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Hay señales que actúan como termómetro de medición de la magnitud de los desafíos que cada invierno tienen que encarar los equipos que se miden en el Mundial de Fórmula 1. El más revelador son las bajas que se acumularán en la primera tanda de pruebas, que dan comienzo este lunes, en Montmeló, y que se alargarán hasta el viernes. La complejidad de los monoplazas, acordes con un reglamento completamente nuevo, ha tensionado todavía más el periodo del año más frenético en las fábricas. Eso, combinado con algunos estrenos en el campeonato, como el de Cadillac; y otras maniobras tan relevantes como las de Red Bull o Aston Martin, que cambian de suministrador de motores, explica que la mayoría de estructuras se presenten en el Circuit sin saber muy bien qué esperar, y con una actitud mucho menos desafiante de lo habitual. La tropa energética, con Max Verstappen como abanderado, ya destapó su RB22 hace diez días, en Detroit, mientras que el lujoso fabricante de Silverstone (Gran Bretaña), dirigido ya a pleno efecto por Adrian Newey y con Fernando Alonso al volante, lo hará el próximo día 9 de febrero.
Hay una escena que se repetía: un niño salía del colegio y en la puerta lo esperaba su abuelo. Llevaba un pastelito, el mismo de siempre, comprado en la pastelería de siempre, en el barrio de Rheydt, al sur de Mönchengladbach. El viaje hasta donde entrenaba la cantera del Borussia duraba cerca de 10 minutos. Así eran las tardes entre Marc-André Ter Stegen y su abuelo, Opa, como lo llama. “Me llevaba a los entrenamientos, en los días soleados y también en los más duros. Nunca falló. Él fue mi figura paterna: siempre discreto, sin hacer ruido… pero presente, constante, cariñoso. Y para mí, ese fue el camino correcto”, recuerda el portero alemán.
El Consell ha redactado una nueva ley del suelo para poner fin a la “carrera de obstáculos” que supone aprobar un plan urbanístico en la Comunidad Valenciana con la ley en vigor, que aprobó en 2014 un Gobierno autonómico también del PP. El Ejecutivo de Juanfran Pérez Llorca esgrime que es necesario para simplificar la burocracia en la gestión del suelo, pero desregula los procesos de urbanización de este. Flexibiliza la obligación de reservar suelo para la vivienda protegida y dotacional en un momento de déficit severo y muchos de los artículos remiten a un desarrollo reglamentario posterior que escapará al posible control parlamentario. Son las principales críticas vertidas tras el análisis del texto. La Generalitat niega la mayor de la desprotección e incide en que el modelo es “excesivamente rígido”.
En el último juego de su partido contra Taylor Fritz, Stan Wawrinka, de 40 años, devolvió a duras penas un servicio del poderoso estadounidense, de 28. Fritz le arreó a la derecha de Wawrinka, y luego se empecinó con el revés del suizo. Son cinco reveses a una mano de Wawrinka, uno detrás de otro. Hay que buscar y ver ese vídeo porque es un trozo del pasado que se derrumba ante nuestros ojos, y además un pasado mejor: el que recuerda la lejana y elegante hegemonía del revés a una mano.
Corría el 70 cuando saltó al campo. Había disputado unos minutos antes, pocos, apenas una docena, en un partido con el primer equipo. Pero aquellos fueron lejos de casa, así que, aunque no era su debut con el club, sí la primera vez que jugaba ante los suyos, en su estadio. El partido era el más importante de lo que llevábamos de curso, de modo que no se trataba de uno de esos ratos puramente testimoniales que a veces los entrenadores regalan a los jóvenes para que se vayan fogueando y pierdan el miedo escénico. Todo lo contrario: el momento era clave y el mensaje del míster de confianza clara. La grada reaccionó en consecuencia. Cuando aquel delantero centro de apenas 20 años puso el pie sobre el césped, el estadio, desbordado con más de 50.000 almas, estalló al unísono, jaleándolo.
Aunque a veces no lo parezca, la vida es insólita. Especialmente en sus detalles cotidianos. Basta pararse un minuto en cualquier esquina de cualquier ciudad del mundo y observarla con detenimiento. Al aplicar una cierta distancia en la mirada se descubrirán gestos y acciones que pasaban desapercibidos. Al asombro inicial de encontrarse con lo extraordinario le seguirá la aceptación de lo rara que es la realidad.

En enero de 2026 todo el que cree ser alguien en Madrid está en una lista de espera para ser admitido en un club privado. El proceso de ser examinado para superar (o no) una criba más o menos clasista ha ganado atractivo en una ciudad que se ha llenado de expatriados y exiliados de alta gama a quienes les sobra el dinero pero les faltan contactos locales.
Las organizaciones agrarias Asaja, Upa y Coag llevarán a cabo esta semana, entre los días 26 y 30 de enero, una serie de movilizaciones y protestas por todo el país. El sector reclama cambios en la política agraria para que siga siendo una actividad rentable, y advierte de que la supervivencia de miles de pequeñas y medianas explotaciones agrícolas y ganaderas corre peligro. Las acciones culminarán con una tractorada en Madrid el 11 de febrero. Las fechas escogidas no son casuales. Los primeros meses del año han sido tradicionalmente escenario de las protestas más importantes, coincidiendo con los meses agrícolas más flojos, y este año no será una excepción.
Sarah Nyirongo estaba sola de guardia a las dos de la madrugada en una clínica de Lusaka cuando una mujer llegó con contracciones, a punto de dar a luz. El bebé venía atravesado en el útero. “Llamé a una ambulancia porque necesitaba ir a un hospital para que le practicaran una cesárea, pero no aparecía por ninguna parte, así que tuve que hacer una versión cefálica externa para intentar girarlo… y lo saqué”, relata Nyirongo, presidenta de la Asociación de Matronas de Zambia, en una entrevista por videollamada con este diario.
No hay lugar donde las criptomonedas no lleguen. El mercado crece, los inversores se multiplican y la industria atrae a nuevos actores a esta presunta mina de oro. Una de las vías de negocio que genera este hype es simple: atesorar bitcoin. Strategy, la tesorera que más bitcoins posee (un 3% del total), se ha convertido en un modelo para cientos de empresas en todo el mundo que acumulan activos digitales en sus balances esperando que se revaloricen, atraer inversores y comprar más criptos. Muchas firmas, startups y pequeñas y medianas empresas, quieren emular este modelo cotizando en Bolsa. En Europa ya hay varios ejemplos, y España no es ajena a esta tendencia. Cuatro compañías ligadas a los activos digitales han tocado a las puertas de BME el año pasado: algunas con el objetivo de debutar; otra, que ya cotiza, sopesa cambiar su modelo de negocio y virar hacia las criptomonedas, destacan fuentes financieras.