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Observo atentamente mis manos mientras se lavan la una a la otra con una diligencia inaudita. Me asombra la habilidad con la que manipulan el jabón a fin de obtener la cantidad de espuma deseada. Parece que hacen magia con la pastilla, que está mil veces a punto de escurrírseles para estrellarse contra la superficie curva del lavabo. Los dedos de la izquierda se confunden con los de la derecha y al revés, quizá cambian de mano durante el lavado para regresar cada uno a la suya al terminarlo. Mis padres me contaban que esas dos manos, cuando era un bebé, en la cuna, se buscaban con desesperación y que yo mostraba una alegría formidable cuando lograban encontrarse. Lo de buscarse las manos es propio de todos los bebés, pero yo, al parecer, no hacía otra cosa, aunque fracasaba mucho en el intento. Hoy ya se encuentran con una eficacia que tiene algo de pérdida. Cuando naufragaban dando manotazos al aire en el intento de tocarse, había una intensidad sin duda estimulante. El error como una de las formas del deseo. Hoy se alcanzan como si conocieran el camino de memoria, y en ese automatismo hay algo de rutina funcionarial, de hábito lleno de vacío.
Mi hijo tiene 10 años. Somos una familia monomarental. Y todavía clama al cielo que ni el Gobierno central ni el autonómico nos reconozcan oficialmente: sin censo real, sin políticas dignas, invisibilizándonos. Los datos son contundentes: los hogares monoparentales son el único modelo familiar en el que ha aumentado el riesgo de pobreza. Mientras tanto, las familias numerosas disfrutan de beneficios en polideportivos, colegios e incluso en la cesta de la compra en grandes superficies comerciales. ¿Y nosotras? La mayoría somos mujeres que sacamos adelante a nuestros hijos en solitario, sin apoyos institucionales, sin reconocimiento y, cada vez más, al borde del precipicio económico. Conviene aclarar también un error habitual: las familias divorciadas o separadas no son, por definición, familias monoparentales. Cuando existe una obligación legal del otro progenitor de contribuir económicamente, hay dos adultos responsables. La monoparentalidad real es otra cosa: es ausencia total de ese segundo sustento, legal y afectivo. Señores y señoras responsables: seamos serios. Igualar derechos y deberes no es un privilegio; es justicia.

La vista desde la finca de La Talaverona, en Las Rozas de Madrid, es amplia y llena de vegetación. Está ubicada justo al lado de la Dehesa de Navalcarbón, un parque de unas 120 hectáreas donde sobreviven senderos de tierra, encinas y pinos. En este espacio municipal se desarrolla el primer proyecto en España de prescripción verde desde la atención primaria. En los huertos urbanos y antiguas estructuras restauradas, los pacientes forman parte de un programa preventivo de salud mental donde la receta es la naturaleza.


El Desafío Semanal es un reto con diez preguntas sobre informaciones publicadas durante los últimos siete días en los distintos canales de EL PAÍS. Anímate a resolverlo cada viernes y déjanos tus observaciones en los comentarios o escribiendo a juegos@elpais.es. También puedes sugerirnos alguna pregunta (con sus opciones) y valoraremos publicarla. ¿Te animas a resolverlo?

“¿Hay algún motivo para creer que está viva?”. La estadounidense Denise Thiem llevaba más de tres meses desaparecida cuando sus padres enviaron estas palabras al entonces presidente de España, Mariano Rajoy. Lo último que sabían de su hija, de 41 años, es que realizaba el Camino de Santiago en las inmediaciones de Astorga (León). Desesperados y sin avances en la búsqueda, escribieron una carta desde el otro lado del mundo aumentando la presión sobre las autoridades españolas para esclarecer los hechos. Esto se sumó a una investigación policial que ya contaba con varios implicados y cuyo recorrido podrá verse a partir de este jueves en Peregrina. Un caso dividido en dos episodios que estrena la nueva temporada de True crime de Carles Porta en Movistar Plus.

