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El silbido de los vientos de montaña resuena por las frías callejuelas de Kibber, un remoto pueblo en Spiti, un desierto frío de gran altitud situado en el Himalaya indio, a más de 1.600 kilómetros de Nueva Delhi. Es una mañana de principios de abril. En el patio de la escuela del pueblo, un grupo de niños juega al críquet. Cerca de allí, con las montañas nevadas como telón de fondo, las mujeres del pueblo inspeccionan sus campos de cultivo, fríos y áridos. Una de las mujeres, Chhering Lanzom, cuenta que lleva toda su vida dedicándose a la agricultura en Kibber, mientras quita la hierba seca del suelo para prepararlo para su labranza.
Últimamente se oye mucho mencionar la trampa de Tucídides, una teoría a la que se recurre para explicar la situación geopolítica actual. Tucídides fue un alto mando militar ateniense durante el largo conflicto que enfrentó a Atenas y a Esparta por la hegemonía del mundo helénico. En su obra Historia de las Guerras del Peloponeso, plantea que este largo enfrentamiento fue inevitable por el miedo de Esparta al creciente poder de Atenas. Según la trampa de Tucídides, cuando una potencia emergente rivaliza con otra en declive, la guerra ha sido la respuesta más frecuente a lo largo de los siglos. Los protagonistas actuales de esta trampa son Estados Unidos en el lugar de Esparta y China en el de Atenas, de ahí que la llamada trampa de Tucídides aparezca en casi toda columna de análisis que se precie.
Los Alpes son el territorio ciclista por excelencia. El Tour de Francia ha convertido sus puertos en lugares míticos para los aficionados. Y subirlos a golpe de pedal es uno de los grandes retos para quienes les gusta practicar el deporte de las dos ruedas. Pero también es un territorio mágico para el cicloturismo, esa especialidad entre el deporte y el viaje que consiste en visitar los destinos en bicicleta, pausadamente, con alforjas —es decir, con la casa a cuestas—, al ritmo perfecto que te ofrece este tipo de vehículo, disfrutando del paisaje, oliendo sus aromas, interactuando con la gente, sin ir tan rápido como irías en un coche ni tan lento como lo harías a pie.

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Si hay una tarea que gana en el arte de procrastinar, esa es la de limpiar las brochas y las esponjas de maquillaje. Sabemos que deberíamos limpiarlas con más frecuencia de la que lo hacemos, pero al final, por uno u otro, ahí siguen como si nada. Y es que no es solo por cuidar las herramientas y mantenerlas en buen estado, también porque con el uso continuado se van acumulando restos de maquillaje, grasas y suciedad. Esto es algo que afecta también al resultado del maquillaje y al estado de la piel.




El Real Madrid perdió el viernes contra el Betis su mejor partido y ganó contra el Inter el peor, una función desorientada y desesperante en la que se vio dominado por los italianos y sostenido por Courtois. El equipo de Mourinho se adelantó castigando dos fallos del Inter con sendos goles de Mbappé y Valverde y luego acumuló su propia colección de fallos ante la puerta de Josep Martínez, una colección nutridísima. Y así comenzó el Real su camino en la Champions con una victoria difícil de deducir de lo que vio y sintió el Bernabéu, pero que vale los mismos tres puntos que se le escaparon en La Cartuja en Liga.
A finales de los setenta, cuando la chilena Verónica Uribe y la venezolana Carmen Diana Dearden se aventuraron a crear una editorial infantil en Caracas, prácticamente no existían autores del género a los que pudieran echarle mano. Los ojos estaban puestos en Europa y Estados Unidos, pero ellas, que habían crecido leyendo a los grandes del boom latinoamericano, querían volcar la mirada al entorno de la región. Que los niños se empaparan de sus ciudades, personajes y cultura a través de libros con imágenes atractivas. Como la escasa oferta existente estaba cargada a educar desde la mirada de un adulto, acudieron a la tradición oral y a la poesía. La puerta de entrada fueron los pueblos originarios de Venezuela y desde ahí comenzaron a elaborar textos desde la mirada inexperta de los pequeños lectores. La fórmula vanguardista dio resultado. La editorial Ekaré lleva casi medio siglo alimentando bibliotecas, salas de clase y estanterías de casas en distintos rincones de América, y este martes ha recibido el reconocimiento al Mérito Editorial de la Feria del Libro de Guadalajara “por ser un referente en el mercado editorial infantil en Iberoamérica”.