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En Self Porn (editorial niños gratis), el profesor y escritor Nacho M. Segarra (autor de Ladronas Victorianas o de Sexbook, junto a María Bastarós) se atreve a darle vueltas a la imagen que define el siglo XXI: una dick pic o una fotopolla. O, más allá, sobre la pornificación de absolutamente todo: de nuestros cuerpos y de nuestra forma de relacionarnos con otros cuerpos, incluso cuando no estamos desnudos ni haciendo nada sexual (afirma, por ejemplo, que los modos y costumbres de la pornografía se han filtrado incluso en el activismo online). O tal vez Self Porn simplemente demuestra que la política y la teoría cultural están en absolutamente todo, incluso en lo que hacemos a oscuras en nuestro cuarto con las luces apagadas cuando creemos que nadie nos ve (aunque hay alguien que siempre está mirando).
Aún quedan unas cuantas semanas de verano, y es probable que en algún momento empieces a estar harta –con muchas erres– de hacer todos los sándwiches que te llevas a la playa o a la piscina con mayonesa; o puede, también, que seas perfectamente consciente de los peligros que conlleva la combinación de esta salsa con las altas temperaturas (si no, aquí te lo explica muy bien nuestra compañera Beatriz Robles).

En el caso de Sebastian Stan (Constanza, Rumania, 43 años), el adjetivo “camaleónico” va un paso más allá. No es solo que el actor sea capaz de meterse en la piel de personajes muy diferentes en las películas más taquilleras y reconocidas del momento, sino que es capaz de hacerlo sin llamar demasiado la atención. En 2025 estuvo nominado al Oscar a mejor actor por The Apprentice, y en la gala de los Globos de Oro de ese mismo año optó a dos premios por dos papeles distintos, el de Donald Trump en la mencionada película de Ali Abbasi y el de un actor con neurofibromatosis en A Different Man, que fue el que le dio el galardón. Sus dos últimas apariciones en pantalla han sido en proyectos completamente opuestos, pero exitosos a su manera: uno es Thunderbolts*, la superproducción de antihéroes de Marvel que recaudó 382,4 millones de dólares; el otro, Fjord, un drama independiente del cineasta rumano Cristian Mungiu que obtuvo la Palma de Oro en el último Festival de Cannes. Aun así, Stan tiene la extraña capacidad de seguir manteniéndose siempre en un perfil muy bajo.
La lluvia y el viento arrecian en las inmediaciones del canal Spree, en el centro histórico de Berlín, y Kristine (65 años), en bañador y apoyada sobre una tabla de paddle surf, maldice su suerte. Esperaba poder hacer un poco de ejercicio como acto político junto a la centena de bañistas que se han reunido hoy en el Spreekanal bajo el lema “¡101 años de prohibición!” para derogar una antigua ley que prohíbe el baño en el río.
Es la gran dama del aceite español. Rosa Vañó (Madrid, 63 años), economista de formación, abandonó una exitosa carrera como directiva de Coca-Cola, donde se dedicaba al desarrollo de nuevas líneas de negocio, lanzamientos y reposicionamiento de productos, para dedicarse, junto a su hermano Francisco, al sueño que inició su padre, Luis Vañó: impulsar Castillo de Canena, una explotación olivarera con almazara situada en Canena (Jaén), propiedad de su familia y reconocida con numerosos premios nacionales e internacionales. Anteriormente trabajó en las discográficas Warner Music y Universal, “donde aprendí a gestionar egos y a entender que hay que contar con los medios de comunicación como embajadores y transmisores de la creatividad y el valor añadido de los músicos”. Ejerce también como tesorera de la Real Academia de Gastronomía.
En Nigeria, un diagnóstico de cáncer suele ser una sentencia de muerte. Cada año, casi 130.000 nigerianos reciben este diagnóstico y cerca de 80.000 fallecen a causa de la enfermedad. En Nigeria, en promedio, 33 mujeres por día son diagnosticadas con cáncer de cuello uterino y 22 mueren a causa de esta enfermedad cada día. El problema no es que no existan tratamientos, sino que los nigerianos ―y, en general, los pacientes de las economías en desarrollo― no tienen acceso a ellos.
La escritora argentina Laura Ramos no quería escribir este libro. En realidad, no quería escribir ninguno relacionado con su infancia como hija del trotskista Jorge Abelardo Ramos, intelectual influyente que sería candidato a la presidencia de Argentina, y de Faby Carvallo, trotskista también, bohemia, feminista, impulsora del sindicato de Amas de casa, aunque lo suyo no eran las faenas caseras, sino la militancia y la aventura. Ramos no tenía ningún interés en volver mediante la escritura a aquel desbarajuste de viajes, amantes, clandestinidad, engaños, silencios, conflictos de los padres. Su hogar había sido, como definió en una entrevista, “Woodstock montado en un kibutz”. Pero los niños, en general, no aprecian la vida caótica y arriesgada, sino los afectos seguros, la atención, la estabilidad. Y ella, de adulta, se alejó de aquel mundo todo lo que pudo. También como escritora.

El escritor Javier Reverte afirmaba en su libro El sueño de África (Debolsillo, 2004) que “el viajero nunca puede decir que ha estado en África hasta que no ha alcanzado a verlo”. Se refería al Kilimanjaro, un volcán dormido enclavado en Tanzania que, con sus 5.895 metros de altitud, es el techo del continente. Su cumbre nevada, vigilante de la infinita sabana que lo rodea, representa para muchos un mito geográfico y literario.
Hace apenas unas décadas bastaba con bajar al parque o salir a la calle para que el juego apareciera casi de forma espontánea. No hacían falta grandes planes, juguetes sofisticados ni adultos organizando cada minuto de la agenda. Bastaban otros niños, una pelota, la bici, unas tizas y un poco de imaginación. Todo fluía de manera natural.

Cada vez queda menos para ese vuelo que reservaste hace meses. Desde EL PAÍS Escaparate ya hemos recopilado algunos de los productos imprescindibles para cuando viajas solo o aquellos que necesitas para ir únicamente con equipaje de cabina. En esta ocasión, hemos seleccionado 10 accesorios que pueden resultar muy útiles cuando viajas en avión. Y es que, tanto si el trayecto dura tres horas como 12, hay artículos que merece la pena tener a mano. Además de ser compactos y ligeros, cuentan con miles de valoraciones positivas en el comercio electrónico por su buena relación calidad-precio.