El País Semanal dedica este domingo un número especial a Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny. La gira que lleva el nombre de su último álbum, DeBÍ TiRAR MáS FOTos, recala por fin en España, donde están previstos 12 conciertos, dos en Barcelona (el 22 y 23 de mayo) y diez en Madrid (entre el 30 de mayo y el 15 de junio), con más de 600.000 entradas vendidas.
Volverán “prontísimo”. Así de rotundo se mostró Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, al ser preguntado por el retorno de los conciertos al Santiago Bernabéu. Lo dijo tan solo pocas horas después de que la Audiencia Provincial de Madrid archivara la causa penal abierta por el ruido de los conciertos celebrados en el estadio. Por su parte, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha prometido este jueves “seguridad jurídica” a los promotores de los conciertos: “Hay que entender que vivimos en una ciudad de ruido”. Por su parte, las empresas aseguran que, de ser así, estarían dispuestas a plantearse el retorno de la música en vivo al templo blanco. Mientras, el Ayuntamiento de la capital asegura que “no hay ningún tipo de previsión de cambiar ningún marco normativo” respecto a contaminación acústica.

Se mueve en redes y mucho. Sobre todo durante los últimos tres años: cada vez más jóvenes reivindican las celebraciones populares, entre ellas, San Isidro. Lo notan las asociaciones castizas de toda la vida, a las que se acercan veinteañeros, algo que antes no ocurría, y surgen nuevas, con afán de cuidar, pero también de modernizar las costumbres. En internet lo comparten y en la pradera viven la fiesta patronal con fervor. También hay quienes han encontrado la manera de aunar tradición y vanguardia para hacerla suya. EL PAÍS habla con madrileños ―de cuna y de corazón― de entre 23 y 30 años sobre folclore, arraigo y nuevas formas de ser castizo.

El olor a anís de las rosquillas madrileñas recorre de norte a sur la Pradera de San Isidro. La explanada, tomada estos días por parejas de chulapos que bailan chotis, familias que pasean sin prisa y jóvenes que se encaraman a las atracciones, vive ya los días centrales de unas fiestas que Madrid celebra en honor a su patrón, Isidro Labrador. Superado el ecuador, aún quedan tres jornadas para que la verbena despliegue su pulso más castizo con varios conciertos en la Pradera, la plaza Mayor, Matadero y los jardines de las Vistillas.

En pleno corazón de La Latina, junto a la monumental basílica que le da nombre y lejos del bullicio inmediato del centro, los jardines de San Francisco se han consolidado como uno de esos rincones que Madrid parece reservar para quien sabe detenerse. Situado sobre una pequeña meseta de 4.200 metros cuadrados, este espacio verde ocupa el solar del antiguo convento de San Francisco y ofrece una de las panorámicas más singulares de la ciudad: una ventana abierta al oeste madrileño que, al caer la tarde, regala algunos de los atardeceres más celebrados de la capital.
Su principal singularidad está en su transformación botánica. Lo que durante años fue la conocida Dalieda de San Francisco pasó a convertirse en un jardín de rosales con 21 variedades distintas, elegidas por su mejor adaptación al clima madrileño y por una floración especialmente intensa entre mayo y junio, cuando el recinto alcanza su máximo esplendor. A ese paisaje se suma el grupo escultórico El sueño de San Isidro, obra de Santiago Costa fechada en 1952, que representa al patrón de Madrid recostado mientras un ángel posa su mano sobre él, un guiño artístico que conecta el jardín con la memoria simbólica de la ciudad.
El hallazgo casual de una docena armas de fuego de guerra en el maletero de un coche en Girona va camino de convertirse en la mayor aprehensión de este tipo de armamento por parte de los Mossos. La policía catalana ha comprobado que son armas reales y que funcionan, según fuentes policiales, y ahora están pendientes de que balística confirme definitivamente si, como parece, se trata del modelo AK-74. Los agentes buscan ahora dos personas que entraron a Cataluña por Francia, y que huyeron del lugar cuando fueron sorprendidos por una patrulla, en un área de descanso de la AP-7. Todo apunta al tráfico de armas vinculado al crimen organizado, explican fuentes policiales, que admiten, sin embargo, que la investigación todavía está en ciernes.