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El vuelo silencioso de las lechuzas se ha alejado de la Comunidad de Madrid. Aficionados del avistamiento de aves les han perdido el rastro pese a que en una época no muy lejana era común verlas en graneros o campanarios, muy cerca de los humanos. Así lo comentan algunas personas en un grupo de Facebook enfocado en la ornitología, la rama de la zoología que se dedica al estudio de las aves. “En Móstoles, hace 20 años que no veo una lechuza. Y se veía alguna dentro de la ciudad”, dice Oliver García. “Hace 30 años, siempre escuchaba una desde mi casa, en Alcalá de Henares. Empezaron a tirar casas antiguas para construir pisos y nunca más se supo”, sigue Lilith. Y aunque organizaciones dedicadas a la conservación animal han intentado reforzar la población de la lechuza en Madrid mediante la liberación de ejemplares criados en centros especializados, el siseo de estos rapaces está dejando de escucharse en las noches. Expertos coinciden en que “sería una tragedia” perder la especie en Madrid, un riesgo que, como el aleteo de la lechuza, sobrevuela silenciosamente.
El primer Barbazul de la historia no tenía la barba azul, sino la sangre. El mariscal Gilles de Rais luchó junto a Juana de Arco en la liberación de Orleans, pero murió sin honores en la horca acusado de violar, torturar y asesinar a decenas de niños en su castillo de Champtocé. Dos siglos y medio después, Charles Perrault adaptó las atrocidades del aristócrata francés en sus Cuentos de antaño, de los que se sirvió más tarde Maurice Maeterlinck para escribir el drama que daría origen a la ópera Ariadna y Barbazul, de Paul Dukas.

“La gente ha llegado psicológicamente al límite de su tolerancia. Ya no pueden silenciar sus gritos; incluso frente a las balas de este régimen brutal se mantienen firmes y gritan para recuperar con sus voces los derechos perdidos y lograr sus reivindicaciones”, cuenta a EL PAÍS Parinoush Saniee sobre la situación actual de Irán. Socióloga y psicóloga de formación, novelista por necesidad, Saniee se ha convertido en la autora iraní más leída y traducida del mundo, mientras sus libros siguen rigurosamente prohibidos en su país. Ahora, la reedición en español de Una voz escondida y El libro de mi destino (Alianza) devuelve al centro del debate una obra que dialoga de forma directa con las protestas que desde hace años, y especialmente en las últimas semanas, sacuden las calles del país.
Leo que hay treinta propios contratados para espolear el voto a Sirât en los Oscar; treinta “relaciones públicas”, rezaba el titular. Ojalá la película se los lleve. Muy a favor de que el cine español gane premios. Pero lo interesante de Sirât, más allá que la propia película, es el personaje que nos ha descubierto.
Conviene ponerse en alerta: ya están preparándose los reportajes, escritos y audiovisuales, sobre el medio siglo del punk rock. Y es que en 1976 se publicaron los estrenos discográficos de los Sex Pistols, los Ramones, los Damned o la primera versión de Blank Generation, el himno de Richard Hell.
Hay una escena que se repetía: un niño salía del colegio y en la puerta lo esperaba su abuelo. Llevaba un pastelito, el mismo de siempre, comprado en la pastelería de siempre, en el barrio de Rheydt, al sur de Mönchengladbach. El viaje hasta donde entrenaba la cantera del Borussia duraba cerca de 10 minutos. Así eran las tardes entre Marc-André Ter Stegen y su abuelo, Opa, como lo llama. “Me llevaba a los entrenamientos, en los días soleados y también en los más duros. Nunca falló. Él fue mi figura paterna: siempre discreto, sin hacer ruido… pero presente, constante, cariñoso. Y para mí, ese fue el camino correcto”, recuerda el portero alemán.
El Tribunal Supremo estudiará la condena de un año de cárcel que la Audiencia Nacional ha impuesto a un ultraderechista, Raul Stancu, por instigar y facilitar un ciberataque a la web del PSOE en noviembre de 2023, cuando grupos extremistas alentaban una ola de protestas ante la sede del partido en la madrileña calle de Ferraz. Según confirman varias fuentes jurídicas, la defensa ya ha presentado un recurso para intentar que la máxima instancia judicial anule la sentencia, que lo consideró culpable de un delito de daños por difundir dos mensajes en la red social X (antes conocida como Twitter) para instar al bloqueo de la página digital de la formación de izquierdas, así como por “facilitar” el enlace a una herramienta informática para ejecutarlo. El PSOE se opondrá a esa pretensión, según fuentes de la fuerza política.
EL PAÍS puso en marcha en 2018 una investigación de la pederastia en la Iglesia española y tiene una base de datos actualizada con todos los casos conocidos. Si conoce algún caso que no haya visto la luz, nos puede escribir a: abusos@elpais.es Si es un caso en América Latina, la dirección es: abusosamerica@elpais.es
En el último juego de su partido contra Taylor Fritz, Stan Wawrinka, de 40 años, devolvió a duras penas un servicio del poderoso estadounidense, de 28. Fritz le arreó a la derecha de Wawrinka, y luego se empecinó con el revés del suizo. Son cinco reveses a una mano de Wawrinka, uno detrás de otro. Hay que buscar y ver ese vídeo porque es un trozo del pasado que se derrumba ante nuestros ojos, y además un pasado mejor: el que recuerda la lejana y elegante hegemonía del revés a una mano.
Corría el 70 cuando saltó al campo. Había disputado unos minutos antes, pocos, apenas una docena, en un partido con el primer equipo. Pero aquellos fueron lejos de casa, así que, aunque no era su debut con el club, sí la primera vez que jugaba ante los suyos, en su estadio. El partido era el más importante de lo que llevábamos de curso, de modo que no se trataba de uno de esos ratos puramente testimoniales que a veces los entrenadores regalan a los jóvenes para que se vayan fogueando y pierdan el miedo escénico. Todo lo contrario: el momento era clave y el mensaje del míster de confianza clara. La grada reaccionó en consecuencia. Cuando aquel delantero centro de apenas 20 años puso el pie sobre el césped, el estadio, desbordado con más de 50.000 almas, estalló al unísono, jaleándolo.