Home Investigacion en Intelligencia Artificial y Desarrollo de Algoritmos Desarrollo de Energia Nuclear y Avances en Fisica Nuclear Innovacion en Tecnología de Vanguardia

Después de tres años sin estrenar un circuito nuevo, la Fórmula 1 comienza la cuenta atrás para que sus bólidos echen a rodar en el Gran Premio de España de Ifema. Faltan apenas 40 días y aún queda muchísimo trabajo por hacer. Los sonidos de grúas, choques de metales del montaje de gradas y las nubes de polvo levantadas por el incansable trabajo de los obreros bajo el tórrido sol de Madrid envuelven el recinto de Ifema y la zona del barrio de Valdebebas.


Recordar medio siglo no es fácil, pero más difícil es olvidarlo, sobre todo si está repleto de noches épicas en un lugar tan insólito como Ibiza, donde cada día, durante medio año, pinchan los mejores DJ del planeta. Es el caso de la discoteca Amnesia, que este 2026 cumple 50 años y lo está celebrando por todo lo alto, sacando a la luz parte de su increíble historia, inevitablemente ligada a la leyenda hedonista de las Pitiusas. Y es que esta isla en particular es como el Woodstock español, una especie de ensoñación cargada de nostalgia, un trozo de tierra de fama mundial que leyendas como Freddie Mercury elegían para celebrar fiestas que todavía hoy son recordadas. “Cualquier persona que lleve muchos años en la isla te dirá que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero desde el punto de vista económico y de repercusión internacional, desde la pandemia no ha parado de crecer. Los clubes facturan más que nunca, los DJ son más famosos que nunca y la isla está sumida en un crecimiento que puede llegar a ser excesivo”, explica un relaciones públicas que ha trabajado muchos tiempo sobre el terreno.




Este será uno de los meses más flojos en cuestión de series de los últimos años. Agosto siempre ha sido un mes de transición, a medio camino entre los títulos pensados para el verano, que se estrenan hacia junio y julio, y las novedades de la temporada otoñal, que aguardan su turno en septiembre y octubre. El entrenador de fútbol más famoso de la ficción televisiva, Ted Lasso, regresa este mes con una cuarta temporada. También este mes se completará la historia de Macondo en formato serie. Y los superhéroes Green Lanterns cobran vida con Damon Lindelof a los mandos de la adaptación.

Harlan Coben, un señor de Nueva Jersey que escribe novelas de misterio como otros hacen churros, es el nuevo dios de Netflix. Aunque no hayan leído ninguno de sus libros —donde los amigos se hacen enemigos, y los enemigos, amigos, en mareantes y continuos giros que mantienen al lector tan pendiente de la próxima vuelta de campana de la trama que no le da tiempo a valorar si está leyendo una obra maestra o una basura del tamaño de un vertedero—, casi seguro habrá caído en alguna de las adaptaciones que la plataforma de la N grande ha producido. La premisa general es: ¿y si tu marido/vecino/jefe/amigo/hijo/colega no es quien parece ser? La pregunta suena intrigante, pero es una obviedad. Por supuesto que tu marido/vecino/jefe/amigo/hijo/colega no es quien parece ser. Nadie lo es. Menudo aburrimiento si lo fuéramos: el mundo no se distinguiría de Twitter.
Hay un número que los neurocientíficos llevan décadas mirando con fascinación y perplejidad: 90. Es el porcentaje de humanos que, en cualquier cultura, época estudiada y rincón del planeta, usan preferentemente la mano derecha. Ese 90% es una cifra tan estable, tan universal, tan redonda y tan extraña que la pregunta siquiera no es por qué existen zurdos. Es por qué hay tan pocos, y de forma tan consistente, en el tiempo y en el espacio.

¿Has comido bien? ¿Tienes un rato? Entonces, pon el móvil en modo avión, túmbate y duerme. Arráncale a tu jornada un momento de suspensión. Un dominio pleno sobre ti mismo. Para. Descansa. No pasa nada. Échate una siesta. No calcules el tiempo, dale el lujo a tu cuerpo de que decida por ti el momento en que volver a abrir los ojos. En justa recompensa a que ha sido él, no tu voluntad, quien decidió cerrarlos. El sofá del salón está bien, con la tele baja, aunque, mejor, apagada. Preferible el cuarto, tu cama, tu colchón, ligero de ropa o como decía Camilo José Cela, por qué no, una de pijama, padrenuestro y orinal. Pero también en la playa, tendido en el campo, a la sombra de un árbol, con el murmullo del viento o las olas del mar. Sueña si quieres, de hecho vas a soñar, pero mejor no interrumpas ese rato con pesadillas o interferencias desconcertantes. Cuando despiertes, si estás de vacaciones, nadie sospechará de ti. Pero si andas en periodo activo, arréglatelas para hacerlo igual, sin complejos, ajeno a cualquier atisbo de culpa. La siesta no es un invento, es una necesidad. Si no lo percibes así, probablemente actúas contra natura. O te engañas imbuido en otro sueño equivocado de autorrealización por medio del destajo que probablemente nunca llegará...
Es 5 de agosto de 1996. Daniel Ducruet, entonces marido de Estefanía de Mónaco, llega a una lujosa villa en Cap de Villefranche, a solo cinco kilómetros de Niza y a 15 de Montecarlo. Ahí le espera una stripper belga, Fili Houteman, a quien ha conocido unos días antes en el circuito de Spa-Francorchamps, en Bélgica. Lo que sucede después es historia del papel couché y de las realezas europeas, un escándalo del que ahora se cumplen 30 años. El marido de la princesa no solo le fue infiel, sino que su traición quedó retratada con una escena pornográfica que captó un fotógrafo que aguardaba atentamente a que eso ocurriese. Él no tenía conocimiento de que esa infidelidad estaba siendo capturada, pero el mundo se enteró unas semanas después. A finales de agosto, las revistas italianas Eva Tremila y Gente publicaron esas imágenes; en España, Interviú fue quien las compartió. La polémica estaba servida y el divorcio ya se cocinaba en Mónaco.

Cientos de coches rugen en la rotonda del barrio de Adjamé. En los márgenes del caos, decenas de vendedores intentan colocar una funda de móvil o un paraguas a transeúntes y conductores. En su deambular, pisan sobre los restos de casas demolidas: aquí las baldosas cerámicas de un suelo de baño, allá un par de escalones que no conducen a ningún lugar.


La que antaño fue una reivindicación de los amantes de la cultura rave es ahora una de las grandes tendencias de los clubes: limitar la presencia de los teléfonos móviles en sus espacios. Son cada vez más las salas que restringen grabaciones y fotografías. Algunas cuentan con taquillas en las que guardar los móviles, otras colocan una pegatina en la cámara del teléfono y otras, en un gran acto de fe, solo piden que no se hagan fotografías ni vídeos y confían en la bondad de los asistentes.
Hay vida más allá de Marbella, parece haberse dicho el gran lujo global, pues, una vez conquistadas Barcelona, Madrid y las islas Baleares, ha puesto rumbo a Sevilla, donde las cadenas hoteleras Four Seasons, Thompson y Serras Collection se disponen a abrir hoteles entre este año y el siguiente. También pone los ojos en Granada, con la apertura del Gran Hotel Claridge Granada, un cinco estrellas gran lujo que abre sus ventanales a la catedral y ofrece una perspectiva inusual del monumento, casi única en la ciudad. Nadar en su piscina es sumergirse casi literalmente en la que es, según varios historiadores del arte, la catedral perfecta del Renacimiento español.