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Faltaban apenas unas horas el viernes pasado para la presentación en el Espacio Telefónica de Madrid de Donde el agua trabaja, la novela ganadora del I premio Internacional de Novela Breve Almadía Ventosa-Arrufat. El libro había llegado hace unos meses a las tiendas de México, Colombia y Argentina y desembarcaba ahora en España. El autor premiado con 20.000 euros, David Silva Rojas, peruano de 46 años que ha vivido dos décadas en Japón y es abogado, se había desplazado a Madrid y tenía previsto seguir la gira de presentación este mes de octubre por Barcelona, Sevilla y Cádiz. Pero el plan se truncó abruptamente cuando EL PAÍS dio la noticia de que su libro está escrito por IA al 99%, según el detector Pangram, como pudo comprobar este periódico.

La carta al director que envió Carolina Alguacil a EL PAÍS el 21 de agosto de 2005 sirvió para acuñar el término mileurista, muy utilizado a partir de ahí como etiqueta de un colectivo con muchas dificultades para tener una vida plena con ese salario. Esa misiva podría ser firmada hoy por cientos de miles de jóvenes. Y no tan jóvenes. Lo único que cambiaría sería el origen numérico del concepto, que con la inflación acumulada (60%) en estos 20 años los convierte en milquinientoseuristas o su variante más fotogénica en redes, milquini. El salario mediano —el más ilustrativo porque, a diferencia de la media, que mezcla cifras muy altas y muy bajas, este indicador divide en dos la distribución de los salarios y fija el umbral con la mitad por debajo y la otra mitad por encima— se situó en 2.001,4 euros en 2024, el último dato publicado. Dependiendo de la retención fiscal, supone entre unos 1.500-1.600 euros netos al mes.

Han pasado 640 días desde que Donald Trump prestó juramento en el Capitolio en un discurso grandilocuente en el que proclamó: “La Edad de Oro de Estados Unidos comienza justo ahora. A partir de hoy, nuestro país prosperará y volverá a ser respetado en todo el mundo”. Casi dos años después, si los sondeos no fallan, está a punto de sufrir una histórica derrota en las elecciones de medio mandato que se celebran el próximo 3 de noviembre debido al descontento de las familias estadounidenses sobre la situación económica. La inflación, los aranceles y la guerra contra Irán explican la gran decepción que se extiende desde una costa a otra de Estados Unidos. Un sentimiento que ha contagiado a las zonas rurales del Medio Oeste y el Sur del país, donde los demócratas no gobiernan desde hace casi un siglo, como Kansas o Mississippi. El malestar de los estadounidenses con la situación económica contrasta con las grandes cifras que sitúan al país como una de las potencias que más crece.
La inteligencia artificial está protagonizando la mayor revolución económica de la historia. Nunca se había destinado tanto dinero en tan poco tiempo a desarrollar una nueva industria, ni siquiera en la revolución del ferrocarril de finales del siglo XIX o en la era de la burbuja de las puntocom. La inversión estimada que los grandes laboratorios de IA hasta 2032 ascenderá a 10,3 billones de dólares, una cantidad que representa el 3,6% del PIB, según un reciente estudio del Stijn van Nieuwerburgh, publicado por la Brookings Institution.
El Mapa de Centros de Datos de Estados Unidos, que recopila la información sobre esta actividad, tiene registrados 5098 instalaciones y proyectos en el país: 3172 operativos, 400 en construcción y 1199 planificados, con una capacidad de 395,1 GW. Se prevé que solo este año, la inversión en IA alcance en Estados Unidos el 1,9 % del PIB, según estimaciones de Goldman Sachs.
El sector está teniendo un impacto evidente en la economía, pero también ha provocado malestar social por los efectos nocivos que suponen estas instalaciones. “La mayor parte del gasto de capital, que este año podría alcanzar los 800.000 millones de dólares, va destinada a la construcción de enormes centros de datos”, remarca Jared Franz, economista de Capital Group. “Este nivel de inversión ofrece un fuerte impulso a la economía estadounidense. De hecho, creo que no estamos valorando en su justa medida el impacto que podría tener el auge de la inteligencia artificial”.
Franz cree que se podría estar infravalorando el crecimiento del PIB entre 0,5 y 1 punto porcentual. Las grandes compañías están inmersas en una alocada carrera de inversiones, que está llevando a la industria a protagonizar algunas a Bolsa más rimbombantes de la historia. Los analistas empiezan a hablar del riesgo de burbuja, con un ecosistema de empresas endeudadas y con estrechos vínculos entre ellas.
Las autoridades, sin embargo, tienen depositadas muchas esperanzas en los robustos aumentos de productividad que supondrá la inteligencia artificial cuando la industria esté plenamente desarrollada.
Las llamas iluminaban en la noche del viernes el cielo de Berchtesgaden, municipio turístico de los Alpes alemanes conocido por albergar El Nido del Águila. La imponente residencia del dictador nazi Adolf Hitler en el monte Kehlstein, a 1.800 metros de altura, ardía por un fuego intencionado, según señala la investigación de las autoridades bávaras. La policía de Baviera, land donde se han producido los hechos, ha informado este sábado de que ha detenido a un sospechoso.
El pasado jueves, el periódico británico The Sun publicaba en exclusiva la denuncia de Thomas Markle Junior, hermano de Meghan Markle, contra su padre por posesión de pornografía infantil. Al día siguiente, y tras protagonizar los titulares en medios de todo el mundo, la duquesa de Sussex emitía un inusual comunicado en el que afirmaba estar “profundamente consternada por las noticias”. En él, también aseguraba que en 2018 fue informada sobre una carta enviada a la Policía Metropolitana y a la Oficina de Protección Especializada de la Realeza. En ella, se alertaba a la esposa del príncipe Enrique “de acusaciones preocupantes e inquietantes contra mi padre” y, según dijo, se le aseguró que “se estaban investigando”. Este sábado, 24 de octubre, la Policía británica ha reconocido que recibió en 2019 una misiva en la que había “varias acusaciones” sobre la posesión de pornografía infantil contra el director de fotografía estadounidense.