad y el valor añadido de los músicos”. Ejerce también como tesorera de la Real Academia de Gastronomía.
En Nigeria, un diagnóstico de cáncer suele ser una sentencia de muerte. Cada año, casi 130.000 nigerianos reciben este diagnóstico y cerca de 80.000 fallecen a causa de la enfermedad. En Nigeria, en promedio, 33 mujeres por día son diagnosticadas con cáncer de cuello uterino y 22 mueren a causa de esta enfermedad cada día. El problema no es que no existan tratamientos, sino que los nigerianos ―y, en general, los pacientes de las economías en desarrollo― no tienen acceso a ellos.
La escritora argentina Laura Ramos no quería escribir este libro. En realidad, no quería escribir ninguno relacionado con su infancia como hija del trotskista Jorge Abelardo Ramos, intelectual influyente que sería candidato a la presidencia de Argentina, y de Faby Carvallo, trotskista también, bohemia, feminista, impulsora del sindicato de Amas de casa, aunque lo suyo no eran las faenas caseras, sino la militancia y la aventura. Ramos no tenía ningún interés en volver mediante la escritura a aquel desbarajuste de viajes, amantes, clandestinidad, engaños, silencios, conflictos de los padres. Su hogar había sido, como definió en una entrevista, “Woodstock montado en un kibutz”. Pero los niños, en general, no aprecian la vida caótica y arriesgada, sino los afectos seguros, la atención, la estabilidad. Y ella, de adulta, se alejó de aquel mundo todo lo que pudo. También como escritora.

El escritor Javier Reverte afirmaba en su libro El sueño de África (Debolsillo, 2004) que “el viajero nunca puede decir que ha estado en África hasta que no ha alcanzado a verlo”. Se refería al Kilimanjaro, un volcán dormido enclavado en Tanzania que, con sus 5.895 metros de altitud, es el techo del continente. Su cumbre nevada, vigilante de la infinita sabana que lo rodea, representa para muchos un mito geográfico y literario.
Hace apenas unas décadas bastaba con bajar al parque o salir a la calle para que el juego apareciera casi de forma espontánea. No hacían falta grandes planes, juguetes sofisticados ni adultos organizando cada minuto de la agenda. Bastaban otros niños, una pelota, la bici, unas tizas y un poco de imaginación. Todo fluía de manera natural.

Cada vez queda menos para ese vuelo que reservaste hace meses. Desde EL PAÍS Escaparate ya hemos recopilado algunos de los productos imprescindibles para cuando viajas solo o aquellos que necesitas para ir únicamente con equipaje de cabina. En esta ocasión, hemos seleccionado 10 accesorios que pueden resultar muy útiles cuando viajas en avión. Y es que, tanto si el trayecto dura tres horas como 12, hay artículos que merece la pena tener a mano. Además de ser compactos y ligeros, cuentan con miles de valoraciones positivas en el comercio electrónico por su buena relación calidad-precio.











Cuando pensamos en una heladera, lo primero que se nos viene a la cabeza son los clásicos helados de fresa, chocolate o vainilla. Sin embargo, muchos modelos actuales van un paso más allá y prometen convertir este electrodoméstico en mucho más que una máquina para hacer helados. Algunas incorporan hasta una decena de programas capaces de preparar batidos, granizados, yogur helado, frappés o incluso postres elaborados únicamente con fruta.













Repita conmigo, una caña es un vaso de pequeño formato —entre los 200 y 250 ml— donde disfrutar de una cerveza servida de barril. Así se ha conocido en Madrid desde tiempo inmemorial. Aunque hoy, muchos lugares llaman cañas a dobles, copas o hasta tubos. Parece que la terminología ha virado, y con ella ha llegado su casi desaparición, por aquello de servir un poquito más y cobrar bastante más. Las cañas, como las medias raciones, los canapés o las tapas “gratis”, no gustan a una amplia mayoría de la hostelería madrileña. Lo siento, es así. Hoy resulta complicado encontrar cañas en según qué barrios, y ya no hablemos de las terrazas, donde parecen extinguidas por completo. Como en muchas de sus barras, en las que ya es imposible detenerse, de pie, al vuelo, sin reserva, sin sentarse, y pedir una.
Cuando Donald Trump volvió al Despacho Oval en enero de 2025 lo hizo con una promesa: convertir Estados Unidos en la capital cripto del planeta. Aunque el republicano logró poner en el foco este nuevo mercado, apoyando personalmente la industria y escogiendo reguladores favorables al sector, todavía no ha conseguido uno de los mayores retos: aprobar una regulación completa de este mercado. Desde hace meses los legisladores se afanan para sacar adelante la Clarity Act, la ley sobre criptomonedas, pero las presiones de la industria cripto y del lobby bancario han complicado su tramitación. Y ahora resurge otro viejo problema: los negocios cripto del presidente estadounidense. Los republicanos han presentado un nuevo borrador de la normativa, que sigue sin convencer a los demócratas, cuyos votos son necesarios para tramitar la ley, ante las todavía escasas garantías para que los funcionarios públicos no saquen provecho de negocios vinculados a las criptos.