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Después de casi 25 años, se culmina la construcción del Archivo Histórico Municipal de Granada. Esta difícil intervención, obra del arquitecto Luis Feduchi, supone una de las últimas actuaciones contemporáneas de relevancia en la ciudad de la Alhambra, llevada a cabo en el Carmen del Negro, histórica finca situada en la Cuesta del Chapiz, en el barrio del Albaicín.
Harlan Coben, un señor de Nueva Jersey que escribe novelas de misterio como otros hacen churros, es el nuevo dios de Netflix. Aunque no hayan leído ninguno de sus libros —donde los amigos se hacen enemigos, y los enemigos, amigos, en mareantes y continuos giros que mantienen al lector tan pendiente de la próxima vuelta de campana de la trama que no le da tiempo a valorar si está leyendo una obra maestra o una basura del tamaño de un vertedero—, casi seguro habrá caído en alguna de las adaptaciones que la plataforma de la N grande ha producido. La premisa general es: ¿y si tu marido/vecino/jefe/amigo/hijo/colega no es quien parece ser? La pregunta suena intrigante, pero es una obviedad. Por supuesto que tu marido/vecino/jefe/amigo/hijo/colega no es quien parece ser. Nadie lo es. Menudo aburrimiento si lo fuéramos: el mundo no se distinguiría de Twitter.

¿Has comido bien? ¿Tienes un rato? Entonces, pon el móvil en modo avión, túmbate y duerme. Arráncale a tu jornada un momento de suspensión. Un dominio pleno sobre ti mismo. Para. Descansa. No pasa nada. Échate una siesta. No calcules el tiempo, dale el lujo a tu cuerpo de que decida por ti el momento en que volver a abrir los ojos. En justa recompensa a que ha sido él, no tu voluntad, quien decidió cerrarlos. El sofá del salón está bien, con la tele baja, aunque, mejor, apagada. Preferible el cuarto, tu cama, tu colchón, ligero de ropa o como decía Camilo José Cela, por qué no, una de pijama, padrenuestro y orinal. Pero también en la playa, tendido en el campo, a la sombra de un árbol, con el murmullo del viento o las olas del mar. Sueña si quieres, de hecho vas a soñar, pero mejor no interrumpas ese rato con pesadillas o interferencias desconcertantes. Cuando despiertes, si estás de vacaciones, nadie sospechará de ti. Pero si andas en periodo activo, arréglatelas para hacerlo igual, sin complejos, ajeno a cualquier atisbo de culpa. La siesta no es un invento, es una necesidad. Si no lo percibes así, probablemente actúas contra natura. O te engañas imbuido en otro sueño equivocado de autorrealización por medio del destajo que probablemente nunca llegará...
Es 5 de agosto de 1996. Daniel Ducruet, entonces marido de Estefanía de Mónaco, llega a una lujosa villa en Cap de Villefranche, a solo cinco kilómetros de Niza y a 15 de Montecarlo. Ahí le espera una stripper belga, Fili Houteman, a quien ha conocido unos días antes en el circuito de Spa-Francorchamps, en Bélgica. Lo que sucede después es historia del papel couché y de las realezas europeas, un escándalo del que ahora se cumplen 30 años. El marido de la princesa no solo le fue infiel, sino que su traición quedó retratada con una escena pornográfica que captó un fotógrafo que aguardaba atentamente a que eso ocurriese. Él no tenía conocimiento de que esa infidelidad estaba siendo capturada, pero el mundo se enteró unas semanas después. A finales de agosto, las revistas italianas Eva Tremila y Gente publicaron esas imágenes; en España, Interviú fue quien las compartió. La polémica estaba servida y el divorcio ya se cocinaba en Mónaco.
Siempre ha habido secretas simpatías entre los gatos, la soledad, los libros y el silencio. Los príncipes de este mundo se han hecho retratar con perros y caballos, mientras que el gato quedó para posar en el regazo bien acolchado de los cardenales. Es animal de interior, y todavía hoy una biblioteca será más biblioteca si un gato se pasea por entre los lomos de los libros con indiferencia de dama de bolero. Según Von Betchen, “el gato se parece a lo que los escritores querrían ser”: es decir, gentes independientes y caracteres sin sobresaltos. Y aún podríamos añadir: tanto a los escritores como a los gatos les gusta el mismo tipo de vida, sofá orejero por el día; escapada y aventura al caer la noche.

