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Existen ciertos iconos en el universo de la belleza que han traspasado barreras y se han ganado el título de producto de culto por derecho propio. Es el caso de la famosa BB Cream de Erborian. ¿Y si te dijéramos que hemos encontrado una alternativa perfecta para el verano?



Para Christiane Magnani de Alemán, la primera francesa coronada Miss Universo, en 1953, no existen los imposibles.



El gobierno de Abelardo de la Espriella iniciará en cinco días, y lo hará con el interrogante de hasta dónde será un ejecutivo propio de una derecha tradicional que ha gobernado en muchas ocasiones en Colombia, o si se trata de una de nuevo cuño, al estilo de las que han llevado al poder Javier Milei en Argentina, Nayib Bukele en El Salvador, Jair Bolsonaro en Brasil o Donald Trump en Estados Unidos. Sus anuncios, sus intervenciones públicas y, sobre todo, las designaciones que ha hecho de miembros de su gabinete muestran que iniciará con una mezcla de los dos tipos de derecha, en una cohabitación que le permite ampliar sus soportes políticos, pero que también podrá ir trayendo tensiones a lo largo de su cuatrienio.

Esta es la historia de un pueblito que en sus mejores tiempos llegó a albergar a unas quinientas personas. Incluso cuando tenía menos habitantes, sus pasillos, plazuelas y viviendas eran un hervidero de personas atareadas, ropa tendida y olor a potajes. Estas personas tenían los problemas de cualquiera: el dinero y el deseo de dejar bien colocados a los hijos. Lo que les distinguía a todos ellos es que vivían en el Palacio Real de Madrid, que compartían con la realeza y la nobleza, pero con tareas bien distintas. EL PAÍS ha accedido a los documentos, planos y cartas que atesora el Archivo General de Palacio sobre cómo eran sus vidas en la residencia real, desde que esta se levantó a mediados del siglo XVIII hasta el final de la dictadura del general Franco, cuando se marcharon sus últimos moradores.






Cayetana Álvarez de Toledo (Madrid, 51 años) es historiadora, periodista y política; española, argentina y francesa; marquesa y diputada del PP. Plantó por carta a Mariano Rajoy, votó a Ciudadanos y ganó un duelo en diferido a Pablo Casado, que la destituyó como portavoz parlamentaria en 2020. De momento, aún confía en Alberto Núñez Feijóo, que la recuperó para agitar los debates en el Congreso. Tituló su primer libro Políticamente indeseable (2021). El segundo, A los españoles que quieren serlo, lo publica este otoño. La entrevista se realiza en el Hipódromo de La Zarzuela: “Crecí en Argentina, entre choripanes y caballos criollos. Este edificio, muy desconocido, es deslumbrante. Adoro la arquitectura racionalista, que une razón, belleza y verdad”.


Mientras se celebra esta entrevista, a las 12.30 del pasado viernes en su cuartel general de la base aérea de Torrejón de Ardoz (Madrid), la Unidad Militar de Emergencias (UME) está desplegada en Val de Maqueda y Pelayos de la Presa (Madrid), en Burgo Hondo (Ávila) y Vall de Uxó (Castellón), en Fermoselle (Zamora) y Villafranca del Bierzo (León). En total, 700 militares luchando en primera línea contra las llamas y otros 200 de apoyo. Desde hace tres años, el teniente general Francisco Javier Marcos (Toledo, 61 años), un oficial de la promoción de Felipe VI, está al frente de la unidad más demandada de las Fuerzas Armadas, un Séptimo de Caballería al que se recurre cuando la situación se pone realmente fea. El pasado 24 de julio, el Gobierno decretó por vez primera el nivel 3 de emergencia por incendio forestal y el jefe de la UME tomó el mando operativo de la lucha contra el fuego más devastador de la historia de España.


La enorme expectación suscitada por el anuncio de un inicio de diálogo entre el chavismo y la oposición en Venezuela quedó disminuida este sábado, cuando el acercamiento se limitó a una breve llamada telefónica entre Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, y la opositora Dinorah Figuera. Es un paso muy pequeño todavía para un país conmocionado por una emergencia humanitaria, agravada por la tragedia de los terremotos que causaron más de 5.000 muertos, que necesita avanzar de una vez hacia un futuro democrático con pluralidad política real y elecciones libres. Ambas partes se comprometieron a una próxima reunión presencial.

Hasta el domingo son casi 90, según las autoridades ceutíes. Y el dato todavía puede crecer. Como tantas veces, la cifra apenas sirve para ocultar una realidad sobre la que no cabe cómputo ni numeración. Porque el valor de cada vida singular tiende a infinito. Noventa han sido casi, digo, el número de personas que han sucumbido en el asalto a la playa de Ceuta. Murieron ahogados, ateridos de frío, sofocados hasta un último aliento para terminar, como empieza a ser costumbre, en la orilla. Buscaban, suele expresarse así, un futuro mejor. Pero, sobre, todo huían de un régimen despreciable que no duda en arrojar a sus propios ciudadanos al abismo con tal de alimentar una siniestra táctica de política exterior.