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El president Salvador Illa se enfrenta esta semana, si no hay un cambio de guion copernicano, a la misma situación que vivió el expresident Pere Aragonès en 2024: afrontar un debate a la totalidad de los presupuestos sin los votos necesarios. El republicano no superó entonces la prueba y tras la sesión fallida anticipó las elecciones. La gran incógnita es cómo llegará el Govern el viernes a la celebración del debate en el Parlament: si habrá alcanzado un pacto de última hora con ERC, que reclama avances en la cesión del IRPF, y, si no es el caso y las cuentas decaen, si Illa emulará o no a su antecesor adelantando los comicios. El Govern bordea el precipicio y el fantasma electoral vuelve a revolotear Cataluña por más que Illa, como Aragonès, siempre ha insistido en que la legislatura debe durar cuatro años.


La belleza resalta a las personas, pero también puede opacarlas. Para Olatz Schnabel, su arrebatadora belleza nunca fue un problema. “Al revés, lucir bien me ha abierto muchas puertas”, reconoce en conversación con EL PAÍS. “Conozco a mujeres increíblemente guapas que son muy inseguras. De alguna manera, no son capaces de verse bellas. A mí me pasó. De muy joven, no me acababa de ver guapa. Ahora, cuando veo una foto mía de esa época, pienso: ‘Pero si era la bomba. ¿Cómo no me daba cuenta?”, explica sentada en el salón de su casa, un gran ático con vistas al Palacio Real en Madrid. Mientras habla, su perro, Tuno, le lame vorazmente sus zapatos aterciopelados de Manolo Blahnik.
El muy olvidado anterior canciller de Alemania, Olaf Scholz, sentenció: “Ucrania no debe perder, Rusia no debe ganar”. Pero eso era ayer: la correlación de fuerzas, la desigualdad de los contendientes, la imprevisibilidad de las ayudas, hace cada vez más factible que Rusia alcance sus últimos objetivos. La guerra de Ucrania sigue existiendo aunque ahora nuestros ojos y nuestros oídos estén más pendientes de Oriente Próximo.
Cada año por estas fechas escuchamos que los Oscars han perdido relevancia, que no importan a nadie, que son un espectáculo fatuo de una industria decadente mirándose al ombligo. Frases hechas que se ven desmontadas cuando cualquier comentario de un nominado se convierte en titular que da la vuelta al mundo. ¿Por qué estamos debatiendo ahora mismo la relevancia del ballet y la ópera? Durante una charla para universitarios organizada por la CNN y Variety el pasado 21 de febrero, en la que compartía micro con el actor Matthew McConaughey, Thimotée Chalamet —en plena promoción de Marty Supreme, por la que está nominado a mejor actor— afirmó que no le gustaría trabajar en el ballet y la ópera porque son artes que hay que mantener con vida “aunque ya no le importen a nadie”.
A menudo, cuando uno pasea por un barrio colmado de casas históricas y señoriales, se pregunta quién vivirá ahí. Cómo serán sus rutinas, qué vida desempeñarán detrás de esos hermosos ventanales, qué sonido les despertará por las mañanas. En la serie Disclaimer, disponible en Apple TV, el cineasta Alfonso Cuarón convierte la distinguida vivienda por la que transita su protagonista Catherine, interpretada por Cate Blanchett, en un personaje más de la ficción. A medida que avanza la trama, también se desvelan más detalles del asfalto que la rodea; de la coqueta librería en la que descubre el libro del escándalo a la hilera de fachadas de colores que decoran su agonía. Un día a día fuera de lo común que se rodó en las inmediaciones de Westbourne Grove, la arteria comercial que atraviesa Notting Hill, al oeste de Londres.
De un fondo negro emerge la belleza, una ráfaga arcoíris de flores de todos los tamaños. Las hay pequeñas y de pocos pétalos, así como floripondios que se elevan sobre las demás. La pintura Bodegón con alcachofas, flores y recipientes de vidrio fue creada por Juan van der Hamen (1596-1631) en 1627, y durante todos estos siglos ha aportado su alegría a los muros en los que se ha colgado el lienzo —ahora en el Museo del Prado—. Se trata de otro jardín eterno, si es que hay algo que pueda gozar de esa categoría superba, compuesto por una buena cantidad de especies vegetales.

Las líneas amarillas indican lo que gana esa persona en un día. Las líneas rojas indican el precio total de la consulta.
Desde su llegada al banquillo del Real Madrid, Álvaro Arbeloa es un buen ejemplo de lo que es liderar en un entorno BANI (frágil, ansioso, no lineal e incomprensible, por sus siglas en inglés). Sin margen para un periodo reposado de transición, con exigencia de resultados inmediatos y con una evaluación casi al minuto de sus decisiones. En realidad, nada nuevo en el mundo del fútbol, donde los entrenadores siempre han sentido la espada de Damocles sobre sus cabezas si encadenaban varias derrotas. Pero sí un cambio de paradigma que se vive desde hace relativamente poco en el mundo empresarial. En un momento como el actual, en el que pasan tantas cosas en tan poco tiempo. Ya sean, por ejemplo, avances tecnológicos que cambian la forma de trabajo o factores externos que acaban impactando en la operativa de la compañía.

Hay relaciones que, para perdurar, necesitan una pausa. La trayectoria de Choi Soo-yeon (Corea del Sur, 44 años) parece responder a esa lógica. Entró en Naver, la mayor empresa de internet del país, como becaria. Años después se marchó para reinventarse como abogada especializada en fusiones y adquisiciones. Y cuando regresó a la compañía, tras casi una década fuera, la hicieron consejera delegada.