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Un sistema autónomo de inteligencia artificial (IA) creó falsas identidades para hacerse pasar por una persona e intentó manipular a humanos durante unas pruebas de seguridad hechas por el Instituto británico de Seguridad de la IA (AISI). Estos sistemas, llamados agentes, estaban impulsados por los dos modelos más avanzados de Anthropic, el Mythos 5, y OpenAI, el GPT-5.6 Sol. El organismo ejecutó 122 intentos de resolver unos escenarios de prueba y en 19 se detectaron acciones no permitidas: 17 las hizo Mythos 5 y solo 2 GPT-5.6 Sol. Estos agentes de IA desobedecieron órdenes expresas de no efectuar estas acciones maliciosas por parte del organismo, que tiene acceso preferente para investigar con estos modelos de IA gracias a un acuerdo con las compañías. “Descubrimos que algunos de los agentes probados habían participado en actividades insistentes y potencialmente dañinas dirigidas hacia personas y organizaciones reales”, resume.

Al acabar una canción, alguien entre el público le entregó un papel doblado por la mitad. Era algo habitual en sus conciertos. Le gustaba que la gente subiera al escenario mientras actuaba, se tomara fotos y le pidiera canciones. Chalino Sánchez era la antiestrella de los corridos, un ranchero más echando desmadre con sus compas. Mientras suenan los primeros compases del acordeón, Chalino desdobla la nota y lee lo que está escrito en el papel sin soltar el micrófono. Son apenas unos segundos. Cuando levanta de nuevo la cabeza, hace una mueca nerviosa con la boca. Se pasa la mano por la frente para limpiarse el sudor que le cae por debajo del sombrero beige de ala ancha. Tiene la mirada perdida, como si estuviera descifrando en un limbo el mensaje que acababa de recibir. Vuelve a doblar el papel, hace una leve señal con la cabeza a alguien a su izquierda y comienza a cantar: “Tengo el alma enamorada nada más de pensar, corazón…”. La mañana siguiente, apareció tirado en un riachuelo. Tenía los ojos vendados, las manos atadas a la espalda y dos agujeros de bala en la nuca.

La reunión de camas es el nombre informal que se le da a la charla que tiene todas las mañanas la dirección del Puerta de Hierro con los jefes de servicio de todo el hospital. En ese rato se revisan los casos más controvertidos y se tratan de solucionar los problemas que hayan surgido. Se habla de los ingresos y las altas que ha habido en Urgencias con una precisión absoluta: el ordenador sabe las horas y los minutos que lleva ingresado cada paciente. Se ocupan de que nadie, en la medida de lo posible, pase allí más de 24 horas. Deben enviarlos a casa o mandarlos a planta para que continúen con su tratamiento dentro del hospital -las urgencias, por su naturaleza, son un lugar de tránsito-. Estas dos últimas semanas, sin embargo, dos personas se han quedado atrapadas en el sistema. Carmelo, un hombre boliviano de 72 años con un tumor incurable, y Ángel, un chico peruano de 18 con discapacidad intelectual, se han quedado varados en Urgencias tanto tiempo que han llegado a convertirse en parte del paisaje.

En medio del barullo del mercado municipal de la isla de Sal, en el turístico Cabo Verde, Jessica Sousa, de 21 años, habla sobre sus sueños mientras asiste a una clase de hostelería. Tiene una hija de dos años y le gustaría poder quedarse en su país y labrarse una carrera vinculada a la restauración. Al otro lado de la ventana, otros compañeros se asoman mientras concluyen sus prácticas de la TUI Academy. Esta escuela trabaja con jóvenes procedentes de comunidades vulnerables de Cabo Verde y de otros países de África occidental para facilitar su incorporación al sector turístico, una de las pocas industrias capaces de absorber mano de obra en las islas.





¿Llevarlo ancho y con calcetines o corto y sin calcetines? Aquí cinco ejemplos de todas las maneras en las que puedes enfrentarte al pantalón corto este verano.
El fuerte de Nossa Senhora da Conceição, en la isla de Ormuz, está acostumbrado a los bloqueos. Sus cañones, ahora oxidados y esparcidos por la playa, ya estaban anticuados apenas 100 años después de la construcción de la fortaleza. Durante poco más de un siglo habían servido para cobrar derechos aduaneros a los comerciantes y llenar los cofres de los reyezuelos locales y de la Corona portuguesa. Hacia 1600, el sah Abás I había tenido bastante. El fuerte impedía a los persas safávidas comerciar libremente con el resto del mundo. Apoyadas por la flota de la Compañía Británica de las Indias Orientales, las tropas de Abás lo tomaron en 1622. Así terminó el control portugués del golfo Pérsico. Hoy, los cañones del Nossa Senhora da Conceição observan otra lucha por el control del estrecho, donde la cantidad de petroleros que circulan cada día se ha convertido en un termómetro de la tensión entre potencias mundiales.



