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Torrejón de Ardoz se ha colado en las conversaciones de familias y docentes, preocupados porque los niños se achicharran en las aulas y hartos de reclamar medidas que no llegan. En el municipio de 143.526 habitantes ha ocurrido algo sorprendente: el Ayuntamiento, en manos del PP, ha puesto aire acondicionado en los 21 colegios públicos de la ciudad. Lo anunciaron un día antes de las polémicas palabras del consejero de Cultura, Mariano de Paco, sobre el calor en clase. “Es fuente de inspiración”, dijo, y fue aplaudido por sus compañeros de partido. La Comunidad de Madrid defiende que van “poco a poco” y que han hecho mejoras en 450 centros. En la práctica, son las familias, los profesores y los directores quienes hacen frente a las altas temperaturas. Desde sprays de agua a ventiladores pagados de su bolsillo. La falta de acciones a gran escala por parte del Gobierno autonómico deja en manos de los ayuntamientos aplicar ―o no― medidas concretas.



El 13 de junio de 1977, Ana salió de clase y pasó por su casa. “Vamos a ir a ver a Felipe González al Rayo, ¿te vienes?”, le dijo a su padre. “¿Al Rayo? ¡Ni loco!”, respondió él. Faltaban dos días para las primeras elecciones democráticas en España en más de cuarenta años. El PSOE cerraba su campaña en Vallecas. Décadas antes, ese estadio había sido un campo de concentración por el que pasaron más de 9.500 prisioneros. Su padre fue uno de ellos. Y no pensaba volver a entrar ahí.




Es alcalde de un pueblo cacereño de 500 vecinos (Salorino). Y la voz del PSOE en Extremadura desde el pasado 11 de abril. Álvaro Sánchez Cotrina (Cáceres, 39 años) lanzó este martes un discurso contundente y fuera de lo común en tiempos muy polarizantes. Cotrina ofreció al Partido Popular aprobar los Presupuestos de 2026 de la región, que se debaten estos días en la Asamblea de Mérida, a cambio de que cese a los miembros de Vox que integran el Gobierno de la presidenta María Guardiola. “Llega tarde”, zanjó después la portavoz y consejera de Hacienda, Elena Manzano.
La inusual sucesión de borrascas y lluvias torrenciales que golpearon España en marzo de 2025 provocó, entre muchos otros efectos, una gran crecida del río Guadalete que inundó parte de su cuenca en la provincia de Cádiz y obligó a desalojar a cientos de personas. Poco después, el Hospital de Jerez atendió un goteo de habitantes de la zona afectados por una infección grave y poco frecuente, la leptospirosis, que históricamente ha provocado epidemias en países tropicales asociadas a catástrofes e inundaciones.
Considerado el evento astronómico del siglo en España, porque será total en casi el 40% de su territorio, el eclipse solar del 12 de agosto tiene el inconveniente de que sucederá demasiado cerca de la puesta de sol, en torno a las ocho y media de la tarde. Eso hará fácil que montañas y hasta pequeñas elevaciones del terreno en el horizonte, además de árboles y edificios, nos puedan tapar la visión del fenómeno; sobre todo, en el este peninsular y Baleares, pues allí el sol estará aún más bajo durante el máximo del eclipse.


Ana Conseglieri (Jaén, 48 años) es jefa de Sección de Psiquiatría del Hospital Universitario Infanta Cristina de Parla, y presidenta de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN). Llega a la entrevista después de una mañana en consulta y con un discurso que hilvana mientras bebe un café americano. Autora de varios libros sobre la historia de la psiquiatría en el franquismo, asegura: “La atención que ejercemos en la salud mental es el resultado de la justicia social que tiene nuestra sociedad y nuestro país. Y las instituciones necesitan entender que debemos rescatar la memoria de nuestro país, los silencios y todas las experiencias traumáticas para poder abordar un futuro”.
¿Qué dicen los chatbots cuando se les pregunta por España? Dicen, claro, muchas cosas. Pero algunas las dicen más veces. La IA no da una imagen equilibrada de España, sino que ofrece un mapa lleno de jerarquías. Hay cuatro comunidades autónomas que son España por encima de todo, por este orden: Cataluña, Madrid, Andalucía y País Vasco. En otras preguntas también tienen cierto peso la Comunidad Valenciana y Galicia. A partir de ahí, otras regiones aparecen menos o lo hacen por una puerta estrecha, con tópicos que sirven casi como su único motivo: turismo, vino, huerta, agua, despoblación, el Camino de Santiago, minería, paisaje verde, dehesa o España vaciada.

Tenía cinco años cuando estalló la Segunda Guerra Mundial y 11 cuando un general le mostró un baúl lleno de fotos con las atrocidades de aquel salvaje conflicto. Paolo Gasparini (Gorizia, Italia, 92 años) llegó a Venezuela siguiendo a su padre y a sus hermanos en 1951, y hoy recuerda que un libro de poemas de Pablo Neruda, Canto general, con el que regresó a Italia, funcionó como un sortilegio. Tres años después acabó por fijar su residencia en el país sudamericano y por definir su vocación como fotógrafo en lo que él llama “los Tristes trópicos”.

Aún son los representantes del otro Dios en la tierra. Hace exactamente medio siglo sus Satánicas Majestades visitaron España por vez primera. Una década después de los conciertos de los Beatles en pleno desarrollismo franquista, The Rolling Stones actuaron en la plaza de toros Monumental de Barcelona. Son mundos distintos. Del elegante público yeyé que había enseñado el NO-DO en blanco y negro cuando cantaron trajeados los cuatro de Liverpool se había pasado a una juventud más pasota y fumeta, como muestra una grabación amateur. El 11 de junio de 1976, la Transición atravesaba un momento crítico: el rey Juan Carlos I había regresado de un viaje trascendental a Estados Unidos y Carlos Arias Navarro agonizaba en la presidencia. El show tuvo algo del espíritu lampedusiano del momento. Glamur decadentista en un país que hasta ese momento había quedado fuera del circuito de las grandes giras.
El protagonista de The Boroughs (Netflix), curiosísima pirueta narrativa que recupera el universo cerrado para el género que reinó en los ochenta —el terror soft de aventuras—, es un hombre de edad avanzada, Sam Cooper (un insustituible Alfred Molina), que acaba de mudarse a un utópico complejo para jubilados. Lilly (Jane Kaczmarek), su mujer, ha muerto de repente. Se desplomó una noche mientras canturreaban abrazados Thunder Road de Bruce Springsteen. El puzzle que había estado haciendo saltó por los aires y de repente hubo piezas por todas partes. Piezas que no casualmente reaparecen en ese otro universo en el que Cooper se resiste a encajar al principio —el propio The Boroughs— pero del que no tarda en convertirse en pieza fundamental. ¿Le estaba el complejo esperando para atacar? Un momento, ¿ese sitio ataca?

