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China ha vuelto a exhibir músculo cibernético con la celebración este domingo de un medio maratón entre robots y humanos en Pekín. Conviene aclarar de antemano una cosa: no ha sido una competición justa. El primer humanoide ha corrido tan absurdamente rápido que ha pulverizado todos los registros de velocidad de nuestra especie. “¡Vamos, Shandian!”, le gritaban en el kilómetro 11 de la carrera decenas de personas congregadas a primera hora de la mañana en torno a una curva para ver el espectáculo.
La primera pregunta llega como un pacto, como si ella se la hubiera hecho desde siempre, o como si estuviera condenada a responderla toda la vida.


Zohran Mamdani, socialista, musulmán y novato en política, llegó en enero a la alcaldía de Nueva York, la ciudad más grande de Estados Unidos y la cuna del capitalismo contemporáneo, con la promesa de arrebatar la ciudad a los fondos de inversión y los grandes magnates para devolvérsela a sus habitantes. Esta semana, al concluir el periodo de gracia de los 100 primeros días, dio un paso para cumplir su palabra: en las redes sociales, su hábitat natural, anunció un impuesto anual a los dueños de segundas residencias de más de cinco millones de dólares, que en Nueva York son muchos: oligarcas rusos, jeques del petróleo y grandes fortunas globales.
La política económica del Gobierno de coalición ha sido muy criticada por los empresarios españoles. “Intervencionista”, “contraria a la unidad de mercado”, “propia de regímenes autoritarios”, “asfixia normativa” o “trilera” son conceptos empleados por la CEOE para definir distintas propuestas del Ejecutivo en los últimos años. Esa críticas no se han repetido ante el instrumento para la regularización masiva de extranjeros pactada con Podemos, aprobada en el último Consejo de Ministros y que prevé formalizar la situación de en torno a medio millón de personas que ya residen en España. La organización que preside Antonio Garamendi no ha emitido un comunicado para valorar la medida, que apoya con algunas reservas, frente al respaldo entusiasta de la mayoría de patronales sectoriales consultadas por este periódico. La construcción, el campo, la dependencia, la hostelería o el transporte se frotan las manos ante las potenciales contrataciones que facilitará la regularización y que, consideran, ayudarán a sus negocios.

UGT valora “positivamente” la propuesta de regularización de extranjeros. “Desde el punto de vista humano y de derechos, ninguna persona es ilegal”, indica el sindicato liderado por Pepe Álvarez en el comunicado que emitió al conocerse la decisión. “La regularización es un paso para afrontar la gran bolsa de empleo irregular que existe en nuestro país, que es estructural, parte del sistema de acumulación de beneficios en algunos sectores y genera espacios de explotación laboral”, agrega UGT, que reclama dotar de recursos extraordinarios a los servicios públicos de extranjería.
CC OO también reacciona con entusiasmo a la regularización. “En la derecha son perfectamente conscientes de que las personas sin papeles son vulnerables. Y no quieren ciudadanos, quieren esclavos. Es más fácil explotar a un temporero cuando no te puede denunciar”, dijo recientemente el jefe de CC OO, Unai Sordo. Considera que algunas patronales están de acuerdo con este tipo de regularizaciones porque “saben que pueden ser una herramienta para tirar a la baja los salarios”. “Esto hay que evitarlo y se puede evitar. Hay que garantizar la aplicación de convenios colectivos y esto se hace mejor si están legales que irregulares. Es un desafío de país que requiere intensas políticas públicas”, añadió. El sindicato ha anunciado que habilita sus sedes para ayudar a los migrantes que pidan la regularización y que activará vías de información telemática.
“¿Quieres que el precio del petróleo se mantenga por encima de los 60 dólares? En realidad quieres que se mantenga por encima de los 60, pero por debajo de los 90 dólares", dice Tommy Norris, el personaje interpretado por Billy Bob Thornton en la popular serie de televisión Landman, una de las producciones más exitosas de Paramount, basada en las peripecias de los trabajadores del sector petrolero de Texas. “No me malinterpretes: a 90 seguimos ganando dinero a espuertas, pero la gasolina se dispara por encima de los 3,50 dólares por galón. Y eso empieza a apretar el bolsillo”, prosigue Bob Thornton, en una de las escenas de la serie más viralizadas en redes sociales durante las últimas semanas. “Si llega a los 100 dólares, cada producto en Estados Unidos tiene que reajustar su precio. 78 dólares el barril. Eso es casi perfecto. Sí, genera suficientes ganancias como para seguir explorando. Pero no duele tanto al repostar”. El diálogo, escrito por uno de los mejores guionistas de Hollywood, Taylor Sheridan, refleja a la perfección la situación actual de la industria petrolera estadounidense.

A inicios de siglo, cuando se mudó a España con 28 años, Alina Tudose se sintió invisible. Esta enfermera, que ahora tiene 53, tomó un bus en el año 2000 desde Buzau —en el sureste de Rumania— y arribó a Castellón, en la Comunidad Valenciana, con un visado alemán que le había costado mil marcos (unos 500 euros). Llegó solo con un trozo de papel y un número de teléfono, sin hablar ni comprender el idioma. “No existía, era invisible. Y eso que mido 1,78”, cuenta. Para remediarlo, aprendió español limpiando casas, fregando hoteles y cocinando en bares, los trabajos con los que se ganaba la vida. Fueron casi cuatro años de “desesperanza y frustración” hasta que logró homologar sus estudios como sanitaria. “Fue una alegría enorme”, dice Tudose, quien ahora lleva 25 años viviendo en el país del que hace un mes por fin es ciudadana.


El cerebro de una mosca tiene el tamaño de un grano de arena, pero la neurocientífica española Lucía Prieto Godino está convencida de que ese órgano diminuto esconde claves del colosal sistema nervioso humano, capaz de crear El Quijote, la vacuna de la viruela y la pirámide de Keops. La investigadora, nacida en Madrid hace 42 años, dirige en el Instituto Francis Crick de Londres su propio laboratorio, dedicado a estudiar los circuitos neuronales: las conexiones entre células de las que dependen los pensamientos, los recuerdos y los comportamientos. “En los últimos años hemos aprendido muchísimo sobre cómo funciona el cerebro, pero todavía no entendemos casi nada sobre cómo evoluciona. Esa es la gran pregunta de nuestro laboratorio”, proclama.
