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No hace falta leer a Bourdieu para saber que, desde antiguo, la cultura ha funcionado como un marcador de clase. Con dinero puedes comprar un reloj Richard Mille como el que llevan los futbolistas o una mansión en Marbella. Sin embargo, pocas cosas exhiben más estatus que tener una librería alicatada hasta el techo con libros de La Pléiade. La propia noción de alta cultura funcionó durante cerca de tres siglos como una frontera invisible y el acceso a los tesoros de la literatura o de la música se administró, no pocas veces, con mano desleal.

En el año 1995, creo recordar, me avisó Rosa Montero de que Sol Gallego iba a llamarme. Se ponía en marcha una edición territorial de EL PAÍS Andalucía y pensaba contar conmigo como columnista. Lo importante no fue solo colaborar con el periódico que representaba desde 1976 la información democrática en España, sino la posibilidad de mantener una relación de amistad con una periodista que admiraba por su trabajo, su honestidad y su capacidad de dirigir la mirada, en cada contexto, hacia las cosas más importantes. Conocí a Sol en Sevilla, nos hicimos amigos, nos contamos la vida. Las conversaciones sobre la actualidad se mezclaron con los recuerdos familiares, mis amores, su madre cubana, su padre matemático y comunista, la relación con Úbeda, la apuesta por una profesión que se situaba en la raíz de la democracia, una necesidad de conocer y abrir ventanas para la reflexión. Las conversaciones en Sevilla, junto a Sol Fuertes, Maruja Torres y Almudena, son recuerdos imborrables, experiencias convertidas en razones de ser y estar.
Con pronunciadas sonrisas y una musiquita alegre como de ascensor, el secretario de Educación de México soltó en redes sociales una de esas noticias que es mejor leer o escuchar dos veces para calibrar el impacto. En un vídeo, anunció que las clases escolares se acortan 40 días y que el 5 de junio, en vez del 15 de julio, los 32 millones de escolares que hay en el país empezarán sus vacaciones de verano de tres meses. Que muchas gracias a “los maestros y maestras, directores y directoras, supervisores y supervisoras…”. Y sobre todo, “a las familias, a las mamás y papás” por, dijo saludando rodeado del resto de autoridades que movían felizmente la mano, “apoyarnos con esta iniciativa”.
Franklin Graham, también conocido como “el pastor de Trump”, visitará Madrid próximamente de la mano de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE), la Alianza Evangélica Española, y más de 900 pastores representantes de otras denominaciones evangélicas, según una publicación suya. Esta menciona nombres prominentes dentro del sector evangélico como Marcos Zapata y Carolina Bueno. La página web del “Festival de la Esperanza” no detalla ninguna información sobre las fuentes de financiación de este evento.

Un total de 16 días de huelga en las próximas cuatro semanas. Una protesta inédita por su dimensión, por el nivel de malestar del profesorado y por la desconexión entre sindicatos mayoritarios y Govern, además por el ambiente tenso creado por el plan de Educación para introducir policías en varios institutos o por la polémica a raíz de la infiltración de agentes en una asamblea de profesores. Y ello cuando quedan seis semanas de curso escolar. En un momento de gran actividad y acelerado (con muchas excursiones y prisas por acabar temarios), pero también de cansancio acumulado, las convocatorias de huelga empañarán este final de curso, si el Departamento no lo impide en el último momento. Este domingo, la consejera de Educación Esther Niubó anunció la convocatoria de ua reunión de la mesa sectorial el jueves para analizar la situación con los sindicatos.
Si los gatos desaparecieran del mundo es una novela escrita por el japonés Genki Kawamura. Cuenta la historia de un cartero al que diagnostican una enfermedad en estado terminal. Un día, al llegar a casa, se encuentra con el diablo, que le ofrece un pacto: le dará un día más de vida por cada cosa que haga desaparecer del mundo. El cartero va ganando tiempo de vida. Un día desaparecen los teléfonos, otro los relojes… así hasta llegar al dilema final: ¿hará desaparecer a los gatos?
Cuando el Girona parecía haber dejado atrás el sufrimiento de un inicio de temporada turbulento, de jornada en jornada en descenso, volvió a asomarse al precipicio. La victoria ante el Villarreal y el empate en el Bernabéu a principios de abril reforzaron la sensación de un equipo más competitivo y unido, capaz de reconstruirse después de pasar varias jornadas como colista a principio de curso. Pero el margen seguía siendo mínimo, y el peso de aquel mal arranque se hizo notar. “La Liga es tan complicada e igualada, que dos o tres resultados negativos hacen que estés en la misma situación que al principio. Pero hemos mejorado mucho”, aseguró Míchel este domingo en la rueda de prensa previa al partido contra el Rayo Vallecano de este lunes.
Al caer la tarde, una plaza cualquiera en Pekín es un hervidero. Después de cenar, que en China sucede en torno a las seis, la gente sale a tomar el aire, dar una vuelta y moverse un poco: el dicho popular habla de dar 100 pasos tras la ingesta para vivir 99 años. En una esquina de la calle Gongti Norte, a un paso del Estadio de los Trabajadores, sede del equipo local de fútbol, el Beijing Guoan, se congregan cada noche animados grupos de baile, ceñudos jugadores de ajedrez chino y aficionados al chasqueo de látigo. Más que una plaza, es un universo microscópico de gente corriente, un lugar idóneo para ―sin ningún rigor científico en un país que supera los 1.400 millones de personas― tomar el pulso a la cuestión política más candente: la visita esta semana a China del presidente de Estados Unidos, Donald Trump —se prevé que sea entre los días 14 y 15—. La temperatura es deliciosa, decenas de personas se juntan bajo los plátanos y la música de baile empieza a sonar.
Mientras los negociadores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) abandonaban Ginebra el pasado 1 de mayo sin lograr cerrar el anexo clave que debía activar el tratado global contra las pandemias aprobado en 2025 —el mecanismo llamado a evitar que en la próxima emergencia sanitaria se repitan los desequilibrios vividos durante la covid—, un brote de hantavirus comenzaba a encender las alarmas internacionales. Al día siguiente, las autoridades sanitarias informaron de varios casos confirmados y sospechosos en el crucero ártico MV Hondius, que había partido de Argentina. La secuencia —fracaso diplomático un día y alerta sanitaria al siguiente— pone en evidencia que la comunidad internacional sigue discutiendo las reglas para afrontar la próxima pandemia mientras los patógenos continúan propagándose sin esperar a los consensos políticos.
La mañana del pasado sábado, un grupo de al menos nueve individuos armados abordó por sorpresa, delante de la costa de la gobernación yemení de Shabwa, un petrolero bajo la bandera de Togo que transportaba unas 2.800 toneladas de diésel. Los asaltantes, que portaban incluso lanzagranadas, tomaron el control del MT EUREKA y lo desviaron hacia el noreste de Somalia, según la Guardia Costera de Yemen. En el barco raptado viajaban 12 marineros egipcios e indios.