Queda por delante un mes de arena, agua, crema solar y bañador, y todos sabemos que el sol y el chapoteo son sinónimos de un hambre inexplicable. Para que no pases tu jornada de playa o piscina sin buenas provisiones hemos recopilado una serie de recetas de ensaladas y bocadillos que se transportan fácilmente y sin perder ninguna de sus cualidades. Te recomendamos encarecidamente que conserves tu comida en una neverita para evitar que bacterias y otros microorganismos canten alegremente “vamos a la playa calienta el sol chi ri bi ri bi po po pom pom“.








Cuenta Marion Cotillard (París, 50 años) que la primera vez que visitó Biarritz “fue con un novio, con veintitantos”. Este junio, en plena ola de calor, regresó a esa localidad costera del suroeste de Francia para entregar un premio a Isabelle Huppert en la cuarta edición del Festival de Cine de Biarritz Nouvelles Vagues, patrocinado por Chanel (firma de la que es imagen desde 2020), y centrado los nuevos creadores. “Queremos brindar a estas voces emergentes el espacio, la visibilidad y la confianza que necesitan para despegar”, explicaba Jérôme Pulis-Etchevers, presidente del certamen. Cotillard, que ganó el Oscar a los 32 por La vida en rosa, sabe lo importante que es ese apoyo: creció en una familia bohemia con padres curtidos en las artes escénicas y ha triunfado en Hollywood, pero en sus inicios se planteó dejar la interpretación por miedo a ser encasillada en papeles insulsos.
Una tenue línea une dos de los grandes fenómenos del verano (dejando de lado el Mundial y los incendios): el eclipse de Sol y la Odisea. Un pasaje del poema de Homero —convertido en fenómeno de masas gracias a la película de Nolan— parece hacer referencia a un episodio de ocultación del astro rey como el que nos espera el próximo día 12 de agosto. En el Canto XX de las aventuras de Ulises, en los prolegómenos a la matanza de los aviesos pretendientes de su mujer por parte del protagonista retornado a su reino de Ítaca, un adivino, Teoclímeno, “de aspecto divino”, toma la palabra en medio de la jarana general para advertirles de lo que les espera (versión de Carlos García Gual, Odisea, Alianza, 2013). “De sangre veo regados los muros y los hermosos intercolumnios, y lleno el atrio y rebosante el patio de fantasmas, que se precipitan en su marcha al Hades en tinieblas”. Y aquí viene lo que nos interesa especialmente: “Y el Sol se ha apagado en el cielo, y una maligna tiniebla nos invade”.

Cientos de coches rugen en la rotonda del barrio de Adjamé. En los márgenes del caos, decenas de vendedores intentan colocar una funda de móvil o un paraguas a transeúntes y conductores. En su deambular, pisan sobre los restos de casas demolidas: aquí las baldosas cerámicas de un suelo de baño, allá un par de escalones que no conducen a ningún lugar.



Primer día de agosto y, para muchos, el inicio de las vacaciones. Toca poner en pausa la rutina diaria y dar paso al descanso y el ocio. Es hora para la desconexión, también en el ámbito financiero, algo que, aunque parezca imposible, no lo es. La incertidumbre va a seguir dominando los mercados. Donald Trump continúa presionando con su política de aranceles, y la guerra de Irán mantiene el crudo al alza. Por otro lado, la IA ha despertado dudas que están condicionando las previsiones de muchos negocios, y las compañías se encuentran en el periodo de publicación de resultados del primer semestre.