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En la semana en la que entran unos 50.000 inmigrantes a una ciudad de 83.595 habitantes hay que agradecerle a Dios (o a quien le rece cada uno) que no haya pasado nada peor de lo que ya ha sucedido; de momento, más de setenta muertos, que serán más, y un pedazo de litoral con un lecho marino de cadáveres. Muertes por violencia, de momento, ninguna.
En una reciente entrevista con motivo de su último disco, The Boys Of Dungeon Lane, Paul McCartney tuvo que responder a una de las preguntas más recurrentes de su carrera: si de verdad una vez prendió fuego a un condón. Antes de componer canciones como Yesterday o Hey Jude, el músico fue autor intelectual de uno de los incidentes más sonados durante la etapa de los Beatles en Hamburgo (Alemania), entre 1960 y 1962. “Era un sitio lúgubre, con paredes de cemento. Cuando nos íbamos, como acto de rebeldía contra ese horrible alojamiento, ya que Pete [Best, el batería de entonces] llevaba un condón encima, lo sacamos, lo clavamos y le prendimos fuego”, narró McCartney a la presentadora del programa, mientras masticaba un nugget vegano (el formato de la entrevista era una cita en una pollería). “Arden muy bien, ¿nunca has encendido uno? No has vivido de verdad hasta que prendes fuego a un condón”.
Hay un actor que tiene un papel relevante tanto en La Odisea como en Spider-Man: Brand New Day y no es Tom Holland. Tampoco es Zendaya. La pareja de intérpretes ha protagonizado el verano cinematográfico paseándose de photocall en photocall para promocionar estos dos esperadísimos estrenos, pero hay una tercera persona que, sin acaparar tanta atención mediática como Tomdaya, se ha consagrado como uno de los rostros imprescindibles de la temporada. Se trata de Jon Bernthal (Washington D.C., 49 años), el solemne Menelao de la película de Christopher Nolan, el áspero Punisher en la de Destin Cretton. “Amo su relación y me encanta verlos juntos”, confesó Bernthal sobre sus compañeros de reparto en el estreno de La Odisea, el pasado 14 de julio. “Más allá de todo el éxito que tiene, saber que cuenta con alguien que lo apoya y que puede amar con tanta intensidad me hace muy feliz”, respondió en relación a Holland, a quien conoció hace más de una década en las pruebas para sus personajes de Marvel.
La metáfora es una herramienta imprescindible para explorar lo desconocido. Tras los triunfos de las revoluciones científica e industrial, la metáfora del cuerpo como una máquina iluminó el misterio de los organismos vivos e hizo analizables los mecanismos que posibilitan la vida o que explican la enfermedad. El análisis aislado de los procesos vitales, como si fuesen circuitos y piezas de un artefacto, ha permitido entender cómo una hormona como la insulina regula el azúcar en la sangre o por qué la hipertensión es tan peligrosa para el sistema cardiovascular, salvando muchas vidas por el camino. Y la capacidad para reducir el cuerpo a elementos comprensibles ha hecho posibles descubrimientos que parecían imposibles cuando el cuerpo era un todo enigmático e inabarcable.
Cómo ve la nueva generación de historiadores la Guerra Civil, con temas que se han ido introduciendo en los últimos tiempos. Esto plantea un ensayo coral, con unos cincuenta expertos, la mayoría menores de 50 años y casi la mitad mujeres, cuando se han cumplido 90 años del inicio del conflicto. La guerra civil española: una historia global (Galaxia Gutenberg) ofrece una mirada poliédrica, que incluye aspectos menos estudiados, como la participación de las mujeres, con un capítulo en concreto sobre la violencia ejercida contra ellas en las retaguardias; el consumo de alcohol para afrontar los combates o la hambruna de la posguerra.


Cualquier momento es bueno para tomarse un plato elaborado con sardinas frescas, por motivos variados: están ricas, son relativamente económicas, como otros pescados azules de tamaño pequeño –especialmente en temporada, que es ahora mismo– y van repletas de grasitas beneficiosas, así que siempre cabe una idea más.
Carlos Pujol (Barcelona, 1936-2012) fue uno de los autores que, con una intensa dedicación a la docencia universitaria y a la crítica, marcó una época, junto a poetas coetáneos, también profesores y críticos, como Lluís Izquierdo y Masoliver Ródenas, en la literatura escrita en castellano en Cataluña y con claras resonancias en el resto del Estado. Autor de una poesía meditativa y serena, a veces coloquial, crecida a la sombra de los autores del medio siglo de la Escuela de Barcelona, a cuya zona más joven bordea biológicamente por fecha de nacimiento, dejó a su muerte tres libros inéditos que fueron publicados respectivamente en 2012, en 2014 y en 2021. Se trata de los poemarios Bestiario, Magnificat y Centón de salmos, estos dos últimos con un claro sustrato religioso, algo que le singulariza respecto a los de la generación apuntada. Con eso, los expertos y seguidores de su obra, daban por concluida su aportación a la poesía en castellano hasta que, de modo inesperado y mientras ordenaba su legado documental, la estudiosa Teresa Vallès Botey encontró una colección inédita de poemas, un libro cerrado y con título, Entonces y ahora, que, en una edición coordinada por ella, acaba de publicarse con un atinado y extenso prólogo de Pere Balart (hecho que, extrañamente, no se señala ni en portada, ni en las páginas de guarda del libro).

La Rama es la fiesta más multitudinaria de Gran Canaria, con entre 40.000 y 50.000 personas en su día grande, el 4 de agosto. Agaete, el pueblo donde se celebra, siempre soleado, a veces ventoso, ubicado en la suave curva cóncava que dibuja el comienzo de la celebración, tiene 5.500 habitantes. A las cinco de la mañana, con el cielo lleno de banderines triangulares de colores, un volador señala el inicio del jolgorio. A las diez, otro cohete hace que una marabunta de ramas agitadas entre los tradicionales papahuevos —gigantes y cabezudos— cruce el pueblo hasta el Puerto de las Nieves, donde se depositan en la ermita de Nuestra Señora de las Nieves. Las históricas bandas de Agaete y Guayedra se turnan con otras más recientes. La charanga no se detiene hasta las seis de la tarde. La mayoría no duerme desde el día anterior. El chapuzón, después de un día de jarana ininterrumpida bajo un sol radiante, sabe a revelación.
Buen tono. El año pasado los labiales estuvieron entre los productos que más crecieron en España dentro de la categoría de color: un 3,8% según la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa), hasta los 250 millones de euros. Ayudan a engrosar ese dato todos los lanzamientos que fusionan tratamiento y un velo de color, productos fáciles de usar y gustosos de llevar.
“Alexa, apaga las luces”. “Hey Google, pon música”. La promesa de controlar la casa con la voz llevaba años entre nosotros, pero ¿es real?, ¿hasta qué punto podemos prescindir del móvil, los interruptores o las apps? Lo cierto es que, gracias a la evolución que han experimentado los asistentes inteligentes, la popularidad de estándares como Matter y la inteligencia artificial, el control por voz se ha ampliado a muchísimos dispositivos y con mayores posibilidades: luces, enchufes, termostatos, televisores, aspiradores… incluso se pueden crear rutinas automatizadas.